Detrás del buen comportamiento de los mercados está, sobre todo, la fortaleza de los resultados empresariales. Es cierto que el contexto macroeconómico sigue siendo razonablemente saludable, pese a que muchos analistas llevan tiempo advirtiendo del final del ciclo expansivo. Sin embargo, lo que realmente está sosteniendo las bolsas es la microeconomía. En Estados Unidos se espera un crecimiento del beneficio por acción del 47,7% en el segundo trimestre, una cifra excepcional. Europa tampoco se queda atrás, con un avance previsto del 20,8%, una tasa igualmente extraordinaria que también se refleja en la bolsa española.

El Ibex 35 encuentra su gran motor

En el caso del IBEX 35, el gran protagonista ha sido el sector bancario, una de las grandes sorpresas de la temporada de resultados. Las entidades han presentado unas cuentas muy sólidas, confirmando una de las grandes apuestas que defendíamos desde hace meses. Dado el elevado peso de la banca en el índice español, su comportamiento ha impulsado con fuerza al Ibex, aunque el resto de las compañías también ha publicado resultados consistentes. Por eso, más allá del ruido mediático provocado por los conflictos geopolíticos o por las oscilaciones del precio del petróleo, el mercado ha decidido centrarse en lo realmente importante: los beneficios empresariales y las perspectivas de crecimiento. Incluso durante los momentos de mayor tensión geopolítica desde finales de febrero, los inversores han mantenido el foco en los fundamentales.

Respecto a las valoraciones, resulta llamativo que las bolsas no estén tan caras como muchos creen. El PER refleja una realidad muy ilustrativa: las expectativas de beneficios futuros han aumentado más que las propias cotizaciones. Es decir, aunque los índices han subido con fuerza, las estimaciones de beneficios lo han hecho todavía más. De hecho, el mercado estadounidense cotiza en mínimos relativos de los últimos seis años frente a otros grandes índices internacionales. En términos comparativos, el S&P 500 se ha abaratado gracias al extraordinario crecimiento esperado de los beneficios empresariales.

SpaceX afronta su siguiente prueba

En cuanto a SpaceX, la compañía sigue ofreciendo numerosos aspectos de interés. Ya anticipábamos que su salida al mercado sería un éxito, y así fue. Los bancos colocadores realizaron un trabajo extraordinario preparando la operación, generando una elevada demanda y favoreciendo que la compañía tuviera un peso relevante en los índices desde el primer momento. Todo ello hacía prever un buen comportamiento inicial de las acciones. No obstante, también advertíamos de que la valoración era muy exigente y que, una vez pasado el entusiasmo de las primeras sesiones, el precio tendería a ajustarse, como finalmente ha sucedido. Aun así, antes de la publicación de resultados las acciones volvieron a mostrar fortaleza, con un repunte cercano al 5,7%. Parece que el mercado empieza a descontar un posible cambio de tendencia tras los mínimos marcados la semana anterior. Además, el levantamiento parcial del periodo de bloqueo permitirá colocar en el mercado un porcentaje adicional de acciones, aproximadamente un 20% de la oferta inicial.

De cara a las cuentas, las principales referencias estarán en Starlink, donde el consenso espera alcanzar los 12,19 millones de suscriptores, con unos ingresos medios por usuario (ARPU) de 65,6 dólares. También será clave la evolución de la división de Inteligencia Artificial, cuyo gasto de capital podría situarse en torno a los 13.090 millones de dólares, mientras que el capex total del grupo rondaría los 18.580 millones. Serán probablemente las magnitudes más seguidas por el mercado y las que determinarán la evolución de la cotización en las próximas semanas.

Rotación sí, pero sin salir de la tecnología

En términos de estrategia de inversión, seguimos defendiendo una posición favorable hacia la renta variable. Eso no significa ignorar las oportunidades que empiezan a aparecer en la renta fija. Los bonos soberanos, especialmente los estadounidenses y británicos, se han abaratado de forma significativa, al igual que los japoneses; esto puede justificar un reajuste gradual en la asignación de activos, incrementando ligeramente el peso de la renta fija en las carteras. La deuda corporativa, en cambio, genera algo más de cautela por el estrechamiento de los diferenciales. 

En cualquier caso, los resultados empresariales nos transmiten confianza. Siempre existen riesgos, pero la visión a medio y largo plazo sigue siendo constructiva.

En tecnología mantenemos una visión claramente positiva. Hemos seguido muy posicionados en el sector, aunque realizando algunos ajustes tácticos. La cartera internacional ha obtenido un buen comportamiento gracias a compañías como Amazon tras sus resultados. También nos sorprendió la toma de beneficios en Alphabet, pese a presentar unas cifras que consideramos positivas, mientras que Microsoft continúa mostrando una recuperación muy sólida. Al final, unas compañías toman el relevo de otras, como en una carrera de relevos, pero el conjunto del sector sigue demostrando una gran fortaleza. Las denominadas "Siete Magníficas" vuelven a liderar el mercado y aún queda por conocer el último gran catalizador de la temporada: los resultados de Nvidia.