¿Estamos al inicio de un nuevo “superciclo” de los metales y qué factores lo están impulsando?
Desde luego, en los últimos años hemos observado un cambio de tendencia en la cotización de buena parte de los metales que componen la cesta de los índices. Si nos fijamos en el periodo comprendido entre 2005 y 2019, habitualmente, cuando los PMI globales manufactureros señalaban una fase contractiva, veíamos correcciones en esta cesta de metales. Sin embargo, desde 2020 hasta el cierre del año pasado esta tendencia ha cambiado notablemente. Pese a encontrarnos en fases contractivas, los metales han seguido registrando alzas en sus precios.
A ello hay que añadir cuestiones más estructurales y macroeconómicas, como la transición energética, que impulsa la utilización de metales como el cobre; el desarrollo del vehículo eléctrico; y las nuevas tecnologías. Además, hay que tener en cuenta las corrientes geopolíticas, que están favoreciendo el desarrollo de regulaciones que sirven de apoyo a la cotización de estos metales.
Si todo el mundo habla de tecnología e inteligencia artificial, ¿por qué los metales y la minería pueden ser una de las mejores formas de invertir en esas tendencias?
El desarrollo de las nuevas tecnologías implica necesariamente el uso de estos metales. Esperamos que, de aquí a cuatro años, la demanda de cobre se multiplique por dos y la de litio por 2,5. Además, todo el desarrollo de la inteligencia artificial, con unas cifras de capex anunciadas de 500.000 millones de dólares para este año y con la expectativa de que esa cifra se multiplique por tres de cara a 2027, ofrece un importante soporte a la demanda.
A esto hay que sumarle que este año, con el conflicto en Irán, hemos llegado a ver el petróleo cotizando en niveles próximos a los 100 dólares por barril. Todo ello impulsa la necesidad de acelerar la transición energética y avanzar hacia energías limpias. También lo hemos observado en Francia durante los últimos meses: cada vez que la gasolina se aproxima a los dos euros por litro y el diésel supera incluso ese nivel, la demanda de vehículos eléctricos se dispara. En China, por ejemplo, siete de cada diez vehículos nuevos que se venden ya son eléctricos. Por tanto, vemos un claro impulso para que todas estas nuevas tecnologías sigan apoyando la demanda de metales.
¿Por qué el mercado sigue infravalorando el sector minero a pesar de la creciente necesidad de materias primas estratégicas?
Creo que se debe, sobre todo, a que resulta más sencillo posicionarse inicialmente en aquellas compañías que se consideran ganadoras directas de una determinada tendencia. En los mercados, la exposición se ha concentrado principalmente en los grandes desarrolladores de inteligencia artificial, semiconductores y otros sectores relacionados. Sin embargo, estas compañías no podrían existir sin metales como el cobre, el litio o el níquel. Por eso creemos que existe una oportunidad en este segmento.
El peso de los metales y las mineras en el S&P 500 es de apenas un 0,5%, mientras que compañías como Google y Nvidia tienen un peso muy superior. Desde el punto de vista de las valoraciones, vemos ahí una oportunidad. Además, muchas compañías todavía no han reflejado en sus fundamentales los niveles a los que cotizan actualmente las materias primas, lo que, en nuestra opinión, ofrece potencial de revalorización.
En un contexto de tensiones geopolíticas y búsqueda de soberanía industrial, ¿qué papel juegan los metales estratégicos en la economía mundial?
Los metales estratégicos van a convertirse en un elemento determinante del poder de negociación de muchos países, especialmente de China. Sabemos que Estados Unidos dispone de reservas y capacidad de tratamiento, y que países como Brasil o India también cuentan con importantes reservas. Sin embargo, buena parte del procesamiento de estos metales se lleva a cabo en China.
Por ello, creemos que China desempeñará un papel fundamental en el desarrollo de esta industria. Al mismo tiempo, invertir directamente en determinadas compañías relacionadas con estos recursos puede resultar más complejo, ya que los metales estratégicos se están convirtiendo también en una herramienta de negociación política.
¿Qué diferencia a R-co Strategic Metals & Mining de otros fondos especializados en recursos naturales o minería?
Nos diferencia, sobre todo, el track record del equipo gestor en este tipo de estrategias. Además, uno de nuestros gestores es ingeniero de minas y el otro ingeniero industrial, por lo que ambos conocen perfectamente las dinámicas del negocio. Cuando analizan una compañía o visitan las instalaciones de una mina, pueden evaluar con profundidad aspectos como su capacidad de extracción, los costes asociados y todo el proceso operativo. También invertimos de una forma muy diversificada. No estamos expuestos únicamente al cobre o al litio, sino también a tierras raras, acero y otros segmentos, de manera que contamos con una cesta ampliamente diversificada.
Es fundamental comprender bien cómo será capaz de ejecutar cada minera sus proyectos de desarrollo. Sabemos que las reservas de metales son cada vez más reducidas, mientras que la demanda continúa aumentando. Como consecuencia, es razonable esperar que los costes de extracción también aumenten. Por eso, identificar qué compañías mineras serán capaces de desarrollar sus proyectos de manera eficiente resulta fundamental para lograr retornos positivos.