José Luis Cava tiene “tres maldades”, y se pregunta cuál puede ser el catalizador que provoque una caída de las bolsas. Para empezar, se centra en un gráfico que, según el analista, es “la expresión gráfica del timo piramidal”: mientras el S&P 500 ha crecido “a un ritmo superior al 8%”, los salarios lo han hecho “por encima del 4”.
A esto añade un agravio fiscal: “sobre los salarios recae una tributación mayor”, mientras que las plusvalías latentes no tributan. Para Cava, la clave está en la deuda pública, cuyo crecimiento responde a déficits derivados de “un exceso de gasto público” y al interés político de “comprar el voto”, lo que conduce a “provocar una inflación para degradar el valor de la moneda”.
La segunda “maldad” aborda la oposición en EEUU a los centros de datos, que el experto vincula de forma provocadora a intereses externos: “detrás de ellos tiene que estar el apoyo chino”. En la tercera, cuestiona si la IA impulsa la productividad: “sí se está incrementando, pero mucho menos que en revoluciones tecnológicas anteriores”.
Finalmente, Cava analiza el posible detonante de caídas bursátiles. Señala tensiones en el petróleo, con el Brent cerca de 95,5, aunque prevé un movimiento lateral. Sin embargo, advierte que “la volatilidad del petróleo se encuentra en la zona de mínimos” y podría repuntar. El foco principal está en el diésel: “hay escasez de diésel y el diésel está en el corazón de la economía”. Si tras las elecciones persiste esa escasez, podría servir de excusa para subidas de tipos y desencadenar “una fuerte caída de las bolsas”.