En las últimas semanas el mercado europeo ha estado movido básicamente por un acontecimiento: el Brexit. La consulta pública sobre si los británicos quieren mantenerse dentro de la Unión Europea o desvincularse de ella ha amedrentado a los inversores, que han preferido salir del mercado para cubrirse las espaldas. Lo curioso es que, pese a que todos los analistas, así como el primer ministro británico, el Banco de Inglaterra, el BCE y la Fed, coinciden en afirmar que un Brexit sería nefasto para la economía inglesa, su principal plaza, el FTSE-100 de Londres, ha sido la que menos ha corregido en el mes. Nos encontramos que, de los principales parqués,
el Ibex 35 ha sido el que peor lo ha pasado por el miedo al divorcio, perdiendo en junio más de un 7%, seguido del EuroStoxx, donde las minusvalías técnicas han rozado el 7%, y del Dax, con una caída del 6%. En cambio, el FTSE-100 apenas ha retrocedido un 3%.
 

Las salidas masivas llevaron a situaciones de sobreventa que derivaron en rebotes el pasado viernes, sin embargo, los niveles alcanzados a finales de la semana pasada no han despejado el camino hacia la recuperación a medio plazo:


IBEX 35
El rebote que experimentó el Ibex 35 al finalizar la semana sirvió para maquillar algo la caída cercana al 10% que acumula en el mes. Supuso una alegría para los especuladores de corto plazo, sin embargo, no alimentó las esperanzas de medio plazo, pues el precio se frenó antes de superar la zona de resistencia marcada por los  8.400 puntos. Este nivel es clave ya que coincide con el retroceso de Fibonacci del 23,6% de toda la caída que experimentó entre los máximos de noviembre de 2015 y los mínimos de este año.

Además, la verdadera clave está en los 9.000 puntos, zona en la que coinciden la directriz bajista de largo plazo y la alcista de medio plazo. Hasta que no supere esta barrera, seguirá sumido en el lateral y la debilidad del índice será latente.

De hecho, la semana pasada quebró la línea clavicular de un hombro-cabeza-hombro que ha estado desarrollando desde marzo y cumplió objetivos, aunque está pensándose su recuperación.




DAX
Aunque porcentualmente el índice alemán no ha sido el más penalizado del mes, su situación técnica se ha agravado más que en otros casos, ya que ha perdido la directriz bajista que nació en febrero y que había ido guiando sus avances. Al perforar los 10.000 puntos el DAX llegó a desplomarse 400 puntos y el rebote del viernes ni siquiera le llevó a recuperar la resistencia de los 9.800 puntos por donde pasa el retroceso de Fibonacci del 38,2% de todo el movimiento de caída entre los máximos de noviembre del año pasado y los mínimos del presente ejercicio.
 
Por debajo el DAX cuenta con un primer soporte en los 9.334 puntos, 23,6% de Fibonacci, mientras que la principal resistencia se sitúa en los 10.000 enteros.

Con miras de más largo plazo, la clave del selectivo alemán son los 10.500 puntos por los que transcurre la directriz alcista que nació en los máximos históricos marcados el año pasado.
 



EUROSTOXX 50
El índice compendio europeo presenta una situación técnica muy similar a la del Ibex 35, pues aunque ha caído un poco menos, también ha dejado una figura chartista de hombro-cabeza-hombro cuya línea clavicular en los 3.000 puntos fue quebrada recientemente. El EuroStoxx 50 cumplió con el objetivo mínimo de caída que le dejaba el HCH al tocar los 2.900 puntos y se fue más abajo.

Pero pese al rebote del viernes, no logró recuperar el primer nivel de neutralidad, que son los susodichos 2.900 puntos, zona por la que también pasa el retroceso de Fibonacci del 23,6%.

De continuar con las caídas, el siguiente objetivo serían irremediablemente los mínimos anuales en los 2.680 puntos.
 



FTSE-100
Pese a que el fantasma que ha amedrentado a los inversores tiene su origen en el Reino Unido, el FTSE-100 de Londres no ha sufrido tanto como el resto de plazas europeas. Desde que comenzara el mes apenas se deja un 4% y, por si fuera poco, pese a las caídas que ha experimentado, no ha llegado a perforar en ningún caso la directriz bajista que nació en los máximos de 2015 y que superó en marzo de este año.
 
Si el FTSE-100 continúa aguantando por encima de los 5.900 puntos por los que pasa la directriz, podría subir a 6.100, 38,2% de Fibonacci de todo el movimiento de caída entre los máximos de 2015 y los mínimos de este año.

En cambio, si perforara los 5.900 puntos, volvería a quedar a merced de la directriz bajista y también se metería por debajo del retroceso de Fibonacci del 23,6%, lo que no le dejaría otro objetivo más que los mínimos anuales en 6.410 puntos.