Esto implica la posibilidad de que los inversores en algunos fondos indexados estén asumiendo riesgos no deseados en sus carteras, ya que los fondos ponderados por capitalización bursátil, que asignan un peso a las empresas en función de su valor en el mercado, no están tan diversificados como mucha gente cree. Los cuatro gráficos siguientes ayudan a entender la concentración actual del mercado y ponen de manifiesto la necesidad de una mayor diversificación.
1. Actualmente, el mercado registra uno de los niveles de concentración más altos de la historia
«Estamos ante un entorno de mercado excepcional», afirma el chief investment officer, Martin Romo. La concentración actual del mercado llama especialmente la atención, ya que las 10 principales compañías del S&P 500 representan casi el 40 % del índice.
No es la primera vez que ocurre. Durante el auge económico de Japón en la década de 1980 y en la época del Nifty Fifty en EE. UU. se registraron niveles de concentración similares. En concreto, en 1964, las diez principales acciones del S&P 500 representaban el 39 % del índice. Las mayores participaciones correspondían a compañías como AT&T, General Motors, ExxonMobil, IBM y Texaco, todas ellas empresas diversas de diferentes sectores.
Sin embargo, la concentración actual difiere de la de la década de 1960 en que muchas de las compañías más grandes —como NVIDIA, Microsoft, Amazon y Micron Technology— están vinculadas a un único ámbito: la inversión en IA. Como consecuencia de ello, las acciones de fabricantes de semiconductores, por ejemplo, podrían caer todas a la vez si la demanda de chips se desploma. «Esto es exactamente lo que hemos observado durante las correcciones de mercado que se produjeron a principios de julio y que estuvieron lideradas por compañías como SK hynix y Sandisk», afirma Brady Enright, gestor de renta variable.
Hasta hoy, los episodios previos de intensa concentración han tendido a terminar de forma abrupta —y, a menudo dolorosa— para, posteriormente, dar paso a periodos de mayor equilibrio. Esto no significa que el colapso del mercado sea inminente, ni estamos anticipando que este vaya a ser el caso. La concentración no es tanto una herramienta de timing, sino más bien un recordatorio de que todo crecimiento tiene un límite.
Mientras que los inversores acuden en masa a invertir en acciones relacionadas con la IA, algunas empresas de alta calidad han quedado relegadas a un segundo plano. «Se trata de compañías con beneficios crecientes, dividendos sólidos y franquicias duraderas», afirma Enright. «Muchas están cotizando con descuentos de hasta el 20 % o más con respecto a sus valoraciones históricas. Algunos ejemplos son Royal Caribbean, Procter & Gamble y Citigroup».
2. La concentración de la IA es un fenómeno global.
Pero la concentración del mercado no es algo exclusivo de EE. UU. La demanda, aparentemente insaciable, de chips especializados ha disparado a las compañías tecnológicas de Corea del Sur y Taiwán hasta nuevos máximos. Las 10 principales empresas del MSCI Emerging Markets representan el 41 % de la capitalización bursátil total del índice, y solo tres de ellas —SK hynix, Samsung Electronics y TSMC— concentran el 29 %.
Mientras tanto, los mercados globales siguen ofreciendo otras oportunidades atractivas, especialmente en Europa y en algunas zonas de Asia, donde las valoraciones continúan siendo muy interesantes. «En mi opinión, actualmente hay verdaderas oportunidades fuera de EE. UU. que, a menudo, incluyen a algunos de los líderes mundiales en sus sectores», asegura Steve Watson, gestor de renta variable. «Lo único que sucede es que tienen su domicilio en otros países. Entre ellas se encuentran la farmacéutica británica AstraZeneca y la china Tencent, la mayor compañía de videojuegos del mundo.
«También busco oportunidades de inversión entre aquellas compañías que se han visto excesivamente penalizadas por el temor a que las aplicaciones de IA deterioren sus perspectivas de negocio», continúa Watson. «Entre ellas se incluyen grandes compañías de software, como la alemana SAP, y empresas de viajes por internet, como la china Trip.com y la española Amadeus IT Group. En mi opinión, estas empresas se integran en el ecosistema de la IA y no deberían considerarse víctimas colaterales de la nueva tecnología».
3. El PIB estadounidense depende en gran medida del gasto en IA
Pero el riesgo de concentración no se limita a las 10 principales acciones del índice estadounidense, sino que afecta a toda la economía. La expansión de los centros de datos ha impulsado el crecimiento económico de EE. UU.; de hecho, las inversiones relacionadas con la IA aportaron casi el 1 % al PIB real durante los primeros nueve meses de 2025, lo que equivale al 39 % del crecimiento total registrado en ese periodo, según la Reserva Federal de San Luis.
Por lo tanto, los beneficios empresariales y el conjunto de la economía podrían ser más vulnerables a una eventual ralentización provocada por la IA. «El aumento de los beneficios se debe en todos los casos a la misma expansión física de los centros de datos», sostiene Enright. «El mayor crecimiento se ha registrado entre los fabricantes de chips, ya que aproximadamente el 50 % de los costes relacionados con los centros de datos están vinculados con los semiconductores. Sin embargo, las compañías que ofrecen servicios de calefacción, aire acondicionado, electricidad, tratamiento de agua y transformadores también están disfrutando de un fuerte impulso».
Según Enright, el próximo capítulo del relato podría tener como protagonistas a los beneficiarios que no están relacionados con el auge del gasto de capital. «Mi prioridad es identificar empresas que puedan aprovechar la IA para obtener una ventaja competitiva que no han tenido hasta ahora. Creo que algunas compañías de sectores como las finanzas o la atención sanitaria utilizarán esta tecnología de formas que les permitirán crecer más rápido o ser más rentables que sus competidores».
4. La fatiga por IA está afectando a la renta fija
Otro sector que está mostrando signos de tensión debido al auge de la IA es el mercado estadounidense de bonos corporativos. «La avalancha de operaciones con bonos ha afectado a los precios de la deuda de compañías destacadas como Meta, Amazon y SpaceX», comenta Damien McCann, gestor de renta fija. Hoy, hiperescaladores como Alphabet y Meta representan aproximadamente el 4,8 % del Bloomberg US Investment Grade Corporate Bond Index, lo que supone un aumento del 78 % con respecto al año anterior.
«El enorme volumen de operaciones relacionadas con la IA pone de manifiesto la importancia de diversificar dentro de la renta fija, especialmente porque los precios de los bonos suelen implicar más riesgo bajista que alcista», advierte McCann. «Estoy evaluando estas oportunidades una a una. Algunos hiperescaladores ofrecen rentabilidades atractivas gracias a sus sólidos flujos de caja y a sus buenas calificaciones crediticias, pero soy más selectivo en lo que se refiere a determinadas estructuras de financiación de proyectos más recientes.
Pese al aumento de las emisiones, McCann mantiene una perspectiva optimista sobre el mercado del crédito en general. «Los sólidos beneficios empresariales, el buen nivel de gasto de los consumidores y un mercado laboral resiliente crean un entorno favorable para el crédito. No creo que los préstamos relacionados con la IA vayan a alterar esta situación, pero sí recalcan la importancia de mantener una exposición diversificada en ámbitos como los bonos corporativos con grado de inversión y de alto rendimiento, los créditos titulizados y la deuda de mercados emergentes».
Una invitación a reequilibrar y diversificar
La concentración del mercado en la IA pone de manifiesto algunos de los pros y los contras que tiene invertir en fondos indexados. «Existe la falsa idea de que los fondos indexados son más seguros para la mayoría de los inversores», comenta Jody Jonsson, vicepresidenta de Capital Group. «Los fondos pasivos suelen ser, en general, más económicos. En cambio, lo más barato no equivale a lo más seguro, ni desde luego garantiza mejores resultados para los inversores».
A lo que Romo añade: «No estamos cuestionando la inversión en aquellas compañías que impulsan la era de la inteligencia artificial. Muchas de ellas son compañías extraordinarias, con buenas perspectivas a largo plazo. El problema es que, con los niveles de ponderación y valoración actuales, los índices de referencia, y las estrategias pasivas que los replican, dan por hecho cada vez más que acabará predominando un escenario determinado».
Un enfoque más equilibrado requiere que los inversores evalúen tanto los riesgos previstos como los imprevistos. Según Romo: «Para tener éxito en el entorno actual, los inversores deben combinar audacia y humildad. Audacia para invertir en grandes compañías cuando los fundamentales lo justifiquen. Humildad para reconocer que ninguna temática, por dominante que llegue a ser, debe determinar la composición de las carteras. Audacia para apartarse del índice de referencia cuando la relación entre riesgo y rentabilidad así lo aconseje. Y humildad para saber que diferenciarse puede ser incómodo, pero necesario, especialmente cuando un mercado con un liderazgo muy concentrado continúa subiendo».