La cifra puede parecer alta, pero representa una caída interanual del 22% y supone el registro mensual más bajo desde febrero.
La evolución resulta especialmente relevante para las finanzas públicas rusas. Los hidrocarburos continúan siendo una pieza fundamental del presupuesto federal: conjuntamente, petróleo y gas aportan aproximadamente una quinta parte de los ingresos públicos.
Los ingresos por petróleo y gas caen un 16%
Si se contabilizan conjuntamente ambos recursos energéticos, Rusia ingresó alrededor de 424.000 millones de rublos durante agosto, un 16% menos que en el mismo periodo del año anterior.
os ingresos petroleros, además, fueron más de un 60% inferiores a los registrados en julio. La comparación mensual está condicionada por el calendario fiscal, ya que el mes anterior incorporó un importante pago programado relacionado con el impuesto basado en beneficios que abonan los productores.
Otro elemento fundamental es el precio. La autoridad tributaria rusa realizó sus cálculos de agosto utilizando una referencia del crudo ligeramente superior a los 59 dólares por barril.
El escenario contrasta con la primavera, cuando el petróleo ruso de los Urales llegó a promediar cerca de 95 dólares por barril en un contexto de fuertes tensiones internacionales y alteraciones en los mercados energéticos.
Las sanciones siguen condicionando el petróleo ruso
La industria energética rusa lleva años funcionando bajo importantes restricciones internacionales derivadas de la invasión de Ucrania.
Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea y otros aliados han aprobado sucesivos paquetes destinados a limitar los recursos que Moscú obtiene de sus exportaciones energéticas.
Entre las medidas adoptadas se encuentran restricciones a determinadas importaciones de petróleo ruso, sanciones sobre compañías y operadores relacionados con el sector y actuaciones contra la denominada flota en la sombra utilizada para transportar hidrocarburos.
La UE también ha endurecido progresivamente sus medidas contra buques vinculados al transporte de petróleo ruso y ha actuado sobre diferentes componentes de la cadena energética.
A ello se suma el mecanismo internacional para limitar el precio del crudo ruso transportado utilizando determinados servicios marítimos occidentales. Estas restricciones buscan reducir los ingresos de Moscú sin provocar la retirada repentina de grandes cantidades de petróleo del mercado mundial.
Rusia destina miles de millones a sus refinerías
Los ingresos no constituyen el único frente de presión. El Gobierno ruso pagó a las refinerías más de 197.000 millones de rublos durante agosto mediante mecanismos destinados a favorecer el abastecimiento del mercado nacional.
Desde enero, estos pagos acumulan aproximadamente 916.000 millones de rublos. Solo la cantidad correspondiente a agosto equivale a más de 2.000 millones de dólares.
El funcionamiento de las refinerías también se ha visto alterado por los ataques ucranianos con drones. Las interrupciones han llevado a Moscú a establecer restricciones sobre determinadas exportaciones de gasolina y diésel y a incrementar las importaciones de combustible ante las tensiones experimentadas por el suministro interno.
El problema termina trasladándose a la producción. Cuando una refinería deja temporalmente de procesar petróleo, el crudo debe almacenarse, exportarse mediante otras vías o permanecer sin extraer.
La producción rusa también está bajo presión
Las dificultades se extienden también a la infraestructura exportadora. Diferentes operaciones ucranianas han afectado instalaciones y actividad logística vinculadas al Báltico y al Mar Negro, complicando la capacidad para colocar en mercados exteriores parte del petróleo que no absorben las refinerías.
El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, ha defendido que el descenso reciente de la producción debería ser temporal y espera una recuperación conforme las instalaciones vuelvan a funcionar.
Las previsiones de Rystad Energy son menos favorables. La consultora ha reducido su estimación de producción rusa de crudo para 2026 hasta aproximadamente 8,95 millones de barriles diarios.
Para 2027 contempla una nueva disminución, hasta alrededor de 8,6 millones de barriles diarios. De materializarse, supondría perder otros 350.000 barriles diarios respecto al nivel previsto para este año. Casi nada.