Los problemas siguen para Alemania. La cada vez más debilitada locomotora europea mira de reojo sus depósitos de gas cuando quedan menos de dos meses para el comienzo de la temporada de mayor consumo.

¿Y cuál es la causa? El ritmo de llenado está siendo inferior al necesario para llegar al invierno con los niveles habituales. Además, el escenario podría complicarse especialmente si diciembre y enero registran temperaturas más bajas de lo normal.

La advertencia procede de la asociación alemana de operadores de almacenamiento de gas INES.

Sus cálculos dibujan varios escenarios muy diferentes dependiendo tanto del volumen acumulado antes de noviembre como de las temperaturas que termine dejando el próximo invierno.

Las reservas de gas están en el 54,52%

Los almacenes alemanes se encuentran actualmente alrededor del 54,52% de su capacidad.

El dato es pobre. Y adquiere importancia porque Alemania necesita aprovechar septiembre y octubre para incrementar sus reservas antes de que la calefacción eleve considerablemente la demanda.

INES calcula que, en un escenario favorable de inyección, el país podría alcanzar aproximadamente un 77% el 1 de noviembre. Aunque ese porcentaje estaría por encima del último objetivo establecido por el Gobierno alemán, seguiría siendo inferior a los niveles con los que el país ha afrontado tradicionalmente el comienzo del invierno.

Y ni siquiera está garantizado alcanzar ese 77%. Para conseguirlo, Alemania tendría que introducir en sus depósitos alrededor de 1 teravatio-hora (TWh) de gas cada día durante las próximas semanas.

El ritmo actual llevaría a Alemania hasta apenas el 63%

El problema aparece al observar cuánto gas está entrando realmente. Sebastian Heinemann, director de INES, ha advertido de que durante las tres últimas semanas las inyecciones se han situado por debajo del ritmo necesario para alcanzar el escenario del 77%.

Los últimos datos apuntan a aproximadamente 900 gigavatios-hora (GWh) diarios. Aunque la diferencia respecto al objetivo puede parecer limitada, acumulada durante varias semanas tiene un impacto importante sobre las reservas disponibles.

Si Alemania mantiene el ritmo actual, INES estima que sus depósitos podrían situarse solamente alrededor del 63% de su capacidad el próximo 1 de noviembre.

Serían 14 puntos porcentuales menos que en el escenario considerado más favorable.

Un invierno suave permitiría superar la temporada

La temperatura será determinante. Con los almacenes al 77% y un invierno relativamente templado, Alemania podría satisfacer sus necesidades estacionales sin grandes problemas. Bajo ese supuesto, las reservas todavía se encontrarían aproximadamente al 38% el 1 de abril de 2027.

El panorama cambia considerablemente ante un invierno frío. El consumo de los hogares aumenta con rapidez cuando caen las temperaturas y también existe una importante demanda industrial que debe atenderse.

INES advierte de que, en determinados días de enero y bajo condiciones meteorológicas adversas, la diferencia entre el gas disponible y las necesidades del país podría alcanzar hasta el 25%.

Europa se aproxima al 70%, pero las diferencias son enormes

La situación alemana contrasta con la media de la Unión Europea. El almacenamiento comunitario se aproxima al 70%, aunque existen diferencias importantes entre Estados miembros.

Algunos países presentan niveles superiores al 90%. Es el caso de Portugal y Polonia. Alemania, sin embargo, merece especial atención por el tamaño de su sistema energético: es el mayor consumidor de gas de la UE y dispone también de la mayor capacidad de almacenamiento del bloque.

El GNL tampoco ha facilitado llenar los depósitos

Detrás del lento avance aparece también el precio del gas natural licuado (GNL). Los compradores europeos no han mostrado durante los últimos meses la misma urgencia por adquirir cargamentos destinados a llenar los almacenes.

Habitualmente, los meses cálidos ofrecen una oportunidad para comprar gas y preparar las reservas aprovechando una demanda estacional inferior. En 2026, sin embargo, los precios del GNL se han mantenido relativamente elevados.

Las tensiones derivadas de la guerra en Oriente Medio y una demanda internacional elevada han reducido el incentivo para acelerar las compras. necesidades energéticas.

Alemania afronta así las próximas semanas con una carrera contrarreloj.