La economía se ha digitalizado y nuestros datos se han convertido en uno de los activos más valiosos que existen.
La ciberseguridad era ya una megatendencia hace unos años. Ahora tiene otro motivo de preocupación como es la IA. Y funciona en las dos direcciones. La IA permite detectar amenazas, analizar patrones y automatizar defensas, pero también abarata y acelera la capacidad de atacar.
Aunque ya hablamos en su día de estas inversiones aquí, me parece tan interesante que volvemos a hacerlo.
Fuente: Carlos Arenas Laorga, con datos de Morningstar Direct
Según IBM, el coste medio mundial (para una empresa) de una brecha de datos ha alcanzado en 2026 los 4,99 millones de dólares, un 12% más que el año anterior. Y los ataques por IA han aumentado un 56%. Esos ataques han costado, de media, unos 6 millones de dólares.
Es una megatendencia que, seamos sinceros, no ha terminado de despegar. Aunque creo que es uno de los temas más importantes para el presente y futuro, por lo que, en cualquier momento, pegará un subidón más que interesante.
El gasto de las compañías en esto sigue creciendo. De hecho, se estima que el gasto mundial en seguridad de la información alcanzará aproximadamente 244.000 millones de dólares en 2026, con un crecimiento del 11,6% a tipos de cambio constantes.
Fijaos si no en las rentabilidades de los últimos meses. Impresionante.
Fuente: Carlos Arenas Laorga, con datos de Morningstar Direct
Cada nueva capa de digitalización genera otra capa de seguridad. Primero fueron los ordenadores corporativos. Después internet, el comercio electrónico, los teléfonos móviles, la nube, el trabajo remoto, el Internet de las Cosas y ahora la IA.
Además, el atacante solo necesita encontrar un agujero. El defensor tiene que intentar taparlos todos. Y con IA resulta más sencillo automatizar y buscar vulnerabilidades.
La ciberseguridad es tecnología y tiene un importante sesgo growth. Muchas compañías cotizan con múltiplos elevados, reinvierten mucho para crecer y son sensibles a los tipos de interés y a los cambios en las expectativas del mercado. Lo digo como aviso a navegantes. Para contar la película entera.
Los propios datos de los productos que vamos a proponer lo dejan bastante claro. En 2022, tanto el Allianz Cyber Security como el WisdomTree Cybersecurity ETF sufrieron caídas superiores al 40%. Al año siguiente, el primero rebotó un 48,2% y el ETF cerca de un 70%. Megatendencia estructural no significa línea recta en bolsa.
Una primera alternativa en formato fondo para invertir en esta temática es el Allianz Cyber Security. El año pasado estuve con el gestor y los datos que daba eran abrumadores. ¿Sabéis que ahora te pueden piratear con el wifi de la nevera? Mucho ojo…
El Allianz Cyber Security no es un fondo tecnológico genérico. El fondo está centrado de verdad en esta temática de ciberseguridad: CrowdStrike, Palo Alto Networks, Cloudflare, Fortinet, etc.
Es una cartera concentrada y su active share frente al MSCI ACWI Information Technology alcanza el 86,93%. Ahí está precisamente el argumento de la gestión activa: elegir qué empresas tienen mejores tecnologías, ventajas competitivas o capacidad para capturar el crecimiento de la temática en concreto. El fondo lo tenemos desde hace tiempo en nuestra Focus List. Este año lleva una rentabilidad al alcance de muy pocos.
La alternativa pasiva es el WisdomTree Cybersecurity. Cuenta con 29 posiciones, algunas de las cuales son las mismas que las del fondo, como resulta lógico en una temática que no tiene muchísimas compañías si se es purista. Y la rentabilidad también es de no creérselo.
Con el ETF sabemos que compramos las reglas del índice. Con el Allianz compramos las decisiones de un equipo gestor. El primero ofrece simplicidad y costes bajos; el segundo, la posibilidad de modificar pesos, evitar compañías o concentrarse allí donde el gestor cree que existe mayor oportunidad. No es que uno sea mejor que el otro, son distintos modos de acercarse a la misma temática.
Lo que sí comparten ambas es el riesgo. Como decíamos, son carteras tecnológicas concentradas y pueden sufrir correcciones fuertes. No los veo como sustitutos de una cartera global diversificada, sino como una posición temática complementaria (aunque cada día la veo más esencial) para quien tenga horizonte largo y perfil NO conservador.
Hace unos años podíamos pensar en la ciberseguridad como una industria tecnológica prometedora. Hoy es infraestructura; bancos; hospitales; administraciones públicas; fábricas; aeropuertos; o cualquier compañía que tenga información. Todos estamos expuestos y cada vez gastamos más en este tipo de seguridad.