Antonio Castelo, analista de iBroker,  vuelve a destacar, una semana más el impacto de un conflicto geopolítico en Oriente Medio sobre los mercados financieros, señalando un entorno marcado por una elevada volatilidad, incertidumbre y cambios en las expectativas económicas. La situación, desencadenada por ataques que han involucrado a múltiples países, ha generado un escenario complejo en el que los inversores deben valorar simultáneamente la posibilidad de una resolución diplomática y el riesgo de una escalada prolongada con consecuencias económicas profundas.

En este contexto, el mercado se muestra errático porque intenta poner precio a variables difíciles de cuantificar, especialmente la evolución del conflicto y su impacto en el suministro energético.

El factor clave que domina el comportamiento bursátil es el precio del petróleo, que ha experimentado una subida muy significativa, superando niveles críticos. Esto no solo incrementa el riesgo de inflación, sino que también empieza a afectar al crecimiento económico, generando temores de desaceleración e incluso de estanflación.

A medida que el conflicto se prolonga, el impacto deja de ser puntual y pasa a ser estructural, afectando a los márgenes empresariales, el consumo, la confianza y la liquidez del mercado. Además, observa una menor profundidad en los mercados financieros, lo que amplifica los movimientos de precios y aumenta la fragilidad del sistema.

En términos de inversión, Castelo subraya que no es un momento para decisiones agresivas, pero tampoco para abandonar el mercado. La estrategia más adecuada es la prudencia reforzada, manteniendo posiciones pero revisando cuidadosamente las carteras. A su juicio, hay que reducir exposición a sectores más cíclicos, endeudados o sensibles al crecimiento económico, como el consumo y la tecnología, que tienden a verse más perjudicados en este tipo de entornos.

En cambio, se destacan sectores con mejor comportamiento relativo, como la energía, la defensa y ciertos activos refugio, que se benefician directa o indirectamente de la incertidumbre geopolítica.

En el caso concreto de la bolsa española, se señala que el IBEX 35 presenta una ventaja relativa debido a su composición sectorial.

El índice tiene un mayor peso en sectores como la banca, las utilities y la energía, y menor exposición a tecnología de alta valoración, lo que le permite resistir mejor en un contexto de tensión energética. Por ello, se consideran especialmente interesantes las inversiones en empresas vinculadas a energía y servicios básicos, que ofrecen mayor visibilidad de ingresos, capacidad de fijación de precios y menor dependencia del ciclo económico.

Entre los valores concretos que se destacan como opciones a vigilar se encuentran compañías como Iberdrola, Endesa, Naturgy y Repsol, todas ellas alineadas con el contexto actual de altos precios energéticos. También se menciona Inditex como un valor de calidad, con fuerte generación de caja, que podría representar una oportunidad selectiva pese a la volatilidad.