Los mercados empiezan a reflejar una creciente preocupación por la capacidad de los gobiernos para hacer frente a sus niveles de deuda. Los rendimientos de los bonos han aumentado en las principales economías: el bono estadounidense a diez años se aproxima al 5%, Reino Unido supera también ese nivel y España se sitúa en torno al 3,8%. A este escenario se suma una inflación todavía condicionada por el encarecimiento de la energía y por el fuerte aumento de la oferta monetaria desde 2020.
El problema se extiende al conjunto de la economía. Los costes de los intereses de la deuda soberana de los países de la OCDE alcanzaron los 2,2 billones de dólares en 2025, mientras los gobiernos afrontan nuevas necesidades de financiación. En Europa, Francia aparece como uno de los principales focos de atención, con un déficit cercano al 5% del PIB y una deuda próxima al 120%, en un contexto de incertidumbre fiscal y política. El temor es que un episodio de tensión en su deuda pueda tener efectos sobre otros mercados europeos.
A este escenario se suma la creciente competencia por el capital entre los gobiernos y las grandes compañías tecnológicas, que están incrementando sus emisiones de deuda para financiar las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial. Según el contenido, esta situación puede mantener elevados los rendimientos de los bonos a largo plazo y aumentar la presión sobre los mercados. También aparecen señales de tensión en el crédito y en el mercado inmobiliario estadounidense, con una morosidad elevada en los préstamos de automóviles subprime y precios de la vivienda en máximos pese a la debilidad de las compras.
Ante este contexto, el contenido recoge las advertencias de inversores como Ray Dalio sobre una posible crisis de deuda y plantea el oro como uno de los activos que podrían beneficiarse de una pérdida de confianza en las monedas y en la deuda pública. La demanda de oro a través de ETF ha aumentado con fuerza y sus defensores destacan su carácter limitado frente a la expansión de la deuda y de la oferta monetaria. El mensaje final es de cautela ante un escenario marcado por el endeudamiento, los tipos elevados y una inflación que podría seguir condicionando a los mercados.