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En el primero distinguimos inflación e IPC. Ahora toca mirar al dinero. Porque mientras discutimos si los precios suben un 2%, un 3% o un 4%, la cantidad de dólares continúa avanzando.
Hace apenas unos días analizábamos aquí 45 años de oferta monetaria M2, deuda e inflación en Estados Unidos. Entonces vimos que, desde 1981, la M2 ha pasado de alrededor de 1,6 billones a 23,2 billones, mientras la deuda federal ha crecido desde unos 1,2 billones hasta rozar los 40 billones. La correlación entre ambas series es del 98,8%. Correlación no significa causalidad, claro. Pero cuando dos curvas llevan cuatro décadas así, quizá convenga prestarles algo de atención.
¿Y qué es la M2? La M2 incluye la M1 —efectivo, depósitos a la vista y otros depósitos líquidos— y añade pequeños depósitos a plazo y participaciones minoristas en fondos monetarios. No todo ese dinero está circulando en ese momento por una tienda, pero es dinero o algo suficientemente cercano al dinero como para transformarse rápidamente en capacidad de gasto.
En julio de 2025 había 22,026 billones de dólares de M2. Doce meses después tenemos 23,218 billones. Son unos 1,2 billones de dólares adicionales en un año. Desde finales de 2023, cuando la M2 tocó aproximadamente los 20,8 billones, el incremento ronda ya el 12%.
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Si aumenta mucho la cantidad de dinero, pero también aumenta considerablemente la producción, tendremos más cosas que comprar con ese dinero. Si, además, familias y empresas deciden guardar una parte importante de sus saldos, el efecto sobre los precios puede tardar en aparecer.
La M2 no es directamente mayor inflación, pero casi casi. Aquí es donde esta serie empieza a ponerse interesante. La deuda pública por sí sola no crea automáticamente dinero. El Tesoro puede emitir un bono por 1.000 dólares y vendérselo a alguien que ya tenía esos 1.000 dólares ahorrados. Simplemente hemos cambiado la composición de su patrimonio: antes tenía dinero y ahora tiene un bono.
Fuente: Carlos Arenas Laorga
Pero la película cambia cuando el aumento del déficit coincide con expansión monetaria, crédito bancario, compras del banco central o gasto público que termina generando nuevos depósitos.
La pandemia fue el ejemplo de libro. La M2 pasó de unos 15 billones de dólares antes de 2020 a más de 21 billones en apenas dos años. El déficit público se disparó, el balance de la Reserva Federal se expandió y enormes cantidades terminaron directamente en las cuentas de empresas y familias.
Hubo cierres, problemas de suministro, energía y cambios bruscos de consumo. Pero resulta difícil sostener que añadir varios billones de dólares a la economía fue irrelevante para los precios.
Y ahora la deuda sigue creciendo y la M2 también.
Y esto nos lleva directamente al tercer artículo de esta serie. Ya sabemos que Estados Unidos tiene 23,2 billones de dólares de M2 y que la cantidad vuelve a aumentar. La siguiente pregunta es bastante más importante para quien invierte: ¿dónde está terminando todo ese dinero?
En el siguiente artículo seguiremos su rastro por bolsa, vivienda, oro y otros activos. Porque quizá una parte de la inflación que buscamos en la cesta de la compra lleve tiempo apareciendo delante de nuestros ojos en otros precios.