Esta ingente cantidad de fondos, además, se suma al plan de gasto ordinario de la UE de 1.074 millones de euros previstos para el periodo 2021-2027, conocido como Multiannual Financial Framework (MFF). Y tiene el amparo de la estrategia de transición ecológica del Gobierno español. Los expertos creen que la oportunidad para las empresas hispanas es excepcional, histórica. Porque, además, obtiene el impulso del mercado y la tendencia inversora hacia las estrategias corporativas que certifiquen capitales sostenibles.

 

Quizás una de las voces más autorizadas para valorar la estrategia de sostenibilidad europea sea la de la presidenta del BCE, Christine Lagarde. Por primera vez desde el credit-crunch de 2008 la autoridad monetaria europea aplaude los extraordinarios estímulos fiscales de los gobiernos, de la propia UE y los itinerarios marcados por Bruselas para emplear los 750.000 billones de euros de recursos del Plan de Recuperación del Covid y los fondos presupuestarios establecidos para el septenio 2021-27. Enfocados a la sostenibilidad y la digitalización; es decir, a los avances en tecnología que hagan posible la consecución de las emisiones netas cero de CO2 en el mercado interior en 2050. “Esta estrategia de reactivación económica y sus herramientas financieras son la respuesta a una situación excepcional”, en alusión a la Gran Pandemia, “pero me gustaría que se abriera un debate sobre la posibilidad de mantener estos instrumentos de forma permanente y, sobre todo, si ocurrieran circunstancias similares de riesgo sistémico”. Porque son -explicó en una entrevista a Le Monde, “utensilios de recursos comunes para el beneficio de la zona del euro y enriquecerán el dinamismo” de los socios monetarios europeos. A su juicio, “no es una opción que haya dejado exhaustas las arcas comunitarias”, por lo que, “si se puede hacer más, debería emplearse en el futuro de forma habitual”. 

España recibirá 140.000 millones de los fondos de recuperación europeos. Algo más de la mitad -72.700- de ayudas directas. A falta de comprobar la capacidad de gestión de estos recursos por parte del Ejecutivo español -y del poder de absorción de la economía-, para lo que Moncloa ha reducido drásticamente las trabas burocráticas y las exigencias de sus normas de contratos del Estado y de las Administraciones autonómicas y locales, el balón de oxígeno para la estructura productiva de la cuarta economía del euro y sus empresas es más que notable. La inyección de liquidez supone el 11% del PIB hispano y se irá suministrando, sobre todo, entre 2021 y 2023. En los dos primeros ejercicios de este trienio llegará el 70% de la dosis monetaria y en el último, el 30% restante. Un acicate sin parangón para catapultar el despegue post-covid, reconocen los expertos. En el que la patronal, CEOE o la Cámara España han involucrado a las empresas. A las que se suman las entidades financieras. Con mecanismos de asesoramiento para que gestionen con solvencia el mapa de licitaciones que crearán los fondos europeos. Una estrategia nacional que demandará preferencias de industrias y sectores y para la que las compañías deberán estar preparadas, porque los proyectos serán específicos y concretos. La captación de recursos obliga a las firmas a personificar sus planes de negocio y a las patronales sectoriales, a conseguir que los concursos se decanten por sus segmentos de actividad.    

 


 
El elenco de posibilidades de negocio es inmenso. Porque, en principio, ninguno queda excluido del abanico monetario europeo. Pero las firmas renovables y los sectores y empresas con poder de reconversión energética en marcha tendrán más ventajas competitivas. Las multinacionales españolas han sido capaces de producir 30 gigavatios de energía eólica en proyectos exteriores. Y compañías como Navantia, asolada por profundas caídas en sus pedidos de construcción de barcos, han emprendido una estrategia verde. La demanda de embarcaciones mercantiles con energías limpias ha empezado a engordar su cartera de contratos. Solaria  ha protagonizado uno de los movimientos más vigorosos desde su ingreso en el Ibex-35 hace algo más de un mes. Al tiempo que Iberdrola desplazaba en verano a Inditex como la empresa española con una mayor capitalización bursátil y Repsolse convertía en una de las petroleras más codiciadas por fondos de inversión y mejor valorada por el mercado por su estrategia de emisiones netas cero en 2050, anunciada en diciembre de 2019, unos meses antes de la epidemia del Covid-19.

 

El mercado, pues, parece dispuesto a ayudar al sector privado español -como al del resto del planeta- en las trayectorias verdes. Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam, explica alguno de los pormenores que marcan la tendencia que se ha instalado en los parqués. “Contamos con carteras socialmente responsables desde 1997 y los últimos ejercicios, hemos implantado integración de factores ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en todas las estrategias de renta variable y renta fija long-only”. Por cada empresa “obtenemos datos de proveedores externos, que cada equipo de inversión supervisa como factor de determinación del peso de una empresa”. Y, al mismo tiempo, existen soluciones de inversión 100% ESG, como Pictet Global Environmental Opportunities, con informes de impacto, incluyendo objetivos ODS de la ONU, que señala una hoja de ruta que requerirá 3,9 billones de dólares en inversiones. De hecho -indice Rengifo- “hemos evaluado el grado en que los productos y servicios de cada empresa ayudan a conseguir cada uno de los 17 ODS en todas nuestras estrategias temáticas”. Y los resultados indican que el impacto es positivo en objetivos relacionados con cada ámbito (como escasez de agua limpia, energía accesible o salud) y en mayor o menor grado el conjunto de ODS. Para llegar a estas mediciones hemos desarrollado un proceso que combina análisis cuantitativo basado en Inteligencia Artificial con variables fundamentales. A partir de algoritmos de procesamiento.  

Para Xavier Chollet, gestor de Pictet Clean Energy, el sentido de urgencia en acelerar la transición energética lo ilustra el Pacto Verde por el que Europa, que busca convertir al mercado interior en el primer continente en emisiones netas cero de carbono para 2050. De hecho, el nuevo plan climático de la UE propone reducir para finales de la década las emisiones de gases de efecto invernadero en 55 % en comparación con 1990, significativamente más ambicioso que el 40 % anterior y el fondo de recuperación europeo se puede traducir en más de 7 billones de euros de inversiones verdes para 2050. Aunque el reto es mayúsculo. Porque requiere que la cuota de la UE en renovables en generación de energía aumente al 85 % para 2050 desde 20% actual”. En este sentido, Chollet considera que la victoria del demócrata Biden en EEUU acelera la tendencia hacia la energía limpia, si se tiene en cuenta su promesa de volver al Acuerdo Climático de París, así como los 2 billones de dólares en nuevas inversiones verdes, pilares de una gran estrategia para hacer que EEUU sea neutral en carbono en 2050. Con metas de descarbonización sobre la generación de electricidad para 2035, así como duplicar paneles solares, 500 millones en cinco años. Y la pretensión de superar a China como líder mundial en vehículos eléctricos.

En cualquier caso, “la inversión en infraestructuras y tendencia hacia energías renovables permanecerá, dado que la energía solar y eólica se han convertido los últimos años en las fuentes más baratas de producción de electricidad en muchas partes de EEUU”. En concreto el sector de la automoción ha iniciado una transformación sin precedentes hacia la movilidad eléctrica y se espera que para 2040 el 57 % de vehículos de pasajeros vendidos sean eléctricos a nivel mundial en comparación con 3% en 2019. Francia, por ejemplo, ha activado un programa de 8.000 millones para producir más de un millón de eléctricos e híbridos anuales en los próximos cinco años, con incentivos que reducen su coste hasta 40 %. Mientras Alemania ha intensificado su apoyo al transporte cero emisiones, duplicando ayudas hasta 9.000 millones de euros y las ventas de vehículos eléctricos han llegado a suponer 13 % en agosto de 2020, frente a 2,5 % del mismo mes de 2019.

Además, Europa, el segundo mercado de vehículos eléctricos más grande tras China, cuenta con nuevos estándares de emisiones que ayudarán a impulsar la movilidad electrónica. Cualquier fabricante debe limitar las emisiones de su flota a 95 gramos de CO2/km de media para finales de este año -20% por debajo del nivel de 2018-y llegar a 81 gramos para 2025 y 59 para 2030.  Los que no cumplan pagarán multas de 95 EUR por cada gr/km de exceso. “No hay otra opción que la electrificación masiva de automóviles, hasta el punto de que 80 % de la energía empleada en transporte debe electrificarse”. Meta que, muy probablemente, impulse las inversiones en fabricantes de vehículos eléctricos, baterías y semiconductores, así como infraestructura de carga y redes inteligentes, asegura Chollet. A ello se añade que la demanda de edificios de bajas emisiones y aparatos de bajo consumo, respaldado por las normas.  La construcción es una parte central del plan de recuperación europeo, donde 70 % de los edificios tiene más de 20 años y los nuevos deben ser de "energía casi neta cero" a partir de 2021.  Al respecto el Pacto Verde Europeo reserva 53.000 millones al año para eficiencia energética y descarbonización.  Así que esperamos un aumento significativo de la demanda de renovación de edificios, que debe apoyar a empresas productoras de materiales de construcción y aislamiento, bombas de calor e iluminación LED, calefacción inteligente, ventilación y aire acondicionado, sistemas de gestión de energía y otras tecnologías y equipamientos relacionados con la eficiencia energética.

Laurent Ramsey, socio director del Grupo Pictet y CEO de Pictet AM, cree que las renovables, combinadas con sistemas energéticos descentralizados pueden ayudar también a las economías emergentes a escapar de la necesidad de una inversión masiva en redes, hasta el punto de que, a medida que las renovables son más rentables, muchos de estos países pueden terminar con una energía más barata que los desarrollados. “Los combustibles fósiles serán cada vez menos atractivos y la infraestructura de producción y su uso perderá valor”. China se ha comprometido a que su generación de electricidad, tras alcanzar máximo en 2030, sea cero neto emisora de CO2 para 2060.

Stéphane Rüegg, especialista en crédito de Pictet AM, afirma que “la cantidad de bonos etiqueta ESG en circulación supera el billón de dólares y seguirá aumentando”. Pero muchos inversores siguen escépticos respecto a los bonos verdes, porque ha sido difícil medir si lo recaudado se canaliza a proyectos ambientales o en algunos casos ha sido eco-blanqueo; es decir, para otros fines, incluyendo refinanciación de deuda existente. En cualquier caso, y afortunadamente “nos dirigimos a un nuevo mercado de deuda empresarial ligada a objetivos de sostenibilidad, que se expande rápidamente y se diferencia de los bonos verdes. 

En este contexto, varias cotizadas españolas explican sus estrategias, con la vista puesta en los fondos europeos, la gestión de los recursos comunitarios que se entregarán a España y la decida apuesta de los mercados por las inversiones sostenibles. 

Endesa: Plan estratégico destinado a acelerar la descarbonización y la digitalización 

Bankia: cómo evolucionar la estrategia ESG de forma global y transversal a sus procedimientos de inversión

Banco Sabadell: el sector financiero tiene un papel singular en la transición hacia una economía sostenible

Plan Sacyr Sostenible 2021-2025: hoja de ruta para consolidar a la compañía como referente en sostenibilidad

Enagás: la sostenibilidad como driver estratégico en la última década

Unicaja Banco: integración de lo financiero y no financiero conforme al Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles