El mercado se encuentra en un proceso correctivo tras haber alcanzado máximos recientes, en un movimiento que recuerda a episodios anteriores, aunque con diferencias relevantes. Entre ellas, destaca el comportamiento de los bonos —cuyas rentabilidades siguen al alza— y la fortaleza del dólar, que actúa como activo refugio, algo que no se observaba con tanta claridad en correcciones pasadas.

El repunte de las rentabilidades refleja expectativas de inflación más persistente, lo que implica tipos de interés más elevados durante más tiempo, un escenario que suele penalizar a la renta variable. En este sentido, hay similitudes con el contexto previo a la crisis de 2008, especialmente por el encarecimiento de la energía y el deterioro de las condiciones financieras.

Desde el punto de vista técnico, los índices europeos han perdido niveles clave. En el caso del Euro Stoxx 50, sería necesario recuperar la cota de los 5.000 puntos para invalidar el escenario bajista. El DAX muestra un aspecto especialmente débil tras perder soportes relevantes, mientras que el Ibex 35 también se mantiene bajo presión y necesitaría superar los 17.000 puntos para mejorar su estructura.

La referencia global, el S&P 500, también ha cedido niveles importantes. Solo la recuperación de los 6.800 puntos permitiría hablar de una posible reversión de la tendencia actual.

En este contexto, lo mejor es la prudencia: los inversores deberían reducir exposición a renta variable y priorizar la liquidez o activos de muy corto plazo, como bonos ultracortos o instrumentos ligados a la inflación.

El caso Repsol y el sector energético

Pese al tono generalizado de caídas, el sector energético ha mostrado una mayor resistencia en las últimas semanas, impulsado por el encarecimiento del petróleo. Sin embargo, incluso valores como Repsol han registrado descensos en la sesión de la bolsa hoy.

Estas caídas responden más a recogidas de beneficios tras las fuertes subidas recientes que a un cambio de tendencia estructural. De hecho, el sector energético fue uno de los pocos que resistió durante las caídas de 2008, lo que podría repetirse en el contexto actual.

Con ello, valores ligados al petróleo aún podrían tener recorrido, especialmente si el precio del barril continúa escalando hacia niveles de 120 dólares. No obstante, en fases de caídas generalizadas, todos los sectores terminan viéndose afectados.

El oro, entre la corrección y la oportunidad

Otro de los activos que ha sorprendido recientemente es el Oro. Tras superar los 5.000 dólares hace apenas unas semanas, el metal precioso ha retrocedido hasta el entorno de los 4.300 dólares, acumulando una corrección significativa.

Sin embargo, hay que relativizar este movimiento, ya que el oro había registrado subidas superiores al 60% en el último año. En este sentido, interpreta la caída como una corrección dentro de una tendencia de fondo que aún podría mantenerse. Entre los factores que han presionado al oro destacan la fortaleza del dólar y el aumento de las expectativas de inflación, que suelen tener una correlación negativa con el precio del metal.

Desde un punto de vista técnico, la pérdida de la media de 30 semanas sugiere debilidad a corto plazo, aunque el experto considera que podría tratarse de una oportunidad de entrada para inversores que estén fuera del mercado. En caso de posiciones abiertas, recomienda evitar ventas en momentos de pánico y esperar posibles rebotes.