La pandemia, la guerra de Ucrania, la crisis energética y la batalla tecnológica han obligado a Europa a descubrir algo que comprar fuera puede ser más barato hasta el día en que aquello que compras se convierte en estratégico. Defensa, semiconductores, energía, industria, ciberseguridad o medicamentos han dejado de ser simples sectores económicos. También son seguridad. Y ahí es donde entra el BNP Paribas Europe Strategic Autonomy.
Durante décadas, Europa ha construido buena parte de su modelo económico sobre tres pilares: energía relativamente barata del exterior, seguridad militar respaldada en gran medida por Estados Unidos y tecnología desarrollada mayoritariamente al otro lado del Atlántico o en Asia.
Fuente: Morningstar Direct, se aprecia como bate a su categoría.
Rusia mostró la vulnerabilidad energética. La pandemia enseñó qué ocurre cuando faltan medicamentos, material sanitario o componentes. La tensión entre Estados Unidos y China ha convertido los semiconductores, la inteligencia artificial y la computación en la nube en cuestiones geopolíticas. Y el nuevo escenario de defensa ha obligado a Europa a preguntarse cuánto puede depender de Washington para garantizar su propia seguridad.
Esto ya se está traduciendo en dinero. El plan europeo Readiness 2030 pretende movilizar hasta 800.000 millones de euros para reforzar las capacidades de defensa, incluyendo los 150.000 millones de SAFE. BNP Paribas AM calcula que, sumando defensa, infraestructuras, energía, semiconductores y otros programas, las inversiones relacionadas con la autonomía estratégica europea podrían acercarse a 1,5 billones de euros hasta 2035.
Eso no garantiza que las acciones vayan a subir. Pero sí crea algo que interesa mucho al inversor: demanda estructural, inversiones plurianuales y mayor visibilidad sobre determinados negocios.
Aquí está probablemente la parte más interesante del BNP Paribas Europe Strategic Autonomy.
La estrategia busca compañías beneficiarias de seis grandes tendencias: defensa, resiliencia industrial, independencia de recursos, ciberseguridad, computación en la nube y seguridad sanitaria y alimentaria. Es decir, intenta invertir en las empresas que permiten que Europa funcione con menor dependencia exterior.
El proceso es además bastante restrictivo. El fondo exige compañías de una capitalización mínima de 500 millones de euros y analiza hasta qué punto los ingresos o el CapEx de cada empresa están realmente relacionados con la temática. También tiene en cuenta producción, trabajadores, ventas y vinculación económica con Europa. Después aplica análisis fundamental bottom-up para construir una cartera de alrededor de 50 compañías.
Esto importa porque en los fondos temáticos existe un riesgo habitual: estirar tanto la definición del tema que prácticamente cualquier empresa termine entrando. Aquí se intenta evitar precisamente eso.
Aunque su benchmark es el MSCI Europe, el fondo no pretende parecerse demasiado a él. El fondo tiene un active share del 70,72%, una cifra suficientemente elevada como para dejar claro que estamos ante gestión activa de verdad.
Sectorialmente, Industriales representa nada menos que el 50,51% de la cartera, frente al 19,95% de su categoría. Tecnología supone otro 11,92%, salud un 9,48%, utilities un 9,13% y materiales básicos un 8,25%.
Fuente: Morningstar Direct
Y mirando las compañías se entiende rápidamente la idea. Las diez mayores posiciones son ASML, Schneider Electric, Leonardo, BAE Systems, Rolls-Royce, Safran, Dassault Aviation, ABB, Siemens y Roche.
Las diez primeras posiciones representan aproximadamente un 34% del patrimonio y la cartera tiene 55 acciones.
El fondo nació en mayo de 2025 y ya ha superado los 1.000 millones de euros de patrimonio. Y la rentabilidad asciende al 16,01% en 2026* (+19,3% a 1 año). Aunque todavía no tiene mucho histórico, merece la pena resaltar que el fondo aparece en el percentil 5 dentro de una categoría de 672. Vamos, que se encuentra dentro del 5% superior de su categoría en el periodo.
Fuente: Morningstar Direct.
*Los datos de rentabilidad están a 27 de agosto. El fondo ha llegado a tener un +19,9% YTD, lo que supone un +23% a un año
No diría que ningún fondo temático sea necesario para todo inversor. Pero sí creo que la autonomía estratégica europea ha dejado de ser una moda para convertirse en una transformación económica que merece estar en el radar.
Y el BNP Paribas Europe Strategic Autonomy tiene una ventaja frente a comprar únicamente defensa: amplía hacia industria, semiconductores, energía, salud, recursos y tecnología. Si Europa quiere ser menos dependiente, tendrá que gastar cantidades ingentes durante muchos años precisamente en esas áreas.
Puede tener sentido como posición satélite dentro de una cartera diversificada de renta variable, especialmente para quien quiera aumentar Europa. No sustituye a una cartera global y probablemente tampoco debería convertirse en su núcleo.
Europa ha pasado años hablando de autonomía estratégica. Ahora está empezando a gastar. Para el inversor, la cuestión ya no es únicamente si el continente necesita más defensa, más industria o más tecnología propia. Es quién va a cobrar por construirlas. Ahí es donde una buena selección de compañías puede marcar la diferencia.