El sector vive un renacimiento impulsado por la demanda energética de la Inteligencia Artificial (IA), los centros de datos y los objetivos de descarbonización. Y a ello se suma la voluntad de importadores de petróleo como la Unión Europea de ser cada vez menos dependientes de los combustibles fósiles y que decidió incluir la nuclear entre las energías verdes, hace ya cuatro años.

Los pasos más decididos se están produciendo en Estados Unidos con Donald Trump en la presidencia.  Algunas minas en operación buscan aumentar su capacidad. Además, recientemente, el Departamento de Energía (DOE) anunció una financiación de 2.700 millones de dólares para establecer nueva capacidad de enriquecimiento nacional en EE.UU., mientras que otras empresas han anunciado planes para añadir nueva capacidad. Al mismo tiempo, se están construyendo nuevos reactores modulares pequeños (SMR) en todo Estados Unidos, y es probable que lleguen más al mercado, en el marco del objetivo gubernamental de poner en construcción 10 nuevos reactores AP1000 tradicionales para 2030.

Pero Estados Unidos no es el único interesado. Según explica Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l'Échiquier (LFDE) el índice formado por los valores ligados a la energía nuclear, el MarketVector Global Uranium and Nuclear Energy Infrastructure, registra un avance interanual del 123% en dólares y del doble durante los últimos tres años.

Para este experto, el mundo está ávido de energía, especialmente desde que la inteligencia artificial consume ingentes cantidades de gigavatios-hora y encarece de forma insostenible el precio de la electricidad al otro lado del Atlántico. “Sin embargo, la energía nuclear permite alimentar eficazmente los servidores: está descarbonizada, es controlable, es previsible y está al margen de las vicisitudes geopolíticas de los países petroleros. Esa es la razón por la cual la capacidad nuclear mundial va a triplicarse de aquí a 2050, impulsada por el compromiso asumido por una treintena de estados en 2023”, comenta.

Mobeen Tahir, director de Investigación Macroeconómica y Temática de la gestora WisdomTree, destaca que Suecia va a levantar la prohibición sobre la minería de uranio, vigente desde 2018 así como la construcción de pequeños reactores modulares. Esta decisión refleja un cambio más amplio. Países que se habían alejado de la energía nuclear están regresando a ella. “Suecia opera actualmente seis reactores, que generan alrededor del 30% de su electricidad, pero ha cerrado siete y no tiene ninguno en construcción”. Además, el país nórdico concentra el 27% de las reservas conocidas de uranio de Europa. Esto hace que las implicaciones comerciales sean significativas, no solo a escala doméstica, sino también para el mercado global del uranio.

Estados Unidos ya está dando pasos en esa dirección. Han entrado en funcionamiento nuevos reactores, y movimientos de alto perfil como el acuerdo de Microsoft para reabrir Three Mile Island se han convertido en símbolos del renacimiento nuclear. Al mismo tiempo, China ha avanzado a gran velocidad. Durante los últimos 15 años, mientras otros reducían capacidad, China se expandió agresivamente. Actualmente opera 61 reactores, tiene 38 en construcción y no ha cerrado ninguno.

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¿Queda recorrido?

Los inversores se preguntan si, tras un sólido 2025, la oportunidad ya está descontada en los precios. “Nosotros creemos que no. La ambición de triplicar la capacidad global, o cuadruplicarla en Estados Unidos, está lejos de reflejarse en el pipeline actual. Ese pipeline tendrá que ampliarse de forma significativa y, con ello, surge la incertidumbre sobre qué compañías serán las beneficiadas”, explica Tahir.

Para Alexis Bienvenu el índice mencionado anteriormente registra una valoración muy elevada: más de 50 veces los beneficios previstos en 2026 según Bloomberg. “¿Exuberancia irracional? Todo dependerá de la trayectoria de la IA. Si la sed de electricidad se confirma, la energía nuclear emergerá como gran vencedora de esta alocada carrera”, concluye.

Opciones de inversión en los productores

Constellation Energy (CEG) es el mayor operador de flota nuclear en EE. UU. Ha firmado acuerdos estratégicos con tecnológicas como Microsoft para alimentar centros de datos. En el año se ha dejado casi un 10% en Bolsa, pero arrastra una subida del 600% en el último lustro. El precio objetivo promedio de las recomendaciones de analistas ronda los 374 dólares por acción, frente a los 320 en los que se mueve actualmente.  En las últimas semanas ha recibido recomendaciones de compra de BMO Capital, JP Morgan Chase, Scotiabank, Barclays y Morgan Stanaley.

Vistra Corp (VST): es un actor clave tras la adquisición de Energy Harbor, consolidándose como uno de los mayores productores nucleares independientes. En el año, el precio de la acción apenas se ha movido, pero lleva varios años de fuertes subidas. La firma tiene un precio objetivo medio de hasta 231 dólares frente a los 160 dólares en los que se mueve, aunque algunos análisis señalan riesgos por la adopción de renovables. Morgan Stanley, Raymond James, Jefferies & Co ven recorrido en el valor, y la única opinión reciente en contra es de JP Morgan Chase que recomienda vender

Engie (ENGI): Multinacional francesa con fuerte presencia en Bélgica, donde recientemente acordó extender la vida de varios reactores. La acción ha subido un 52,73% en los últimos doce meses y un 21,81% en el año. Goldman Sachs le da un precio objetivo de 32 euros por acción, frente a los 27 euros en los que se mueve. “Nuestra valoración PER utiliza un múltiplo promedio del PER de 16,8 veces para el ejercicio fiscal 2026, que refleja una prima del 5% con respecto al sector. Los principales riesgos a la baja para nuestra perspectiva y precio objetivo incluyen la caída de los precios de las materias primas; una producción nuclear inferior a la esperada; la nueva Ley Pacte que permite al gobierno francés vender su participación de aproximadamente el 24 % en Engie; y el debilitamiento del euro frente al dólar estadounidense y el real brasileño”, explican. AlphaValue recomienda comprar al igual que los analistas de Barclays y los de JP Morgan.

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Las firmas mineras relacionadas con la energía nuclear, así como las que procesan el mineral también cuentan con buenas expectativas.

Cameco Corp (CCJ): es el mayor productor de uranio cotizado del mundo, con operaciones que incluyen refinado y conversión. En el año, la acción ha subido un 25% en estos más de cuatro meses, y acumula un alza del 137% en los últimos doce meses. Un tipo de compañía que se beneficia de un mercado de uranio con oferta estructuralmente limitada. Las recomendaciones recientes sobre Cameco (CCJ) son mayoritariamente positivas, con una calificación de "compra" impulsada por la alta demanda de uranio y su posición como proveedor de bajo costo. Analistas señalan un consenso fuerte con precios objetivo de 12 meses, situando la media en torno a 153,60 dólares, y ahora cotiza a 115 dólares. Desde Goldman Sachs apuntan a que el desequilibrio entre oferta y demanda probablemente se agrave con el auge de los reactores modulares pequeños (SMR) y la llegada de la decisión final de inversión (FID) a los nuevos reactores tradicionales. Estos despliegues nucleares incrementales también aumentarán la demanda de capacidad de conversión, lo que probablemente impulsará precios de conversión más altos, otro sector en el que la empresa mantiene una sólida presencia a través de su negocio de servicios de combustible. Y añaden: “la participación del 49% de CCJ en Westinghouse no solo proporciona exposición directa a la construcción de nuevos reactores AP1000, sino también a los servicios de combustible existentes para la mayoría de la flota de reactores actual”, concluyen. RBC Capital Markets y BofA Securities mantienen recomendaciones de compra sobre Cameco.

Uranium Energy Corp (UEC): Enfocada en proyectos de minería en Norteamérica con un perfil de crecimiento agresivo. En el año lleva una revalorización del 24,14% y cotiza a 14,5 dólaes. UEC es un productor de uranio centrado en EE. UU. (Texas, Wyoming, Arizona) con métodos de recuperación in situ (ISR) y proyectos de alto potencial. El futuro de la acción está fuertemente ligado al precio spot del uranio (que ronda los 85 dólares, según datos recientes). Los analistas destacan que es un activo sólido en la producción de uranio estadounidense, pero los inversores deben vigilar la tendencia de las revisiones de ingresos y la evolución del beneficio por acción (BPA). 

Centrus Energy (LEU): Especializada en el enriquecimiento de uranio, un eslabón crítico y con escasa competencia en Occidente. Su acción baja en el año el 15,13%, aunque en doce meses se ha revalorizado el 176,71%. Actualmente cotiza en 206 dólares por título.

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También hay empresas encargadas del nuevo desarrollo nuclear con reactores más pequeños y seguros que podrían desplegarse masivamente hasta 20230.

NuScale Power (SMR): Primera empresa en recibir certificación de diseño para un SMR en EE.UU. En un año sus acciones caen 16,23% y en un año el 32% NuScale destaca como pionera con una ventaja regulatoria clave, al haber obtenido la aprobación de la Comisión Reguladora Nuclear de EE.UU. para su diseño de SMR de agua ligera, una barrera importante que muchos competidores aún no han superado.   La valoración media es neutral. Las acciones han mostrado una volatilidad extrema con  subidas superiores al 1.000% desde marzo 2024 seguidas de fuertes caídas, operando a menudo como una inversión de alto riesgo/alto rendimiento. Además, la empresa enfrenta presión por una demanda colectiva relacionada con la exageración de capacidades de socios comerciales.

Oklo Inc. (OKLO): Respaldada por figuras como Sam Altman (director ejecutivo de OpenAI), se enfoca en microrreactores rápidos para aplicaciones industriales y centros de datos. En el año la acción ha caído un 5%, aunque sube un 138% en doce meses. La empresa se considera una apuesta especulativa. Los resultados financieros muestran pérdidas operativas. Pese a ello, abundan las recomendaciones de compra: Tigress Financial, HSBC, Wedbush y B. RFiley, mientras el suizo UBS da una opinión neutral sobre el valor que ahora cotiza en los 69 dólares por acción.

GE Vernova (GEV): A través de su alianza GE Hitachi, lidera el desarrollo del reactor BWRX-300, con contratos ya firmados en Canadá y Europa. En el año sube el 67%, porcentaje que se dobla en doce meses. La acción cotiza en los 1.095 dólares.

BWX Technologies (BWXT): Proveedor de componentes nucleares para la marina de EE.UU. y desarrollador de reactores para aplicaciones espaciales y terrestres. Su acción se ha revalorizado el 19,27% en lo que va de año y en un año el 90,65%, con un pecio actual de 206 dólares. Entre sus puntos fuertes, destaca la favorable previsión de los analistas para el futuro crecimiento de los beneficios. Además, los márgenes obtenidos por la empresa están entre los más altos de la lista de la bolsa de valores. En los últimos doce meses, la previsión de ventas ha sido revisada frecuentemente al alza.

En el otro platillo de la balanza los analistas destacan que el grupo muestra un nivel de deuda bastante alto en proporción a su EBITDA. Su valoración es muy exigente y alcanza las 46 veces sobre sus beneficios estimados para este año