Con el reciente lanzamiento del servicio de gestión de carteras, Altex ofrece hasta ocho carteras distintas, desde la «Monetaria» hasta la de «Convicción», lo que supone un nivel de segmentación muy alto. ¿Cómo es el proceso inicial para perfilar a un cliente que llega con los 100.000 € mínimos y asegurar que no asume más riesgo del que realmente puede tolerar?

Para perfilar a un cliente hay dos parámetros a los que damos mucha importancia. El primero es la caída máxima que puede tolerar. Muchas veces, el propio cliente no la conoce: tiene una percepción de lo que cree que puede tolerar, pero no siempre conoce realmente ese baremo hasta el que puede llegar.

En nuestra experiencia, muchas veces los clientes, si entienden bien la causa de la crisis, suelen poder tolerar un poco más de caída de lo que inicialmente pensaban. Sin embargo, lo que toleran mucho peor es el tiempo necesario para recuperar las pérdidas.

Por eso hay un segundo parámetro al que los clientes muchas veces no dan tanta importancia, pero nosotros sí: ¿cuál es el horizonte temporal en el que el cliente espera ver ganancias?

Eso es clave para nosotros y explica que tengamos un abanico tan amplio de perfiles de cartera, porque, especialmente en los tramos de muy bajo riesgo, tenemos que ser muy precisos.

No es lo mismo una empresa que nos deja gestionar su tesorería y nos dice: «Oye, yo quiero ver un rendimiento positivo cada mes». En ese caso sí tenemos que irnos al perfil de más bajo riesgo y construir una cartera monetaria.

Pero, si nos dice: «Oye, este dinero solo lo necesito para el cierre de las cuentas anuales dentro de ocho meses», entonces podemos tratar de maximizar algo más la rentabilidad ampliando el horizonte hasta un año.

A partir de unos dos años sí podemos empezar a incorporar renta variable, e iremos incrementando progresivamente su porcentaje hasta llegar a las carteras más agresivas, que son la Dinámica y la Convicción, para las que ya sugerimos un horizonte de inversión superior a cinco años.

Lo normal es que veamos ganancias en esas carteras mucho antes, incluso a pesar de haber atravesado una crisis por el camino. Pero es verdad que, para ese perfil de cliente, que tiene que estar preparado para soportar una caída más importante, si nos da un poco más de tiempo para recuperar esas pérdidas, va a vivir mucho más tranquilo y va a ganar mucho más a largo plazo.

La cartera más agresiva, 100 % renta variable, menciona un sesgo tecnológico y temático para buscar rentabilidades del 9 % al 12 %. En el actual entorno de mercado, ¿cuáles son esas temáticas disruptivas en las que Altex AM tiene mayor convicción ahora mismo?

Nosotros somos muy sistemáticos en la gestión de la renta variable. Construimos nuestros propios modelos para saber por dónde se está moviendo el mercado, qué acciones están creciendo más en fundamentales y cuál es la tendencia de los precios de los distintos sectores.

Ahora mismo, nuestros modelos siguen apuntándonos hacia tecnología, más en hardware que en software. También siguen indicándonos una sobreponderación de la exposición al sector industrial.

El mundo está en plena reconstrucción, especialmente cuando hablamos de centros de datos o incluso de segmentos industriales como la logística o el sector aeroespacial. Nuestros modelos nos siguen llevando a sobreponderar esos sectores.

Y hay otro sector que hemos incorporado recientemente: salud. Habíamos reducido la exposición durante los últimos años y trimestres, pero, tras la disrupción que se ha producido con toda la inteligencia artificial, ahora se empiezan a ver brotes verdes en investigación y desarrollo, en el desarrollo de nuevos medicamentos, productos y tecnologías que pueden actuar como catalizadores de beneficios disruptivos en el sector salud.

De ello se beneficiará la sociedad y también se beneficiarán los inversores.

Destacan que todas sus carteras tienen liquidez diaria. Para carteras intermedias como la «Equilibrada» o la «Flexible», ¿cómo gestionan el riesgo de caídas bruscas en el mercado manteniendo esa promesa de liquidez inmediata?

Todos nuestros fondos tienen liquidez diaria. La cartera de inversión está compuesta por fondos de inversión con esa liquidez diaria, así que, cuando un cliente necesita retirar dinero, con independencia del horizonte de inversión que tenga, puede hacerlo dándonos la instrucción y nosotros damos la orden de venta en esos fondos, que cuentan con liquidez diaria.

Ahora bien, lo que sí tenemos que ir controlando es que, para ese horizonte de inversión y para esa caída máxima para la que gestionamos la cartera, nos mantengamos dentro de esos parámetros.

Eso lo hacemos por dos vías. En la parte de renta variable somos muy activos en la rotación de la cartera para tratar de evitar estar en sectores que caigan mucho durante demasiado tiempo y, por tanto, atemperar esas caídas mediante la propia rotación de las acciones.

Después están nuestras estrategias de cobertura. Aplicamos estrategias como Altex DIPS sobre la exposición que tenemos a renta variable. Eso permite no solo reducir las pérdidas durante una caída del mercado, sino además acelerar la recuperación durante la subida, porque es una estrategia de cobertura que gana mientras el mercado cae y que posteriormente permanece prácticamente inactiva cuando el mercado sube. Eso es lo que hacemos en la parte de renta variable.

En carteras como la Equilibrada y la Flexible, en las que tenemos que mantenernos dentro de un límite máximo de caída de entre el 10 % y el 15 %, tenemos que complementar la renta variable con estrategias más tranquilas.

En esas estrategias combinamos renta fija de distintas duraciones con estrategias de rentabilidad absoluta. Estas últimas no tienen que ser específicamente de renta fija, pero sí deben presentar un perfil de rentabilidad-riesgo moderado, con una volatilidad baja y un control de las caídas muy estricto que hayan podido demostrar a lo largo del tiempo.

Mencionan el uso de herramientas propias como «DIPS», combinadas con el criterio humano. ¿Qué hace exactamente esta herramienta en el día a día?

Este es un sistema que hemos desarrollado en la casa y que identifica la tendencia del mercado. Está permanentemente monitorizando cómo evoluciona el precio de los índices bursátiles.

En concreto, aplicamos la venta de futuros. Es decir, utilizamos un instrumento derivado en el que ganas si el mercado cae: vendes primero el futuro y lo recompras después, una vez que el mercado ha caído.

Lo que hace esta estrategia es detectar la tendencia bajista del mercado. Cuando detecta esa tendencia y existe suficiente fortaleza bajista, inicia una posición corta.

Ahí interviene el factor humano, porque el sistema nos da la señal, pero siempre hay una persona que supervisa que esa señal sea coherente con la evolución del mercado y que podamos introducir la orden. Es clave no dejar el sistema funcionando por sí solo y sin ningún tipo de supervisión. Eso lo hacemos en todas las estrategias de la casa.

Cuando el mercado se sobrevende, aunque siga cayendo, ya empezamos a recomprar posiciones para realizar beneficios. Y, cuando el mercado rebota, eliminamos completamente la posición corta.

De esta manera, vamos capturando rentabilidad durante la caída en distintos periodos de tiempo y, cuando el mercado empieza a rebotar, eliminamos las posiciones cortas. Así capturamos y retenemos la mayor parte del beneficio que hemos acumulado durante la caída.

Esto permite no solo reducir las pérdidas durante una caída del mercado, sino también acelerar la recuperación durante la subida, porque es una estrategia de cobertura que gana mientras el mercado cae y después permanece prácticamente inactiva cuando el mercado sube.

En la cartera «Flexible» hablan de rotación sectorial y de factores según el entorno macroeconómico. Con los recientes movimientos de los bancos centrales, ¿qué rotaciones tácticas han llevado a cabo recientemente en este perfil?

En este perfil hemos actuado sobre todo en la parte tranquila de la cartera.

La actuación de los bancos centrales, unida a la geopolítica y a la actuación de los propios gobiernos, como el estadounidense, ha hecho que se dispare el rendimiento de los bonos, tanto a corto como a largo plazo.

La expectativa de inflación ha subido, la disciplina fiscal de los países es cada vez menor y la Reserva Federal estadounidense, con su presidente Kevin Warsh, se ha puesto de perfil: no ha querido comprar bonos como hizo Jerome Powell en su época y ha subido, de momento tímidamente, los tipos de interés.

Eso ha provocado que se pierda algo de confianza en la deuda estadounidense y, por contagio, también en la europea. Los rendimientos han subido y los bonos se han desplomado.

Ahora bien, creemos que esta situación ha generado una oportunidad. No diría tanto como una oportunidad histórica, pero sí una oportunidad muy atractiva.

Por eso, en la parte tranquila de las carteras, donde ya estábamos muy invertidos en bonos, hemos aumentado nuestra posición en bonos y también hemos incrementado la duración de esas posiciones.

Al mismo tiempo, reducimos la parte correspondiente a estrategias de rentabilidad absoluta de baja volatilidad, que tienen un determinado objetivo de rentabilidad que ahora ha sido superado por el potencial que ofrece la renta fija.

Cuando detectamos oportunidades de este tipo, movemos ampliamente la cartera en esa parte tranquila. Esto nos permitirá que, si posteriormente llega una crisis, esa parte de renta fija a largo plazo nos ayude mucho a contener las pérdidas que pueda generar la renta variable.

Sus clientes valoran saber «cómo y por qué se toman las decisiones». A través de su app de seguimiento, ¿qué nivel de detalle ofrecen? ¿Puede el cliente ver las operaciones en tiempo real y la justificación macroeconómica detrás de cada movimiento?

Nosotros ofrecemos al cliente un sistema de supervisión de la cartera en el que puede ver el detalle de todos los fondos, el detalle de todas las operaciones que se han realizado y, además, el histórico de rentabilidad en distintos tramos, comparándolo con distintos índices o con aquello con lo que quiera compararlo.

Eso permite que el cliente evalúe nuestra gestión de una forma muy objetiva y transparente. Es algo muy difícil de encontrar en otras entidades, que normalmente presentan la cartera actual, pero en las que resulta difícil evaluar cómo han sido los cambios anteriores o cómo ha evolucionado esa cartera a lo largo del tiempo.

Nosotros, como gestores y analistas que somos, damos mucha importancia al análisis del histórico de la cartera.

Cuando se producen cambios, los comentamos semanalmente. Informamos al cliente, a través de distintas vías, de cómo han evolucionado los fondos, de cómo evoluciona el mercado y, si ha ocurrido algo importante, tratamos de darle una explicación que pueda entender.

Además, siempre va a poder contactar con nosotros, y eso es clave. Porque nosotros podemos gestionar muy bien, pero esto es una cosa de dos: está la entidad que gestiona la cartera y está el cliente, que tiene que seguir confiando en esa gestión.

Tenemos que ir juntos de la mano en cada crisis que llega. Nosotros, con cada crisis, reforzamos la confianza que tenemos con los clientes. Somos muy transparentes cuando llegan estos momentos, actuamos y, al final, de las crisis siempre se sale. Con nuestras estrategias solemos salir reforzados.