CATALIZADORES Y RIESGOS EN ESTE AÑO
La inflación y el mercado laboral en Estados Unidos, con la vista puesta en el crecimiento de la primera economía del mundo, la situación en Europa, con PIB limitado y los niveles de precios, son factores que marcarán las directrices de los mercados financieros en este 2026 recién iniciado. Con dudas, pero también esperanzas en las economías emergentes, en especial, en China. Y siempre con la latencia de los conflictos geopolíticos.
Pero hay dos cambios fundamentales en este 2026. El primero es la situación de los bancos centrales, que seguirán siendo santo y seña de primer orden para los mercados. Estamos en una dinámica de bajada de tipos en la Fed y de tipos neutrales en el BCE, con los cambios en sus compras de bonos de 40.000 millones desde diciembre.
El segundo, los estímulos fiscales, principalmente en Estados Unidos y Alemania, un factor a sumar que puede cambiar la expectativa y el rumbo inversor a lo largo del año. Pero con su reverso tenebroso incorporado, el aumento tanto del déficit potencial como de la deuda pública real.
POTENCIALES ESCENARIOS MACRO PARA 2026
La incertidumbre es clara ante lo que nos espera para 2026. Perspectivas macro que pasan por cuatro escenarios que se pueden desarrollar a lo largo del año según perfilan desde Wellington Management.
El primero de ellos es el denominado Ricitos de oro o ‘Goldilocks’. A corto plazo, es probable que los mercados sigan descontando un crecimiento sin presiones inflacionistas.
El segundo, pasa por un crecimiento marcado por el aumento de precios. Algo que consideran que los inversores infravaloran, pero que consideran como su escenario central para 2026.
El tercero dibuja un panorama de recesión. Destacan que, aunque su probabilidad parece menor, no puede descartarse por completo. Entre los posibles detonantes figuran la decepción con los avances de la IA o un aumento del ahorro privado como reacción a la incertidumbre.
Y el último es uno de los más temidos: estanflación. Existe un riesgo de cola de que en 2026 aparezcan señales de ligero crecimiento con elevada inflación, que podrían verse potencialmente agravadas por respuestas inadecuadas de la política económica.
Desde BofA (Bank of America) Global Research se muestran más optimistas frente al consenso respecto del crecimiento del PIB para el año en curso, mientras que, en el caso del de China, ven también una mejora. Con precios de la vivienda estables, con riesgos al alza y variaciones en cada región.
La aceleración del crecimiento de Estados Unidos en el primer semestre es una de las premisas sobre las que se basan las previsiones de Goldman Sachs para este año. Consideran que la caída de los vientos en contra de los aranceles y los ingresos reales contribuirá al aumento del PIB, no solo estadounidense, sino también al global.
LOS TIPOS DE LA FED, EL NÚCLEO MACRO… Y EL RESTO
Dos factores, como son los cambios en la Reserva Federal y la manifiesta y persistente división interna de sus miembros, serán dos referentes en lo que el mercado considera el epicentro macroeconómico del año para los mercados financieros. Y el tercero y mayor, como Trump sigue presionando a Powell, ahora fiscalía mediante y con un presidente de la Fed que se defiende ya, atacando.
Desde Goldman Sachs consideran que la inflación seguirá siendo el eje central en la toma de decisiones de la política monetaria, con un PCE core, el índice subyacente de precios del gasto en consumo personal, que terminará el año en el 2,3%. “Aunque el impacto del traspaso arancelario está reduciéndose, sigue siendo central para las decisiones de política monetaria”.
Para el banco de inversión americano, el principal riesgo macro, un deterioro más profundo del mercado laboral en Estados Unidos, marcaría diferencias a la hora de que la Fed se plantease nuevos recortes, ya que, con el ‘dot plot’ o diagrama de puntos en la mano, solo prevé de momento uno.
Lo que descuenta el mercado es que ese recorte podría materializarse en marzo, en la segunda reunión del ejercicio, pero los inversores esperan un segundo recorte en los tipos americanos en 2026.
Por el otro, visualiza un mantenimiento en los tipos con el BCE, con la consecución de su política actual, mientras que, el Banco de Japón avanzaría hacia la normalización. Pero atentos, porque desde el Banco Central Europeo ya se pone a los inversores sobre aviso, indicando que el próximo movimiento de la entidad con sede en Frankfurt será al alza.
En BlackRock también focalizan su visión en el enfriamiento del mercado laboral con potenciales nuevos recortes de tipos en EE. UU., pero indican que un repunte en las contrataciones podría reavivar las tensiones inflacionistas ahora controladas.
En el caso concreto de la Reserva Federal, el camino ya es complicado, con la presión de Trump y la marcha, a más tardar, del presidente, Jerome Powell, en mayo, así como los intentos de la Casa Blanca de interferir en el resto de sillones del FOMC, tribunales mediante. Aunque, la decisión de un Powell atacado quedándose en la Junta de Gobernadores podría cambiar la balanza de contrapesos Casa Blanca-Fed
Algo que además penaliza el mercado: a mayor cercanía del poder político de la política monetaria, más desconfianza por parte de los inversores en sus acciones.
¿HAY (O NO) BURBUJA EN LA IA?
Desde BofA se muestran convencidos del auge de la IA, pero destacan que no hay burbuja a la vista. Señalan que la inversión en la supermegatendencia ya ha impulsado el crecimiento del PIB y prevén un crecimiento continuo el próximo año.
Eso sí, la traslación al mercado pasa por una mayor volatilidad, debido a tres factores: una mejor comprensión del impacto de la IA en el crecimiento, la inflación y el gasto de capital. Un efecto, este último, que se ha convertido, ante las dudas de la monetización futura de algunas tech, en una de las principales preocupaciones del mercado.
La IA sin burbuja también es la opinión de JPMorgan, que espera para 2026 un nuevo superciclo. Prevé que el gasto de capital relacionado con la Inteligencia Artificial generativa vuelva a explotar este año y alcance la friolera de 585.000 millones de dólares, lo que supondrá un crecimiento del 34% interanual.
Cifras que desde Janus Henderson colocan incluso por encima, con inversiones en torno a los 602.000 millones, y creciendo.
El creciente miedo a la obsolescencia, a quedarse atrás (FOBO, por sus siglas en inglés) está acelerando la inversión en IA entre empresas y gobiernos, destacan desde JPMorgan.
Para la analista fundamental de Estrategias de Inversión, María Mira, pasa lo mismo: no hay burbuja de momento y su diferencia con la de las punto.com es clara: los niveles de crecimiento trimestral de las empresas, IA mediante, y la monetización inmediata invalidan esa posibilidad. Eso sí, con selectividad en esa dinámica con NVIDIA como una de las grandes ganadoras y Oracle liderando las que pierden el tren de la IA generativa.
Aunque en el mercado hay opiniones para todos los gustos: desde Edmond de Rothschild consideran que estamos, ahora mismo, en medio de la burbuja, aunque destacan que los activos relacionados seguirán subiendo… siempre y cuando esa burbuja no explote, lo que sería letal para el dólar y los mercados.
IMPACTO EN LOS MERCADOS FINANCIEROS. ACTIVOS A SEGUIR
Desde BofA destacan que los mercados emergentes recibirán un impulso, por tres factores: un dólar estadounidense más débil, tipos más bajos y precios más reducidos del petróleo.
En Goldman Sachs visualizan crecimiento de doble dígito, del 12% anualizado para el beneficio por acción del S&P 500 en 2026, hasta los 305 dólares.
Y estiman una caída adicional del dólar, aunque su ajuste en valoración será más contenido y menos centrado en el euro. Además, en lo que a materias primas se refiere, estiman una caída del precio del petróleo ante un excedente persistente de la oferta y un mayor interés por el oro en el contexto de las vulnerabilidades macro, preocupación por los déficits y debilidad del billete verde.
Sin embargo, la volatilidad apoyará, de facto, al Oro, que podría alcanzar los 5.000 dólares por activo, como refugio para los inversores, que seguirán presentes en este activo.
Desde Edmond de Rothchild destacan en renta variable el big data y las small caps europeas, como temas resilientes. También con la vista puesta en los valores value y el sector del cuidado de la salud, construyendo posiciones en valores ‘antimomento’ y con sólidos fundamentales.
Respecto de la renta fija, optan por la deuda de emergentes, híbridos corporativos y financieros, junto con estrategia de carry trade.
La IA seguirá siendo el buque insignia para 2026 según UBS, porque lo consideran una ‘poderosa tendencia’. El banco suizo plantea un panorama alcista en las bolsas globales con alzas hasta del 15%.
Pero sus perspectivas para Europa son aún mejores: apuesta por valores industriales, financieros, ‘utilities’ y tecnológicos, con mejora de los beneficios del 7% para este ejercicio y del 18% para 2027.
Indican desde UBS que, con reformas estructurales, el repunte en las plazas del Viejo Continente puede alcanzar el 20% o superar esa cota en los próximos 12 meses.