Mientras unas entidades alardean de fuertes crecimientos en la concesión de hipotecas (mayoritariamente para particulares) durante este primer trimestre del año y buena parte de 2025, otras también hacen gala de que han echado el freno a la concesión de estos préstamos, porque no les resultaba rentable entrar en esta guerra de tipos bajos.
Esta diferente estrategia despierta algunas preguntas -siempre con el recuerdo de aquel boom del ladrillo que se llevó por delante a medio sistema financiero español- sobre si unos bancos se están arriesgando demasiado, perjudicando sus resultados en los próximos años. ¿Hay bancos que lo están haciendo bien y otros mal? ¿Son compatibles ambas estrategias financieras, dependiendo de la entidad que se trate? ¿Es posible generar negocio suficiente alrededor de los préstamos hipotecarios que compense los bajos tipos de ahora? Y cómo fondo de la cuestión ¿qué harán los tipos de interés en el futuro inmediato? Y también ¿es un aviso de algunos bancos sobre la existencia de una burbuja de precios que no están dispuestos a financiar?
Dejemos a un lado el tema de la morosidad hipotecaria que ahora se encuentra bien encaminada y también el elevadísimo precio de la vivienda (no es cuestión baladí). Dar créditos, por ejemplo, al 3% fijo a 10 años, no parece una operación bancaria muy interesante, cuando ese mismo dinero lo puede colocar el banco en bonos del Tesoro español a 10 años que ahora rentan el 3,53%, o comprar uno francés al 3,74% o un italiano al 3,9%. Incluso el más seguro bono alemán le daría ese mismo 3%. Todas estas opciones son menos arriesgadas que conceder una hipoteca a un particular.
Por eso estos comportamientos tan dispares en bancos que tienen un negocio similar en España no deja de resultar chocante. El precio del inmueble podría ser otra de las variables que antes hemos aparcado. Aunque se financie el 80% de la vivienda, si su precio bajase un 25%, 30% o más (algo que, de momento, parece imposible, aunque deseable para muchos españoles, el banco ya no estaría cubierto con un bien real que le resarciera de las pérdidas. Vamos, lo ocurrido en la crisis de 2010 donde además era frecuente que las entidades diesen más del 100% del valor del inmueble.
Y el propio Banco de España ha apuntado recientemente que se han incrementado los requisitos para la concesión de hipotecas. El número de avalistas y su solvencia es ahora una de las demandas habituales de las entidades financieras.
De este primer trimestre del año y a falta de conocer aún algunos resultados de bancos, la disparidad de estrategias con las hipotecas deja perplejo. El Santander ha tenido un crecimiento extraordinario del 44% en nuevas hipotecas, BBVA ha aumentado sus créditos en España el 1,1%, aunque ha reducido cuota de mercado en el negocio hipotecario. En Caixabank las nuevas hipotecas han crecido el 12% en el trimestre y en Bankinter se ha producido un desplome del 40% en la generación de nuevos préstamos en España. Tanto BBVA como Bankinter han dejado claro que a estos niveles de tipos no les ha interesado entrar en esta pelea.
¿Quién se equivoca de estrategia? ¿Cómo perjudicará o beneficiará a la cuenta de resultados en el futuro? Sigo con la duda.