En medio de la incertidumbre económica que reina el mercado, los bancos más grandes de Wall Street han registrado sólidas ganancias en sus resultados del segundo trimestre. Mientras, a la espera del próximo ciclo crediticio en EE.UU. el CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ha advertido en varias oportunidades que podría ser la peor de lo esperado según Laura Grande en Yahoo Finance.
Durante la conferencia telefónica sobre los resultados de JPMorgan a principios de este año, Dimon se negó a predecir si Estados Unidos se encaminaba hacia una recesión. No obstante, ha advertido repetidamente que, cuando llegue el próximo ciclo crediticio, es probable que las pérdidas por préstamos apalancados sean “peores de lo esperado en relación con el escenario”.
La volatilidad de los mercados beneficia a las operaciones de los grandes bancos
Muchos de los bancos más grandes del país han seguido registrando sólidos resultados, con ingresos por operaciones que se han visto favorecidos por periodos de elevada actividad en el mercado e incertidumbre entre los inversores.
Cuando los mercados se vuelven volátiles, se generan más oportunidades para las mesas de negociación de los bancos, ya que los inversores compran, venden y ajustan sus carteras en respuesta a las condiciones cambiantes. Sin embargo, esa misma volatilidad también puede ser una señal de alerta para los inversores minoristas, puesto que suele ir acompañada de mayores fluctuaciones en los precios de las acciones y una mayor incertidumbre sobre la dirección de la economía.
Pero las operaciones no fueron la única área donde los bancos experimentaron un aumento de ingresos, ya que muchos registraron un crecimiento de dos dígitos en la gestión de patrimonios.
Bank of America atribuyó su aumento del 12% en los ingresos globales por gestión de patrimonios e inversiones a "mayores comisiones por gestión de activos, que subieron un 15% hasta alcanzar los 4.200 millones de dólares, lo que refleja mayores valoraciones de mercado y un fuerte flujo de activos bajo gestión".
En otras palabras, el banco gestionaba más activos de clientes, favorecido por mayores valoraciones de mercado y un flujo de inversión continuo.
JPMorgan se prepara para que la próxima recesión sea peor que el promedio
Uno de los temas que Dimon abordó fue el ciclo crediticio, que se refiere a la idea de que el crédito experimenta expansiones y contracciones periódicas.
Durante la expansión, más personas solicitan préstamos u otras formas de crédito, y estos préstamos son de buena calidad y es menos probable que las personas se atrasen en sus pagos. Sin embargo, durante la contracción, menos personas solicitan préstamos y más personas se atrasan en sus pagos.
Las contracciones en un ciclo crediticio suelen estar (aunque no siempre) ligadas a las recesiones. También son más perjudiciales para los resultados de los bancos. Sin embargo, Dimon no afirmó explícitamente que crea que se avecina una recesión durante la presentación de resultados trimestrales.
"No estoy haciendo ninguna predicción", dijo Dimon. "Simplemente digo que, en JP Morgan, debemos estar preparados para una recesión y para la posibilidad de estanflación. Obviamente, si hay estanflación, tasas de interés altas durante un período prolongado y los diferenciales de crédito se disparan, esto ejercerá mucha presión sobre las empresas apalancadas al momento de refinanciar sus deudas."
En una carta reciente a los accionistas, Dimon amplió esta advertencia, afirmando que cree que "cuando tengamos un ciclo crediticio, lo cual sucederá algún día, las pérdidas en todos los préstamos apalancados en general serán mayores de lo esperado". También señala que el crédito privado no es muy transparente, lo que significa que la gente venderá basándose en predicciones en lugar de pérdidas reales.
Algunos de estos riesgos ya están comenzando a manifestarse.
Las empresas y los consumidores que contrajeron deudas cuando las tasas de interés eran mucho más bajas ahora se enfrentan a una realidad más dura a medida que vencen los préstamos y los costos de endeudamiento se mantienen elevados.
El aumento de la morosidad en tarjetas de crédito y préstamos para automóviles también sugiere que algunos hogares están empezando a sentir la presión: los saldos de los préstamos para automóviles aumentaron en 18 mil millones, a 1.69 billones de dólares en el primer trimestre de este año, según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.