En un escenario global cada vez más incierto, Banco Santander pone el foco en consolidar su transformación y blindar la rentabilidad. La entidad bancaria del Ibex 35 inicia 2026 con impulso sostenido, apoyada en el crecimiento de clientes, el aumento de ingresos y una disciplina férrea en costes que ya empieza a dar resultados tangibles.
Así lo trasladará hoy su presidenta, Ana Botín, a los accionistas durante la junta general de accionistas, en la que pondrá en valor la solidez del modelo de negocio del grupo en un contexto marcado por la inflación, la desaceleración económica y las tensiones geopolíticas.
Crecimiento sólido y objetivos intactos
Banco Santander prevé que el primer trimestre mantenga la tendencia positiva de los últimos años. El avance en actividad comercial se combina con una reducción de costes en euros constantes, lo que permitirá mejorar la eficiencia en torno a 250 puntos básicos.
A ello se suma una calidad crediticia estable, con un coste del riesgo dentro de lo previsto, y una sólida generación de capital que impulsa la ratio CET1 respecto al cierre de 2025. Con estas palancas, Santander se sitúa en línea para aumentar su beneficio en 2026 frente a los 14.101 millones de euros registrados el pasado ejercicio.
Pese al deterioro del entorno macroeconómico, el grupo mantiene sin cambios sus previsiones para el conjunto del año. Entre ellas, destaca un crecimiento de ingresos de dígito medio, la reducción de costes en términos constantes y una ratio de capital CET1 en el rango del 12,8% al 13%.
Botín advertirá, no obstante, de que el escenario global se vuelve más complejo, condicionado por mayores presiones inflacionistas y un menor crecimiento. La evolución de estos riesgos dependerá, en buena medida, del impacto del conflicto en el Golfo sobre la producción energética mundial.
Diversificación y apuesta por Estados Unidos
En este contexto, la diversificación geográfica vuelve a erigirse como uno de los principales escudos del banco. La presencia equilibrada en distintos mercados permite reducir la volatilidad de los resultados y reforzar su previsibilidad a lo largo del ciclo.
La junta dará luz verde a la ampliación de capital necesaria para avanzar en la adquisición de Webster Financial Corporation, una operación estratégica en Estados Unidos que complementa la compra de TSB en Reino Unido tras la salida parcial de Polonia.
Banco Santander confía en que la combinación de su negocio de financiación al consumo con la base de depósitos de Webster genere sinergias relevantes y abra nuevas vías de crecimiento.
El grupo también acelera en digitalización. La inteligencia artificial ya está teniendo un impacto directo en la mejora de la experiencia de cliente, la gestión del riesgo y la productividad. Santander estima que esta tecnología aportará más de 1.000 millones de euros en valor de negocio hasta 2028.
Más dividendo y recompra de acciones
En clave de mercado, Banco Santander refuerza su atractivo para el accionista. La junta votará un dividendo final de 12,5 céntimos por acción, elevando el total con cargo a 2025 a 24 céntimos, más de un 14% superior al año anterior.
La remuneración total alcanzará unos 7.050 millones de euros —alrededor del 50% del beneficio—, combinando efectivo y recompras. El programa de recompra de acciones de 5.000 millones, impulsado en parte por la venta de Santander Polonia, está ya cerca de completarse en su mitad.
Hoja de ruta hasta 2028
De cara al medio plazo, Santander no rebaja ambición: superar los 20.000 millones de euros de beneficio, alcanzar una rentabilidad (RoTE) por encima del 20% y rebasar los 210 millones de clientes.
Todo ello apoyado en un modelo que, según Botín, ya es “más sencillo, más sólido y más predecible”, preparado para navegar —y aprovechar— un entorno económico cada vez más exigente.