Asia-Pacífico. Al aumentar la temperatura del océano Pacífico central y oriental, El Niño modifica los patrones de precipitaciones, temperaturas y vientos en toda la región. En la práctica, esto suele traducirse en monzones más débiles, condiciones de cultivo más adversas, menores niveles de los embalses y un mayor estrés hídrico en los sistemas de producción de arroz, azúcar, aceite de palma y café, así como en la ganadería y la acuicultura. Aunque algunos cultivos y zonas geográficas, como Sudamérica, pueden beneficiarse de unas mayores precipitaciones, los principales alimentos básicos y las zonas rurales de Asia suelen estar más expuestos a la sequía, el calor y el retraso de las siembras.
Consideramos que el impacto macroeconómico se transmite a través de cuatro canales principales:
(1) Crecimiento: El Niño afecta al crecimiento del producto interior bruto (PIB) tanto por vías directas como indirectas. La producción agrícola disminuye allí donde las precipitaciones y el riego son insuficientes, lo que reduce los ingresos agrarios y el consumo rural.
(2) Inflación: La inflación es la consecuencia macroeconómica más visible, ya que los precios de los alimentos reaccionan rápidamente ante la percepción de escasez. Los precios de los productos básicos con una baja elasticidad de la oferta a corto plazo, como el arroz y el azúcar, o de cultivos de plantación como el aceite de palma, cuyos rendimientos se ven afectados por la sequía, son especialmente vulnerables.
(3) Política monetaria: Cuando la inflación alimentaria repunta con fuerza, los bancos centrales se ven obligados a endurecer las condiciones monetarias para evitar efectos inflacionistas de segunda ronda, incluso en un contexto de menor crecimiento. Aunque unos tipos de interés más elevados no aumentan la oferta de alimentos, sí contribuyen a moderar la demanda interna y a mantener ancladas las expectativas de inflación.
(4) Política fiscal: Los gobiernos deben afrontar importantes dilemas fiscales. Las ayudas directas, el apoyo al riego, las subvenciones a los alimentos o los programas de importación pueden aliviar la situación de los hogares, pero también incrementan el gasto público y pueden restar recursos a inversiones de adaptación climática a más largo plazo. Por ello, las autoridades deberían proteger a los hogares y agricultores más vulnerables, sustituyendo las ayudas generalizadas por medidas más focalizadas y por inversiones que refuercen la capacidad de adaptación.
El Niño es inevitable, pero la magnitud de su impacto económico no lo es. Limitar sus efectos exige una respuesta coordinada que combine sistemas de alerta temprana, una gestión transparente de las reservas de alimentos, un comercio regional abierto, una comunicación creíble sobre la inflación e inversiones que mejoren la resiliencia hídrica.
Desde el punto de vista de la inversión, mantenemos una visión constructiva sobre las condiciones macroeconómicas y los mercados de Corea del Sur, Taiwán, Malasia, Singapur y China/Hong Kong. Estas economías son menos vulnerables a El Niño, a la situación en Oriente Medio y a unos tipos más elevados en Estados Unidos que otros mercados asiáticos comparables, y se benefician del auge mundial de la inversión en inteligencia artificial (IA).
Nota: FAO = Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Food and Agriculture Organization). Para garantizar la coherencia entre las economías de Asia excluyendo Japón, definimos la inflación de los alimentos (food CPI) como la inflación de los alimentos excluyendo las bebidas y la comida fuera del hogar (restauración y comidas consumidas fuera de casa). La inflación de los alimentos en Asia excluyendo Japón se refiere a la media simple de la inflación de los alimentos en 10 economías de Asia excluyendo Japón.
Claves de la próxima semana
En Estados Unidos, el martes se publicarán el índice de confianza del consumidor de septiembre y los datos de vacantes de empleo de agosto. El miércoles se conocerán las cifras de empleo del sector privado de septiembre, junto con la inflación general y subyacente del gasto en consumo personal (PCE) correspondiente a agosto. Ese mismo día también se publicarán la estimación final del PIB del segundo trimestre y el índice PMI de Chicago de septiembre. La semana concluirá el viernes con los datos de nóminas no agrícolas de septiembre, la tasa de desempleo y el crecimiento de los salarios medios. Los mercados seguirán de cerca estas referencias laborales, ya que ofrecen una visión actualizada de la evolución del empleo en Estados Unidos.
En la zona euro, el martes se publicarán los indicadores de clima empresarial, confianza económica y confianza en el sector servicios de la Comisión Europea correspondientes a septiembre. El jueves se conocerá la tasa de desempleo de agosto y el viernes las lecturas preliminares de septiembre de la inflación general y subyacente. Tanto los datos de empleo como los de inflación serán especialmente relevantes para anticipar los próximos pasos del Banco Central Europeo.
En Japón, el lunes se publicará el índice de precios de producción del sector servicios de agosto. Las ventas minoristas y los datos de inicio de nuevas viviendas correspondientes a agosto se conocerán el miércoles. El jueves se publicará la encuesta Tankan del tercer trimestre, que previsiblemente mostrará una mejora del índice de grandes empresas manufactureras hasta 25, desde 22, mientras que el índice de grandes empresas no manufactureras podría moderarse ligeramente hasta 36, desde 37. El viernes se publicarán la inflación subyacente de Tokio de septiembre y la tasa de desempleo de agosto.
En China, el miércoles se conocerá el índice oficial de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero correspondiente a septiembre.