Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, destaca que, pese a la tensión derivada de conflictos internacionales, los inversores muestran un claro temor a quedarse fuera de posibles subidas futuras una vez se estabilice la situación. Señala que el panorama se presenta como un constante tira y afloja marcado por factores externos, pero al mismo tiempo se subraya que los mercados estadounidenses, especialmente los índices tecnológicos, han experimentado una racha muy positiva, con subidas destacadas en el Nasdaq, mientras que Europa se mantiene rezagada debido a un mayor impacto de la crisis energética, derivada de su dependencia de importaciones.

Este desequilibrio también se refleja en la evolución de los precios del petróleo, que permanecen elevados respecto a niveles anteriores al conflicto, lo que continúa presionando a las economías europeas.

En cuanto a la temporada de resultados empresariales, observa Pablo García una clara divergencia entre Estados Unidos y Europa, ya que en el primero se prevé un crecimiento sólido tanto en beneficios como en ventas, con cifras que incluso superan las del trimestre anterior, lo que confirma la fortaleza del tejido empresarial estadounidense.

Por el contrario, en Europa las expectativas han sido revisadas a la baja de forma significativa, con crecimientos muy modestos que reflejan el impacto negativo del entorno económico y energético. Esta diferencia refuerza la estrategia de priorizar la exposición al mercado estadounidense frente al europeo.

En términos de inversión, explica que antes del estallido del conflicto se adoptaron posiciones muy orientadas hacia sectores como energía, gas, utilities y telecomunicaciones, mientras se evitaban sectores vinculados al consumo, turismo o automoción, lo que generó rendimientos superiores al mercado.

Sin embargo, tras el anuncio de una tregua, el escenario se vuelve más incierto y difícil de anticipar, lo que lleva a un cambio de estrategia hacia una mayor neutralidad. Considera más prudente reducir apuestas direccionales fuertes y optar por carteras más equilibradas y alineadas con los índices, con el objetivo de minimizar riesgos en un entorno extremadamente volátil y cambiante.

Finalmente, insiste en la importancia de permanecer invertido, ya que los movimientos del mercado pueden ser bruscos y rápidos, y quedar fuera podría suponer perder oportunidades relevantes.

La estrategia actual pasa por acompañar el mercado sin intentar generar rentabilidades extraordinarias adicionales, manteniendo los beneficios obtenidos previamente y aumentando la exposición a Estados Unidos, donde grandes compañías tecnológicas y financieras están mostrando un comportamiento especialmente sólido, lo que permite sostener el rendimiento global de las carteras en un contexto complejo e incierto.