El presente del petróleo Brent
Si hacemos una foto fija del petróleo, lo cierto es que la caída del 9% en la última semana, antes del repunte del pasado lunes, no ha mermado ni un ápice su impulso en lo que va de año a cuenta del conflicto entre Irán y Estados Unidos y el efecto embudo del estrecho de Ormuz.
En concreto, el barril Brent sube un 6% en el mes, un 50% en el trimestre y un 70,5% en lo que llevamos de 2026, lo que le ha convertido, contra todo pronóstico, en un activo más que valioso y uno de los más alcistas en lo que va de año, en consonancia con lagunas de las materias primas más escasas en estos momentos de mercado.
Algo con lo que nadie contaba. Pero lo cierto es que, a pesar de los vaivenes de las últimas dos semanas, nada cambia con un Brent que vuelve sobre los 100 dólares el barril cada vez de forma menos coyuntural en las ya 10 semanas que dura esta guerra.
Pero más allá de ello, los futuros de Brent de referencia en Europa siguen indicando lo mismo según avanzan los vencimientos: que su precio bajará. Al menos es por lo que apuestan los que se juegan su dinero, los inversores, aunque el retraso en finalizar el conflicto, lo hace cada vez más peligroso.
Para el analista de iBroker, Antonio Castelo "la clave principal, o lo más importante, está en el petróleo, ya que mientras el crudo siga en niveles tan altos, el mercado va a continuar incómodo porque eso significa más presión sobre la inflación, más dudas sobre los tipos de interés y más costes para empresas y consumidores".
"Si el petróleo se mantiene demasiado tiempo por encima de los 100 dólares, el daño acabará llegando a la actividad, a los márgenes empresariales y también a la confianza. En el caso de Europa, vemos que es una zona más vulnerable porque depende mucho más de la energía importada y porque un encarecimiento prolongado del crudo complica todavía más un crecimiento que ya era bastante limitado en el Viejo Continente antes del 27 de febrero, cuando comienza el conflicto", destaca el experto.
Lo cierto es que el petróleo, a pesar de sobrepasar los 100 dólares ha mitigado su subida a pesar de la volatilidad del conflicto y por los efectos del alto el fuego, así como por otros factores, como la mayor producción de Arabia Saudí.
El futuro del petróleo Brent
De momento, el vencimiento de agosto rompe a la baja los 100 dólares, y en Septiembre, incluso, se coloca casi 4 dólares por debajo. Y para octubre el crudo se coloca en 93,13 dólares por barril, para cerrar un diciembre en el que se prevén precios de 84,98 dólares.
Desde Barclays, a principios de este mes de mayo, elevaban su previsión de precio para el barril de crudo Brent en 2026 a 100 dólares, indicando además que los precios podrían dispararse las perturbaciones en el estrecho de Ormuz persisten más tiempo de lo previsto.
"Cuanto más dure esta situación, mayor y más persistente será el impacto en los precios", afirmaba el banco británico en su análisis del mercado. Barclays estima que el mercado se enfrenta actualmente a un déficit de 6,6 millones de barriles diarios, que probablemente se amplíe.
A finales de abril, la interrupción del suministro mundial había alcanzado los 13,7 millones de barriles diarios (mbpd), según JPMorgan, lo que representa casi el 15% de la demanda mundial, que ronda los 100 mbpd.
Efectos en las bolsas: reflejo en Wall Street y en los mercados europeos
Y si el conflicto sigue cronificándose, el gran riesgo no será solo la geopolítica, sino que el petróleo termine enfriando de verdad el ciclo económico y el crecimiento, según Castelo.
A su juicio, esta es la gran ventaja actual de Wall Street : "Yo creo que ahí está la gran ventaja, con exportaciones de crudo y combustibles en niveles récord en abril y mayo, por encima de 5,4 millones de barriles diarios. Esto explica por qué Wall Street puede seguir cerca de máximos incluso con el petróleo alto. También están utilizando mucho las reservas estratégicas de petróleo, aunque eso puede terminar en algún momento. De hecho, se terminará. Estados Unidos tiene ahí una ventaja porque produce su propio petróleo".
Pero todo cambia en en el Viejo Continente, a juicio del experto de iBroker: "Europa está en una posición bastante más delicada. El shock energético le golpea directamente porque depende más del crudo y del gas importados, y eso ya se está notando en los precios. El Banco Central Europeo ya reconoció hace unos días que la inflación general de la eurozona subió al 3 % en abril, con la energía creciendo un 10,9 %, mientras que la inflación subyacente se quedaba en el 2,2 %. Esto dibuja un escenario muy incómodo: menos crecimiento potencial y más presión inflacionista a medio plazo".
Aunque, de prolongarse, todo esto puede cambiar, porque considera que "el desacople puede continuar unos meses, pero no indefinidamente".
"En Estados Unidos todavía hay un colchón. La temporada de resultados ha apuntado un crecimiento del beneficio del 28,2 % para las empresas del S&P 500 que han ido publicando. Es el mejor dato desde finales de 2021 y eso da soporte a unas valoraciones exigentes, pero todavía defendibles mientras el ciclo no se deteriore bruscamente", señala el analista.
Y su argumento se centra en lo siguiente "Si el petróleo se queda anclado mucho tiempo en esta zona de 105 dólares o incluso se tensiona más, el daño acabará llegando también a Wall Street. Primero se frenan las expectativas de recorte de tipos, después se encarece el capital, más tarde se estrechan márgenes en sectores no protegidos y solo al final sufre de verdad el índice general"
Y concluye que "con el petróleo alto, una inflación incómoda y una Europa más vulnerable, creo que no es un mercado para comprar simplemente lo más castigado, como ha ocurrido en otras ocasiones, sino para centrarse en negocios con capacidad de fijación de precios, generación de caja y visibilidad de beneficios. El escenario es menos benigno para los sectores más sensibles al consumo y a los costes energéticos".