El triunfo del centrista Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia estaba descontado por el mercado, aunque no deja de ser una incógnita menos para los inversores que en el Elíseo haya un dirigente político pro europeísta y afín al libre mercado. A pesar de esto, en junio se celebrarán las elecciones parlamentarias y el buen resultado en la primera vuelta del candidato izquierdista Jean-Luc Mélenchon y de los ultras de la Agrupación Nacional de Marine Len y la Reconquista de Éric Zemmour dejan un escenario con poco margen para sacar reformas de calado por parte de Macron en el parlamento. 

"Le Pen podría ganar peso en el Parlamento, tras el mayor apoyo obtenido, lo que le daría más escaños y dificultaría la implementación de reformas por parte de Macron", añaden los analistas de Bankinter. El destierro del Partido Socialista y de la formación de centroderecha Los Republicanos apuntan a un hemiciclo fragmentado aunque con un liderazgo claro al frente con Macron.

En el mercado, por tanto, cotiza el pesimismo respecto a China y su política de confinamientos por el Covid-19 que afectan de manera negativa a la cadena de suministros de bienes en todo el mundo, uno de los factores que más inflación genera en la economía. Además, la guerra de Ucrania y Rusia amenaza con ser más duradera de lo que preveía el presidente Vladimir Putin y la vía diplomática está en segundo plano. “Hoy cotiza el pesimismo respecto a China, respecto a una guerra que amenaza con prolongarse y con no permitir a Putin ni poder celebrar su Día de la Victoria (9 de mayo), y respecto a una política monetaria más restrictiva", comentan desde Macro Yield.

Al final, todas las incógnitas sobre la evolución de la guerra siguen sobre la mesa y la cuestión energética es capital para ver retroceder a la inflación. Mientras dure la guerra y las sanciones al carbón ruso por parte de la Unión Europea y al carbón, al petróleo y al gas por parte de Reino Unido y Estados Unidos será difícil ver descender los precios a la baja. La inflación, a su vez, puede afectar de forma muy negativa al crecimiento económico mundial y los temores a la recesión llegan hasta la renta variable.

Este contexto está pesando sobre los mercados de valores a nivel mundial con caídas anuales cercanas al 18% en el Nasdaq, del 10,4% en el S&P 500 y del 6,95% en el Dow Jones. En Europa. el Euro Stoxx 50 se deja un 10,66%, el Ibex 35 un 0,7%, el Dax un 11%, el Cac 40 francés un 8% y el FTSE Mib un 11,22%, mientras que en Asia el Hang Seng de Hong Kong cede un 11,8% y un 5,9% el Nikkei japonés.

“Con esas bajadas la capitalización conjunta de las Bolsas mundiales se redujo la semana pasada en 3,3 billones de dólares y cae hasta los 107,6 billones, lo que equivale a un 127% del Producto Interior Bruto global”, explica el analista Juan Ignacio Crespo.

Esta cifra apoya a los que piensan que la tendencia bajista puede continuar a corto plazo, ya que las compañías que han liderado las subidas en los últimos años, las tecnológicas, son las más sobrevaloradas en precio y además uno de los sectores a los que más les afecta la subida de tipos que ya se ha iniciado en EEUU. Las valoraciones que hacen los analistas sobre estas compañías se hacen en base a descuentos de flujos de caja con unos tipos de interés que durante años han permanecido en negativo.