¿Cómo valora en líneas generales los resultados obtenidos en estos primeros seis meses del año?
Diría que se ha reflejado el punto de inflexión de todo lo que veníamos diciendo que íbamos a hacer. Llevábamos años explicando las medidas que debíamos adoptar tanto en celulosa como en energía, y en este primer semestre esos avances ya se han hecho visibles.
En celulosa, la estrategia de productos especiales, sustitutivos de la fibra larga y más competitivos en precio, ha seguido avanzando y ya representa el 34% de toda nuestra producción. Estos productos aportan un margen adicional frente a la celulosa estándar de alrededor de 30 euros.
Además, el año pasado finalizamos la inversión en una nueva línea de Fluff de 125.000 toneladas y este año ya estamos en proceso de homologación, por lo que comenzaremos las primeras ventas. Esto supondrá un margen adicional para la compañía. La producción irá aumentando progresivamente hasta 2028 y, en este caso, estas 125.000 toneladas tendrán un margen adicional de alrededor de 90 euros sobre la celulosa estándar.
Con todo ello, llegaremos a 2028 con más del 60% de nuestra producción concentrada en este tipo de productos.
También seguimos avanzando en la reducción de costes. Iniciamos un proyecto de eficiencia y competitividad que nos permitirá obtener una reducción significativa. Desde 2022 y hasta 2026, excluido, hemos reducido 70 millones de euros de costes anuales. Ahora prevemos reducir otros 30 millones con este plan: 15 millones este año y otros 15 el próximo. De los 15 millones correspondientes a este ejercicio, ya hemos conseguido más de la mitad durante el primer semestre, y sus efectos ya son claramente visibles.
En lo que respecta al área de renovables, la evolución también está siendo positiva. Comenzamos este año, en el ámbito de la biomasa destinada a calor industrial, con un único contrato. Ya hemos puesto en marcha el siguiente, en el caso de Mahou, y esperamos cerrar el año con cinco contratos.
Continuamos, asimismo, desarrollando nuestra plataforma de biometano, que es una de las más sólidas del mercado. Esperamos recibir este año una autorización ambiental integrada y, el próximo, otras seis o siete.
En definitiva, creo que este ha sido un semestre en el que han comenzado a materializarse las iniciativas que veníamos anunciando, y esperamos que esta evolución continúe durante el segundo semestre.
¿Qué parte de la mejora viene de un mejor mercado de celulosa y qué parte responde a la propia ejecución interna de ENCE?
El precio medio del primer semestre de 2025 era mejor que el precio medio del primer semestre de 2026. Por tanto, todo lo que estamos viendo responde a la reducción de costes y a la ejecución del plan estratégico. Es exclusivamente ejecución.
¿Nos puede hablar del Plan de Eficiencia y Competitividad y cómo impactará en la compañía? ¿Qué avances han logrado en el primer semestre y que nos queda por ver en el resto del año?
El Plan de Eficiencia combina la mejora de procesos industriales, que actualmente todavía tienen margen de optimización, con la implementación de soluciones de inteligencia artificial que tengan un impacto real en los resultados. Todo ello conlleva, a su vez, una automatización de puestos y trabajos.
Por otro lado, este plan se complementa con otro programa de ahorro en Navia, centrado en la reducción de costes y en la descarbonización del parque de maderas, que también aporta una cantidad relevante.
Entre ambos planes, la reducción prevista es de 30 euros por tonelada. Teniendo en cuenta que producimos un millón de toneladas, un euro por tonelada equivale a un millón de euros. Por tanto, de los 30 millones de euros adicionales de reducción de costes anuales, 15 millones los capturaremos este año. De ellos, 8 millones ya se han conseguido durante el primer semestre y el resto se materializará en el segundo semestre. Los otros 15 millones de euros de reducción de costes se alcanzarán en 2027.
La deuda se sitúa en 493 millones hasta junio. ¿En qué cifra se siente cómoda la compañía y cómo espera que evolucione hasta final de año?
En primer lugar, nos sentimos cómodos con un apalancamiento de 2,5 veces deuda/EBITDA, pero medido sobre un EBITDA de medio de ciclo. La celulosa es una commodity volátil, con precios que suben y bajan. Por eso, no tiene sentido calcular el apalancamiento de una compañía de estas características tomando únicamente un año determinado, porque puede darse una situación de deuda neta cero o negativa, como nos ha ocurrido, o una cifra más elevada.
La estructura financiera de la compañía es estable, cuenta con un alto nivel de liquidez y está preparada para absorber esos ciclos de subida y bajada. Con un apalancamiento de 2,5 veces deuda/EBITDA nos sentimos perfectamente cómodos.
Dicho esto, es cierto que 2026 es uno de esos años en los que el apalancamiento puede situarse puntualmente en niveles más elevados. La intención es desapalancar la compañía. De los 494 millones de euros de deuda registrados al cierre del primer semestre, prevemos acercarnos claramente a los 400 millones al final del año.
Durante el primer semestre se concentró un volumen importante de inversiones y pagos de capex correspondientes a años anteriores. A partir de ahora, lo que esperamos ver es un claro proceso de desapalancamiento de la compañía.
Ence ha señalado que tiene como objetivo para 2028 que más del 62% de las ventas procedan de celulosas especiales. ¿Nos puede hablar de esas celulosas especiales y su valor añadido?¿Qué papel tienen frente al BSKP?
Este es el verdadero elemento diferencial del cambio estratégico de Ence en el ámbito comercial. Supone un reposicionamiento total de la compañía.
Para entenderlo, hay que distinguir entre dos tipos de fibras en el mercado. Por un lado, están las fibras que proceden básicamente del pino. El pino tarda entre 50, 60 o 70 años en estar listo para cortarse. Por otro, está la fibra corta, que procede del eucalipto y cuyo ciclo puede situarse en torno a seis años en algunas partes del mundo y entre 12 y 15 años en nuestra región.
Solo por esa diferencia, el coste de producción de ambas celulosas es distinto. Cuanto más largo es el ciclo de crecimiento, mayor es el coste de producción. Por tanto, producir celulosa de fibra corta siempre será más barato que producir celulosa de fibra larga.
Ahora bien, las características y propiedades de cada una son diferentes. La cuestión es qué ocurre si conseguimos que, con fibra corta, podamos replicar las condiciones técnicas y mecánicas de la fibra larga y las prestaciones de esos productos. En ese caso, podemos dirigirnos al mercado de los productores de fibra larga y ofrecer productos sustitutivos a un coste más bajo. Eso es precisamente lo que estamos haciendo.
Si observamos la curva mundial de costes, donde se encuentran tanto los productores de fibra corta como los de fibra larga, y en 2028 más del 62%-63% de nuestros productos son de fibra corta pero compiten directamente con productos de fibra larga, nuestro posicionamiento cambia.
Al compararnos con el resto de productores de fibra larga, podemos situarnos entre los productores más eficientes del mundo en este tipo de productos. Se trata de productos sustitutivos que realmente pueden reemplazar a la fibra larga.
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¿Ence está contemplando inversiones adicionales específicas para acelerar el mix de las celulosas especiales o la prioridad ahora es extraer más valor de la base actual?
Las celulosas especiales no necesitan inversión para crecer. Es, fundamentalmente, I+D y el conocimiento que tiene la compañía y su equipo, que lleva seis, siete u ocho años trabajando en este ámbito. Ahora se trata de seguir capturando cuota de mercado.
Sí ha habido inversión, por ejemplo, en la parte de fluff, donde hemos invertido en una línea de 125.000 toneladas que ahora vamos a poner en funcionamiento. La plena capacidad se alcanzará en 2028. Hasta entonces, nos vamos a concentrar en extraer el máximo valor de lo que ya tenemos.
Más adelante veremos si seguimos creciendo en fluff o en algún otro tipo de fibra, pero hoy la prioridad es extraer valor de los activos actuales.
En biomasa eléctrica, 2026 ha estado condicionado por paradas de mantenimiento y efectos de las inundaciones. ¿Consideran que se trata de un momento de transición? ¿Cuándo esperan una recuperación?
El primer semestre de este año, especialmente el primer trimestre, fue complicado. En los meses de febrero y principios de marzo se registraron lluvias muy intensas que generaron importantes dificultades operativas. Para hacerse una idea, en una semana cayó prácticamente la misma cantidad de agua que suele registrarse en seis o siete meses en esa misma zona.
Esto provocó que la biomasa estuviera completamente mojada, lo que redujo su eficiencia. Esa situación ya se ha corregido.
El segundo semestre debería ser mucho más estándar y normalizado. Además, ya se han realizado las paradas de mantenimiento necesarias, por lo que esperamos un periodo mucho más estable. Esa estabilidad debería mantenerse durante los siguientes trimestres.
En biometano, la compañía tiene un pipeline con más de 40 proyectos ¿Qué impacto tendrá este negocio en el perfil de Ence?
El biometano forma parte de la diversificación que estamos desarrollando dentro de nuestra plataforma de energías renovables. Actualmente contamos con cuatro verticales: biomasa para generación eléctrica regulada; biomasa para calor industrial, con la que buscamos contribuir a la descarbonización principalmente de las industrias alimentaria y química en España; biometano; y combustibles renovables.
En el caso del biometano, es un negocio que presenta importantes sinergias con el resto de nuestras actividades. Por un lado, con la celulosa, que también es una industria química, y, por otro, porque la base de desarrollo es la misma que utilizamos en las plantas de biomasa.
Actualmente podemos afirmar que contamos con una de las plataformas de desarrollo de biometano más sólidas de España. Tenemos más de 40 proyectos, con un volumen total de 4 teras. Nuestro objetivo es desarrollar 1 tera de aquí a 2030, por lo que contar con un pipeline de 4 teras nos ofrece un importante potencial de crecimiento posterior.
En estos momentos tenemos más de 20 plantas en proceso de solicitud de autorizaciones administrativas. Esperamos recibir entre una y dos autorizaciones este año y alrededor de seis adicionales durante el próximo, lo que nos permitiría comenzar la construcción de alguna planta ya en 2027.
El objetivo de esta línea de negocio es seguir creciendo y desarrollando las capacidades que Ence ya tiene en biomasa, tanto en su desarrollo como en su tratamiento. Nuestro objetivo es que en 2030 esta división alcance un EBITDA run rate de alrededor de 60 millones de euros.
Ence anuncia que espera cerrar 2026 con 5 proyectos operativos de calor industrial renovable. ¿Cuánto de ese pipeline está cerrado y cuánto se encuentra en desarrollo?
Nuestro objetivo es sustituir las calderas de gas y fuel de la industria por calderas de biomasa. Ya gestionamos una caldera desde el año pasado, que fue el contrato con el que iniciamos esta actividad. Además, hemos cerrado el proyecto de Mahou San Miguel en Alovera, dos proyectos con Lactalis y otro con Transa.
Actualmente, el proyecto de Mahou ya está en funcionamiento. Los dos proyectos de Lactalis comenzarán a operar en las próximas semanas y, posteriormente, lo hará el de Transa. Al cierre del año tendremos los cinco proyectos operativos y funcionando a pleno rendimiento de cara a 2027.
¿Considera que el mercado está valorando esa transformación del negocio de celulosa?
Creo que ahora lo que tenemos que hacer es ejecutar y cumplir con los objetivos que nos hemos marcado. A medida que vayamos incrementando el peso de los productos especiales, reduciendo costes, consiguiendo nuevos contratos de calor industrial y desarrollando nuestra plataforma de biometano, llegará un momento en el que el mercado reconocerá plenamente ese valor. Pero, en este momento, tenemos que ejecutar.
¿Cuál es hoy su prioridad entre desapalancar, invertir en crecimiento o devolver capital al accionista?
La principal prioridad de la compañía es una: dar valor al accionista. Puede parecer una frase muy repetida, pero es realmente nuestro objetivo. A partir de ahí, lo que tenemos que analizar es cómo generamos ese valor.
Ence tiene un enorme valor todavía por desarrollar: la capacidad de mover cada año más de cinco millones de toneladas entre madera y biomasa. Es una capacidad muy diferencial y lo que tenemos que hacer es extraer el máximo valor posible de esa madera y de esa biomasa.
A partir de ahí, creo que estamos haciendo lo que debemos hacer. Ahora la prioridad es ejecutar y cumplir con lo previsto, siempre con el objetivo de crear valor para el accionista.
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a un inversor actual y a un inversor potencial sobre Ence sobre dónde está la compañía y hacia dónde se dirige?
El mensaje es que sigan de cerca los planes que hemos explicado, tanto en celulosa como en energía, y comprueben si cumplimos con ellos. Si ejecutamos lo que hemos anunciado, creo que ese valor de la compañía se reflejará claramente.