¡Cómo está el patio! Deuda francesa por las nubes, déficits disparados… ¿qué están mirando ahora los mercados?
Están mirando muchas cosas a la vez. Los elevados niveles de deuda de los gobiernos es una de ellas, pero otro de los principales focos es el petróleo, porque lo tenemos en torno a los 100 dólares. Y eso te cambia toda la película de inflación y tipos, y en consecuencia la rentabilidad de los bonos, como estamos viendo.
También están pendientes de si finalmente hay algún avance en las negociaciones de Oriente Medio y de qué movimientos puede hacer Trump, así como de los titulares relacionados con los aranceles, las disputas comerciales, la tecnología, la geopolítica...
Pero, por encima de todo eso, creo que el mercado acaba volviendo siempre a lo mismo: los beneficios empresariales. Puedes tener el petróleo a 100 dólares o a Trump lanzando amenazas, pero si los beneficios de las compañías siguen creciendo y las previsiones para los próximos trimestres aguantan, la bolsa tiene base para seguir al alza.
Y así parece ser porque, pese a la volatilidad actual, las bolsas siguen subiendo. ¿Cuándo puede cambiar esta situación?
Más allá de la macro o la geopolítica, creo que la clave está en las empresas... concretamente, en lo que ganen. El problema aparecerá cuando las valoraciones sean demasiado exigentes y los beneficios ya no consigan justificarlas. Además, no hay que perder de vista el coste de la financiación, porque si los bancos centrales siguen subiendo tipos y pedir prestado se encarece demasiado, eso va a terminar afectando al crecimiento empresarial y a los beneficios.
Ya lo estamos viendo con las grandes tecnológicas y las empresas de IA. Se habla mucho de que están caras y de que existe el riesgo de que las enormes inversiones que están realizando no se reflejen finalmente en los ingresos y beneficios esperados. Y eso se está traduciendo en jornadas de correcciones en bolsa. De momento, son pequeños episodios de vaivenes, y estas compañías aún son capaces de generar los beneficios que justifican las valoraciones, de ahí que el mercado pueda seguir sosteniéndolas. El verdadero punto de inflexión llegará cuando los beneficios de las empresas dejen de crecer o se sitúen por debajo de lo que espera el mercado. Ahí es cuando las bolsas podrían empezar a sufrir.
La tecnología sigue caminando con alegría. Pero, ¿habrá más sustos por el camino?
Yo creo que sí, vamos a tener sustos. Ya los estamos teniendo como decía, porque las expectativas son muy altas. Ahora mismo el mercado está mirando cuánto están gastando las grandes tecnológicas en centros de datos, chips, energía… y, sobre todo, cuándo de ese capex se va a convertir en ingresos y beneficios, así que cualquier decepción en resultados o en previsiones puede provocar correcciones.
De todas formas, no creo que haya que caer en eso de "la tecnología está sobrevalorada, hay que vender". Puede estar cara y seguir subiendo si los beneficios crecen más rápido de lo que espera el mercado. Ahí está la clave. Bueno ahí, en la propia marcha del negocio de la compañía, y en los tipos de interés. Porque si los bancos centrales los suben demasiado, algunas de estas empresas que necesitan una cantidad ingente de inversión y tiene que pedir prestado, podrían sufrir más. Desde luego, si eso pasa, no hay que salir de tecnología, pero hay que ser muy selectivo y fijarse más que nunca en los fundamentales.
¿Y la bolsa española? ¿Sigue teniendo potencial para ganar al S&P 500?
Siempre hay que tener presente eso de que las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras. El año pasado el Ibex subió un 49%, frente al 17% del S&P 500. Es cierto que España ha tenido unos años muy buenos en bolsa, y ha sido por razones concretas, la primera la composición del índice. Tenemos sobre todo banca, pero también eléctricas, infraestructuras o turismo, sectores muy diferentes a los que más pesan en el S&P 500.
Dicho esto, yo no extrapolaría automáticamente lo ocurrido en los dos últimos años, por ejemplo. El mercado no te paga por lo que ha ocurrido, sino por lo que espera que ocurra. Ahora, por ejemplo, los bancos siguen beneficiándose de un escenario de tipos más altos de lo que se esperaba y las petroleras están recogiendo el tirón del crudo. Pero la cuestión es cuánto de este escenario está ya descontado en las cotizaciones. Yo creo que el Ibex puede seguir haciéndolo bien, pero me resulta difícil pensar que las rentabilidades vayan a repetirse al ritmo del año pasado.
¿Cómo ha cambiado el mercado y los productos para invertir desde que trabajas en Estrategias de Inversión?
En estos ocho años creo que el gran cambio ha sido, sobre todo, la popularización de la inversión. Antes, invertir en bolsa o en fondos era algo más reducido y, en cierta medida, parecía reservado a personas con mucho conocimiento financiero y dinero. Ahora, la inversión forma parte de la conversación de mucha más gente y, en general, se ha perdido parte de ese... "miedo a invertir".
La tecnología ha tenido mucho que ver. Tenemos más plataformas, más productos y mucha más información. Antes, si querías informarte, tenías que ir a buscarlo; ahora te llega por todas partes (radio, youtube, redes sociales...). Eso ha democratizado mucho el acceso a la inversión. Pero también tiene una parte negativa: tenemos mucha más información, pero también mucho más ruido. Puedes encontrar desde un análisis fundamental de 20 páginas, hasta un vídeo de 30 segundos prometiéndote que si inviertes 1.000 euros vas ganar 100.000 en un mes. Ese tipo de mensajes genera expectativas poco realistas y puede ser un terreno abonado para las estafas financieras.
Tenemos más acceso, más productos y más tipos de inversión, pero también es mucho más importante que nunca saber distinguir qué información merece la pena y cuál es simplemente ruido.
El ladrillo sigue siendo la inversión principal de los españoles. Pero, ¿sigue teniendo potencial con los precios actuales?
La vivienda puede seguir teniendo potencial, pero hay que hacer números. Sinceramente, no creo que porque los precios hayan subido mucho ya no puedan seguir subiendo.
La clave está en la rentabilidad que puedes obtener hoy y en el precio al que compras. Hay que mirar cuánto pagas, qué alquiler puedes conseguir, los gastos, la financiación, la fiscalidad... Si después de hacer todas esas cuentas la rentabilidad es razonable, sigue teniendo sentido. Además, en determinadas zonas la falta de oferta sigue siendo un factor que puede sostener los precios y los alquileres.
En cualquier caso, no compraría una vivienda simplemente porque espero que se revalorice y venderla. A estos precios, creo que es todavía más importante que la operación tenga sentido por sí misma y que el alquiler genere una rentabilidad atractiva.
¿Piensas que es momento de rotar carteras o hay que seguir dentro de la bolsa?
Con un 100% de seguridad: hay que seguir dentro de la bolsa. Al final, si inviertes a largo plazo, porque haya ruido o momentos de caídas no creo que haya que salir del mercado. Ese es uno de los mayores errores.
Tampoco haría una rotación radical de la cartera. Sí puede tener sentido ajustar pesos después de las subidas que hemos visto, pero no saldría de tecnología simplemente por eso que dicen muchos de que "está cara" o porque otros sectores se hayan quedado más atrás. Seguiría teniendo bastante peso en tecnología, sobre todo en áreas como inteligencia artificial, semiconductores, centros de datos o ciberseguridad, aunque siendo más selectivo. Es decir, más que cambiar completamente de sectores, creo que hay que elegir mejor dentro de cada uno.
Para equilibrar la cartera, también mantendría renta variable europea, sobre todo española, donde todavía hay compañías y sectores con buenas valoraciones, como bancos, infraestructuras o energía. En renta fija, ahora mismo me inclinaría por el corto plazo, porque si los tipos vuelven a subir, la duración larga puede darte un susto. Y tendría algo de oro, como protección ante la incertidumbre... como una especie de seguro de cartera, pero no como la gran apuesta.