El análisis de los efectos del cambio climático en la inversión se lleva a cabo con un enfoque, por naturaleza, de largo plazo. Por lo tanto, supone un desafío para los gestores de activos medir los riesgos climáticos de sus respectivas inversiones en un horizonte temporal mucho más corto - años en lugar de décadas. Los enfoques dominantes para abordar las tendencias seculares son los análisis cualitativos y los análisis de escenarios. Sin embargo, en el momento de escribir este artículo, el impacto económico de la crisis de Covid 19 está repentinamente cambiando el foco y poniendo la atención en el corto plazo, lo que requiere la aplicación de estimaciones específicas.

Emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía y cambios anuales, 1900-2020

Fuente: Agencia Internacional de la Energía: Global Energy Review (abril  2020)

El pasado mes de abril, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) predijo una caída de las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía en un 8% en 2020 en comparación con 2019 (véase el gráfico anterior). Dicha reducción sería la mayor caída anual jamás registrada, seis veces mayor que el anterior récord de 0,4 Gt observado en 2009, durante la crisis financiera, y supondría duplicar el total combinado de todas las reducciones anteriores desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Este resultado es similar a otro publicado recientemente por científicos del clima, que pronostican una reducción anualizada de las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) de entre el 4% y el 7% debido al Covid 19.

Nuestro modelo de estimación de carbono nos permite realizar una previsión aproximada del desarrollo de las emisiones de carbono en 2020 y 2021, basado en estimaciones consensuadas de los ingresos de las empresas.

Como se muestra en el siguiente gráfico, actualmente prevemos que las emisiones de carbono en la zona euro disminuyan en más de un 10% en 2020 debido a la devastadora recesión como consecuencia directa de la crisis sanitaria mundial.

Crecimiento estimado de emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 y 2021 en la Eurozona


El efecto de la pandemia en la reducción de las emisiones de C02 podría ser un claro ejemplo de que no hay mal que por bien no venga y una esperanza para lograr los objetivos marcados. Sin embargo, está reducción no es más que un espejismo y durará poco. Además, la reducción es demasiado pequeña en relación con el progreso necesario para situarnos en una senda a largo plazo hacia una economía de bajo consumo de carbono. Una vez más, sobre la base de las actuales previsiones, nuestro modelo estima que las emisiones de carbono se "recuperarán" al mismo ritmo o incluso más rápido en 2021, con la mejora de la economía.

Los científicos confirman esta visión y aseguran que “la acumulación de CO2 [en 2020] será ligeramente más lenta que lo que se esperaba anteriormente, pero no será suficiente para frenar de forma sustancial el calentamiento global". 

Por lo tanto, en lugar de ofrecer una solución inesperada, la crisis de Covid 19 pone de relieve la magnitud del esfuerzo necesario para evitar una crisis climática: según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, todavía es posible limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados si las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen en un 7,6% cada año entre 2020 y 2030. Esto es similar en magnitud a la reducción del 8% de las emisiones de CO2 estimada por la AIE para 2020, una reducción impulsada totalmente por una repentina e insostenible detención de la actividad económica mundial. Por lo tanto, es evidente que la única manera de alcanzar este objetivo de 1,5 grados centígrados es mediante una reconstrucción fundamental de la economía durante la próxima década basada en tecnologías de bajas emisiones de carbono.

Así las cosas, desde La Française mantenemos que la salida de esta crisis sanitaria nos presenta una oportunidad de reducir las emisiones de carbono y promover una "recuperación verde". En este sentido, el apoyo económico que brinden los gobiernos para la recuperación económica debería estar vinculado a la transición a una economía con cero emisiones. De este modo, podremos asegurar que la necesaria disociación entre la actividad económica y las emisiones de carbono se haga realidad.