Iberdrola ha presentado hoy sus resultados correspondientes al primer trimestre de 2026, en los que destaca un crecimiento del beneficio neto ajustado del 11,4%, hasta los 1.865 millones de euros, impulsado principalmente por la evolución del negocio de redes en el Reino Unido y Estados Unidos.
El EBITDA ajustado alcanzó los 4.100 millones de euros, con un crecimiento del 2% y con las redes como principal motor. Esta división incrementó su resultado un 9%, hasta los 2.048 millones de euros, gracias a la positiva evolución en todas las geografías, especialmente en Reino Unido y Estados Unidos. Por su parte, el negocio de Generación y Clientes registró un ligero descenso del 3% en su EBITDA, afectado por costes regulatorios y efectos no recurrentes en la Península Ibérica, aunque compensado parcialmente por el fuerte aumento de la producción en Reino Unido (+41%) y otros mercados europeos (+32%).
El presidente ejecutivo del grupo, Ignacio Galán, subrayó que “estos resultados ponen de manifiesto los efectos positivos de nuestra estrategia centrada en los negocios regulados en países con calificación A”, destacando especialmente el crecimiento de la base de activos y la capacidad de generación, que han permitido mejorar las previsiones de cara a 2026.
Fuerte inversión y sólida posición financiera
La energética ha intensificado su esfuerzo inversor, con 14.500 millones de euros invertidos en los últimos doce meses. Dos tercios de esta cifra se han destinado a redes, consolidando así su apuesta estratégica.
En línea con esta política, la base de activos regulados (RAB) ha crecido un 8%, hasta situarse en torno a los 53.000 millones de euros, con especial impulso en el Reino Unido, donde el crecimiento ha sido de doble dígito.
Además, Iberdrola ha incorporado 3.300 MW de nueva capacidad de generación en el último año, con predominio de la eólica terrestre y marina, que representan cerca del 60% del total.
La compañía mantiene una posición financiera robusta, con una deuda neta ajustada de 50.300 millones de euros tras operaciones corporativas recientes en México y Brasil, y una liquidez de 21.400 millones de euros.
El 84% del EBITDA procede de países con calificación “A”, lo que refuerza la estabilidad del modelo de negocio y limita la exposición a riesgos geopolíticos o de materias primas.
Mejora de previsiones para 2026
A la vista de estos resultados, Iberdrola ha revisado al alza sus previsiones y espera ahora que el beneficio neto ajustado crezca más de un 8% en 2026, excluyendo plusvalías por rotación de activos.
La compañía asegura además que tiene el 100% de su producción asegurada para 2026, más del 80% para 2027 y el 75% para 2028, lo que aporta visibilidad sobre ingresos futuros.
De cara al medio y largo plazo, Iberdrola identifica nuevas oportunidades ligadas a la electrificación y al desarrollo de la inteligencia artificial. En este ámbito, el grupo ya cuenta con más de 300 proyectos en marcha orientados a mejorar la eficiencia, la productividad y la resiliencia de sus operaciones.
Galán insistió en que el contexto actual “pone de manifiesto la necesidad urgente de reforzar la seguridad de suministro y la competitividad a través de la electrificación”, lo que, a su juicio, abrirá nuevas oportunidades de inversión y permitirá avanzar hacia sistemas energéticos más sostenibles.