En España existe un importante sesgo hacia los planes de pensiones por las deducciones fiscales y los traspasos sin peaje fiscal entre fondos. ¿Cómo justifica la inversión recurrente en ETFs mediante un bróker como MEXEM la pérdida de estas ventajas fiscales frente al ahorro que supone la eficiencia en comisiones?
Ante todo, hay que partir de la realidad: en España, los planes de pensiones tienen dos ventajas fiscales que ningún ETF puede igualar. La primera es la reducción de la base imponible por las aportaciones, que supone un ahorro fiscal inmediato. La segunda es la posibilidad de realizar traspasos entre fondos sin tributar, lo que permite reajustar la cartera sin generar un pago de impuestos. Obviar esta parte sería poco riguroso.
Ahora bien, esta ventaja tiene una contrapartida: la iliquidez. El dinero queda prácticamente bloqueado hasta la jubilación, salvo en situaciones muy concretas, como un ERE, por ejemplo. Además, en el momento del rescate, todo lo aportado tributa como rendimiento del trabajo, una escala fiscal que en muchos casos es mucho más gravosa que la tributación del ahorro que se aplica cuando se vende un ETF, donde solo se tributa por las ganancias obtenidas y no por todo el capital aportado.
También entra en juego otro factor: el coste. Muchos planes de pensiones españoles tienen comisiones de gestión muy por encima de la media europea. Ese diferencial, año tras año, erosiona la rentabilidad de forma silenciosa. Un ETF indexado de bajo coste, por ejemplo, puede tener una comisión anual muy inferior a la de cualquier plan de pensiones. En 30 años, ese ahorro puede competir directamente con el beneficio fiscal del plan.
Por eso, en MEXEM no decimos que el ETF pueda sustituir a un plan de pensiones, sino que tiene que entrar en la conversación. Muchos de nuestros clientes, por ejemplo, combinan ambas opciones: aportan al plan de pensiones hasta el límite deducible y después complementan con una cartera de ETFs a través de aportaciones periódicas, ganando así liquidez y aprovechando la ventaja del bajo coste. No es una estrategia de uno u otro, sino de uno y otro.
Promocionan la inversión recurrente automatizada como la vía ideal para crear un 'plan de pensiones DIY', reduciendo al mínimo o a cero las comisiones de compra. Para el inversor minorista que empieza con aportaciones modestas (p. ej. 100 € o 200 € al mes), ¿cómo se estructuran realmente los costes y qué letra pequeña debe tener en cuenta?
Cuando alguien empieza con 100 o 200 euros al mes, el mayor enemigo no es el mercado, sino la comisión fija. Si paga 5 euros por comprar 100 euros de un ETF, parte ya con un lastre del 5%, antes incluso de que el mercado haga nada.
Por eso diseñamos la herramienta de inversión recurrente, pensando precisamente en el cliente pequeño. Permite programar la periodicidad de las aportaciones, que puede ser diaria, semanal, mensual o bimensual, y elegir tanto el importe como el activo. Lo más relevante es que se puede empezar con poco. Por ejemplo, si hace un plan de inversión recurrente con MEXEM, debe tener en cuenta que los dos primeros ETFs que se compran cada mes están libres de comisión, independientemente del proveedor. Además, contamos con un catálogo de 70 ETFs de WisdomTree que son siempre gratuitos, sean o no los dos primeros del mes. Esto da margen al cliente para diversificar sin que el coste suponga una gran barrera.
En cuanto a la letra pequeña, no es exactamente una letra pequeña. Hay que subrayar que la comisión se cobra en el momento de abrir la posición. No es una comisión escondida, sino un ciclo de devolución que conviene conocer para no llevarse una sorpresa. Se cobra al abrir la operación y, posteriormente, en la segunda mitad del mes siguiente, se devuelve en la cuenta del cliente. Por eso, recomendamos entender bien qué es un ETF y, sobre todo, cuáles son los ETFs que forman parte del universo gratuito de MEXEM y cómo funciona ese ciclo de devolución.
Un plan de pensiones tradicional delega la gestión y frena la impulsividad del inversor mediante la iliquidez del vehículo. Al dar total libertad al cliente para construir su propio plan mediante inversión recurrente en ETFs, ¿qué herramientas o metodologías ofrece MEXEM para evitar que el usuario suspenda sus aportaciones o venda en los momentos de pánico de mercado?
Hay que ser honestos: ningún bróker sustituye por completo la disciplina que impone la iliquidez de un plan de pensiones. Esa fricción para retirar el dinero ayuda a frenar las decisiones impulsivas y, al eliminarla, hay que compensarla con otras herramientas.
La primera es la automatización. La inversión recurrente elimina la decisión del día a día: el cliente no tiene que decidir cada mes si compra o no al ver el mercado en rojo. La aportación se ejecuta de forma automática y sabemos, por el comportamiento típico del inversor minorista, que la mayoría de los errores se producen precisamente en momentos de decisión activa, no en procesos automatizados.
La segunda es la periodicidad. Poder elegir aportaciones diarias, semanales o mensuales permite diluir el impacto emocional de la volatilidad. Cada aportación pesa menos en la percepción del cliente, ya que no existe una única inversión grande.
Ahora bien, quiero ser claro sobre un límite importante: somos un bróker regulado y no ofrecemos asesoramiento financiero personalizado ni decimos a nadie qué comprar o vender en cada momento. Lo que sí ofrecemos es la tecnología para automatizar ese proceso y contenido formativo para entender la volatilidad como parte del juego y no como una alarma. Para quienes no tengan formación financiera y prefieran que un profesional gestione su capital, contamos también con un departamento de asset management pensado precisamente para ese tipo de perfil: alguien que delega las decisiones de inversión en un equipo experto en lugar de gestionarlas por sí mismo. No sustituimos la disciplina del plan de pensiones con un candado, sino con automatización, menos fricción para actuar por impulso y la opción de delegar en una gestión profesional cuando esa sea la necesidad del cliente.
Si un lector de Estrategias de Inversión quisiera replicar su propia estrategia de jubilación hoy mismo a través de vuestra plataforma, ¿cuántos ETFs recomendaríais combinar en una rutina automatizada y cuáles son los activos o índices más demandados por vuestros usuarios para este fin?
Antes de entrar en cifras, una aclaración importante: lo que voy a compartir es información general sobre el comportamiento de nuestros usuarios, no una recomendación de inversión personalizada. Somos un bróker regulado y no podemos decir a un lector qué comprar o cuándo hacerlo. Para quienes buscan precisamente ese tipo de asesoramiento, contamos con un departamento de expertos, el área de asset management.
Dicho esto, lo que observamos en el comportamiento habitual de nuestros clientes es que, para un horizonte largo, entre tres y cinco ETFs suelen ser suficientes para lograr una buena diversificación global sin necesidad de construir carteras excesivamente fragmentadas. La estructura típica combina un ETF de renta variable global o de Estados Unidos como núcleo, un ETF de mercados desarrollados o emergentes para complementar la exposición geográfica y, según el perfil de riesgo y la cercanía de la jubilación, un ETF de renta fija, cuyo peso va aumentando con el tiempo.
Los índices de renta variable estadounidense y global de gran capitalización son, con diferencia, los más utilizados como núcleo entre nuestros usuarios, seguidos de los de renta fija agregada para quienes buscan reducir la volatilidad.
De nuevo, aquí es relevante el catálogo de 70 ETFs gratuitos de WisdomTree. Muchos clientes construyen buena parte de su cartera dentro de ese universo, precisamente porque permite diversificar sin que el coste de ejecución penalice las aportaciones mensuales modestas.
La inversión periódica automatizada (DCA) se está convirtiendo en el estándar de la gestión patrimonial joven en Europa. ¿Hacia dónde se encamina esta funcionalidad en MEXEM? ¿Veremos en el corto plazo soluciones como el reequilibrio automático de cartera o la reinversión automatizada de dividendos (DRIP)?
La inversión periódica automatizada, conocida como DCA o compra periódica de importe fijo, se ha convertido en el estándar entre los inversores jóvenes en Europa. No es una moda, sino una respuesta a la necesidad de invertir con constancia sin depender del ánimo o de la disponibilidad del inversor cada mes. Hoy, nuestra herramienta ya permite elegir con libertad la periodicidad —diaria, semanal, mensual, bimensual...—, el importe y el activo. Es una base sólida, pero el paso natural que vemos, y que ya existe en otras plataformas internacionales, es dotar a esa cartera automatizada de mecanismos de mantenimiento igualmente automáticos.
El rebalanceo automático es uno de esos desarrollos naturales. Con el tiempo, los distintos rendimientos de cada activo desvían progresivamente los pesos de una cartera, por ejemplo, de un 70%-30% entre renta variable y renta fija. Automatizar este reajuste periódico es el complemento lógico y natural de la inversión recurrente y forma parte ya de nuestra hoja de ruta.
La reinversión automática de dividendos (DRIP) es la otra pieza que falta. Hoy ese efectivo queda disponible en la cuenta hasta que el cliente decide qué hacer con él, lo que introduce de nuevo una decisión manual que nos gustaría eliminar para maximizar el interés compuesto.
No puedo dar fechas cerradas, pero la dirección que tenemos es clara: cuanto menos decisiones manuales necesite el cliente para mantener una estrategia coherente a largo plazo, mejor será el resultado. El rebalanceo automático y el DRIP son, a corto y medio plazo, los siguientes pasos lógicos que va a tomar MEXEM.