¿Cómo ves a los principales índices mundiales en estos momentos, cuando avanzamos en la quinta semana del conflicto en Oriente Medio?
Por lo que estamos viendo es intento de rebote por parte de los principales índices, empezando por el S&P 500. Veníamos de una zona de sobreventa relevante, durante el tiempo en el que el mercado se ha visto presionado hemos visto como los indicadores han caído con cierta intensidad, no tanto como inicialmente uno se podría haber esperado, pero sí que ha caído con respecto a los máximos.
Si nos fijamos por ejemplo en el S&P vemos como la diferencia de los máximos al mínimo ha sido del 10%. Normalmente los mercados suelen anticipar que las caídas en las guerras suelen ser de ese porcentaje, del 10%, y luego a partir de ahí suelen arrancar. Lo único que aquí en este caso tenemos adicionalmente un problema que es el precio del petróleo. No es una guerra normal, es una guerra en la que el precio del petróleo se está viendo claramente afectado y eso cambia un poco la película de lo normal.
Entonces sí que hemos tenido una fuerte caída y ahora estamos viviendo un rebote. El MACD ha cruzado al alza recientemente en el caso del S&P 500 y hemos visto también que mi sistema de gestión del riesgo ha caído un poco en los últimos días, pasando de 60 puntos sobre 100 a 54 sobre 100. Yo aquí lo que miro es la amplitud estructural, a la que le doy 35 puntos, el riesgo táctico 20, el sentimiento 10, la estacionalidad 10 y la geopolítica 25.
Ahora mismo tendríamos en amplitud estructural 26 sobre 35, en riesgo táctico 12 de 20, sentimiento 3 de 10, la estacionalidad es un buen momento y la geopolítica sigue siendo muy elevada con 20 de 25. Esto hace que el riesgo máximo o la exposición máxima que yo tendría en el mercado sería entre un 20 y un 30%.
Sí que es cierto que ha mejorado la estructura interna del mercado recientemente, porque los máximos de las últimas sesiones han sido superiores a los mínimos, ha habido un impulso fuerte en el indicador de McClellan y el volumen comprador ha sido mayor que el vendedor. Pero por otro lado hay indicadores que siguen mostrando debilidad: no se ha recuperado la media de 200 sesiones, que es la clave de la tendencia de fondo, y el RSI sigue negativo, lo que sería importante recuperar para confirmar fortaleza.
Además, seguimos con un riesgo geopolítico muy elevado. Ahora tenemos una primera resistencia en los 6.633 puntos del S&P 500 y luego la media de 200. Mientras no recupere esa media, esto puede ser simplemente un rebote dentro de una tendencia bajista. Por tanto, estamos ante un rebote que ha mejorado en los últimos días, pero seguimos dentro de una tendencia bajista mientras no rompa la media de 200 al alza.
Quería preguntarte cómo ves técnicamente a los dos valores que mejor y que peor se están comportando en este periodo de conflicto en Oriente Medio. Hablamos en el caso de la bolsa española de ArcelorMittal, el más castigado con diferencia, y al más beneficiado que en este caso es Repsol. ¿Cómo ves a los dos valores?
Bueno, si nos fijamos en Repsol vemos que lleva ya varios días con un MACD cruzado a la baja, indicando que lo lógico sería estar en una fase de consolidación en niveles ya bastante elevados. Tenemos algunas divergencias también en el RSI, vemos cómo el RSI ha ido creciendo pero el precio está prácticamente en los mismos niveles que el máximo anterior del 31 de marzo, y en ese punto el RSI no acompañó.
Esto puede indicar que se está formando cierto techo en el valor. Para confirmarlo, tendría que perder el mínimo entre los dos máximos, que está en los 21,20. De momento lo más lógico sería que se mueva lateralmente hasta ver qué pasa con la guerra.
Hemos visto como los futuros del crudo ligero en Estados Unidos han vuelto a marcar máximos no vistos desde 2022. Si Estados Unidos atacara infraestructuras energéticas de Irán, este país podría dificultar la apertura del estrecho de Ormuz, lo que mantendría el precio del petróleo elevado durante más tiempo. Esto beneficia directamente a las petroleras, por lo que en este entorno Repsol puede seguir manteniéndose en cartera.
En cuanto a ArcelorMittal hemos tenido una fase correctiva relevante después de una subida muy potente, y ahora está intentando recuperarse. La primera zona de resistencia estaría en los 46,95. Si supera ese nivel con un MACD cruzando al alza, podría dar lugar a un rebote adicional.
La clave es ver si ese rebote supera el 61,8% de Fibonacci de todo el tramo de caída, que estaría en los 50,55. Mientras no supere esa zona, el rebote será simplemente un rebote dentro de una estructura más deteriorada a corto plazo, aunque en el largo plazo la tendencia sigue intacta.
También hay que tener en cuenta que el valor llevaba muchos meses subiendo, por lo que no sería descartable ver una fase de distribución. En ese caso, el rebote actual podría ser solo técnico antes de nuevas caídas. Yo me fijaría en ese nivel del 61,8% como zona para hacer caja si no lo supera, salvo que el contexto cambie completamente con el fin del conflicto.
¿Cómo ves al sector de los semiconductores ante el impacto del conflicto?
A nivel técnico, si nos fijamos en el ETF SPDR S&P Semiconductor, vemos que sí se ha visto penalizado en los últimos días, pero no ha perdido ningún soporte relevante.
El soporte clave estaría en los 281,17. Si perdiese ese nivel, sí sería importante porque activaría una divergencia bajista. De momento lo único que ha hecho ha sido apoyarse en la media de 200 y está rebotando desde ahí en un entorno de miedo extremo y tras una sobreventa importante.
Mientras no pierda ese nivel, el sector sigue en tendencia alcista. Sin embargo, es posible que entre en una fase de consolidación lateral o de distribución, lo que dificultaría nuevas subidas.
Además, si el petróleo se mantiene alto durante mucho tiempo, eso puede afectar a la inflación a largo plazo, y esto influye negativamente en las tecnológicas y en el sector de semiconductores.
¿De qué manera podemos amplificar nuestras inversiones?
A pesar del panorama y la alta volatilidad, podemos amplificar nuestras inversiones utilizando productos que permitan limitar el riesgo desde el inicio. Por ejemplo, se pueden plantear operaciones en compañías fuertes como Air Liquide.
Se trataría de tomar posiciones con productos con barrera o knockout, estableciendo niveles lejanos. De esta forma, si el precio se gira y alcanza el knockout, la pérdida máxima es la cantidad invertida inicialmente. Pero si la operación va a favor, se puede aprovechar el apalancamiento para obtener mayores beneficios que con una inversión tradicional al contado.
Esto permite mantener el riesgo controlado desde el principio y aprovechar las oportunidades del mercado incluso en entornos inciertos.