La idea del 60/40 es vieja, pero puede tener sentido. Combinar renta variable y renta fija permite participar del crecimiento empresarial sin asumir íntegramente las oscilaciones de una cartera de renta variable. En el caso del CI Environment ISR, vemos algo similar, con un 68% en renta variable y un 33% en renta fija, a finales de agosto. La política del fondo permite que la renta variable oscile entre el 50% y el 75%.

La parte de renta variable sigue una filosofía que podríamos resumir como Quality Growth at a Reasonable Price: buscar compañías capaces de crecer, rentables y financieramente sólidas, pero tratando de no pagar cualquier precio por ellas. Las empresas en cartera presentan un crecimiento de beneficios por acción del 21%, un ROIC del 37% y cotizan, en conjunto, a unas 21 veces beneficios. Es decir, sostenibilidad sí, pero con buenas ratios financieras.

Y esto es importante porque uno de los errores al hablar de inversión sostenible consiste en pensar que basta con encontrar una empresa que cumpla determinados requisitos de sostenibilidad. Una compañía puede fabricar un producto estupendo para el planeta y ser una pésima inversión si su negocio no genera caja, está excesivamente endeudada o compramos sus acciones a una valoración disparatada. Al final, una buena empresa y una buena inversión son dos cosas diferentes.

Caja Ingenieros Gestión combina precisamente esas dos condiciones. El fondo invierte en compañías que incorporan el impacto ambiental en sus decisiones estratégicas, son líderes en la lucha contra el cambio climático o desarrollan prácticas destinadas a mejorar el consumo de energía y agua. A ello añade criterios sociales y de gobierno corporativo y, finalmente, el análisis financiero tradicional.

La cartera resultante, además, quizá sorprenda a quien espere encontrarse un catálogo de fabricantes de paneles solares y aerogeneradores. Las mayores posiciones a cierre de agosto son NVIDIA, con un 4,5%; Apple, 4%; Alphabet, 3,8%; Microsoft, 3,6%; JPMorgan, 2,7%; Amazon y Visa, ambas con un 2,5%; Novartis, 2,1%; y Coca-Cola, 2%. El top 10 representa aproximadamente el 30% de la cartera y el fondo tiene 94 posiciones.

Fuente: Caja Ingenieros Gestión

Y, es que, la transición ambiental no consiste únicamente en producir energía renovable. También pasa por semiconductores más eficientes, centros de datos que consuman menos electricidad, digitalización, gestión del agua, mejora de procesos industriales o compañías capaces de reducir la intensidad energética de su actividad. La sostenibilidad se convierte así en un filtro transversal y no en una apuesta temática que limite el universo.

Sectorialmente, el mayor peso corresponde al financiero, con un 29%, seguido de tecnología, con un 17%. Estados Unidos supone el 45% de la exposición geográfica, mientras España representa un 12%.

La pata de renta fija también importa. En agosto suponía aproximadamente un tercio de la cartera, con un rating medio BBB, una duración de 3,18 años y una TIR del 3,75%. Esto introduce una fuente de rentabilidad distinta y reduce el riesgo respecto a mantener una exposición del 100% a renta variable. No elimina las caídas, pero sí cambia considerablemente el perfil de la inversión. Es más, la volatilidad a cinco años se sitúa en el 9,2%.

El fondo obtiene un +12,81% a un año. Su rentabilidad anualizada alcanza el 11,61% a 3 años. Además, se encuentra en el primer cuartil de su categoría en los periodos de tres y cinco años.

Me gustaría terminar con unos datos interesantes sobre la sostenibilidad. La cartera presenta una huella de carbono de 65 toneladas de CO2 equivalente por millón de euros frente a 107 de su referencia. Y el fondo cuenta con la máxima calificación de sostenibilidad de Morningstar. En 2024 recibió además el primer premio al mejor fondo sostenible de su categoría a nivel internacional por MainStreet Partners.

El CI Environment ISR intenta resolver varias cosas dentro de una misma cartera: participar del crecimiento de las empresas, incorporar renta fija para moderar el riesgo y seleccionar negocios teniendo en cuenta tanto sus fundamentales como su comportamiento ambiental.

Si me pidieran resumir el fondo en una frase sería algo así como una cartera 60/40 que intenta que calidad, crecimiento, precio y sostenibilidad vayan en la misma dirección.