En un momento de profundos cambios tecnológicos, la capacidad de innovar se ha convertido además en un factor determinante para la competitividad de las compañías. La digitalización, la inteligencia artificial y los avances en biotecnología están transformando la forma en que se investiga, se desarrollan nuevos tratamientos y se responde a los desafíos sanitarios de una población cada vez más longeva y con mayores necesidades asistenciales.
En ROVI entendemos la innovación como una apuesta estratégica de largo plazo. Por ello, hemos previsto una inversión media anual de entre 40 y 60 millones de euros hasta 2030 en actividades de investigación y desarrollo (I+D), con un foco especial en el impulso de nuestra plataforma tecnológica ISM®. Esta decisión responde a una convicción clara: en una industria intensiva en conocimiento, las tecnologías propias son esenciales para generar crecimiento sostenible, fortalecer la competitividad y ofrecer nuevas soluciones a los pacientes.
La tecnología ISM®, desarrollada y patentada por ROVI, constituye un ejemplo de cómo la innovación puede ayudar a abordar algunos de los principales retos asociados a determinadas enfermedades crónicas. Se trata de una plataforma de liberación prolongada de medicamentos administrados por vía inyectable, diseñada para mantener la eficacia terapéutica durante periodos prolongados de tiempo y facilitar el seguimiento de los tratamientos.
El objetivo es avanzar hacia alternativas que permitan sustituir la administración diaria de determinados medicamentos por tratamientos más espaciados en el tiempo, contribuyendo a mejorar la experiencia del paciente y la adherencia terapéutica. Además, esta tecnología ofrece ventajas como una mayor predictibilidad de los niveles plasmáticos, una rápida liberación inicial del principio activo y la posibilidad de aplicarse a diferentes áreas terapéuticas.
Actualmente, ROVI cuenta con dos importantes líneas de desarrollo basadas en esta plataforma: Letrozol SIE, una inyección trimestral para el cáncer de mama hormonodependiente, y Risperidona QUAR, también de administración trimestral para pacientes que padecen esquizofrenia. Estos programas reflejan cómo una inversión sostenida en investigación puede traducirse en tecnologías con potencial para generar nuevas oportunidades de crecimiento y contribuir al avance de la atención sanitaria.
La inteligencia artificial aplicada al diagnóstico
La innovación en salud va mucho más allá del desarrollo de nuevos medicamentos. La inteligencia artificial y las tecnologías digitales están abriendo nuevas posibilidades para mejorar el diagnóstico cínico, optimizar procesos asistenciales y facilitar una toma de decisiones cada vez más precisa y personalizada.
Con esta visión, ROVI ha reforzado su participación en Cells IA Technologies, una compañía especializada en salud digital e inteligencia artificial aplicada al diagnóstico clínico. La empresa desarrolla plataformas de software y algoritmos avanzados para el análisis de imágenes digitales, con especial foco en anatomía patológica y medicina de precisión.
El potencial de estas herramientas es significativo. Su aplicación puede contribuir a mejorar la eficiencia de los procesos asistenciales y apoyar la capacidad diagnóstica de los profesionales sanitarios con información más precisa y herramientas de análisis más avanzadas. Al mismo tiempo, su desarrollo debe realizarse bajo criterios de rigor científico, seguridad y evaluación continua, especialmente en un ámbito tan sensible como la salud.
En ROVI creemos que la inteligencia artificial está llamada a convertirse en una herramienta de apoyo esencial para la práctica clínica. Su papel no es sustituir al profesional sanitario, sino proporcionarle nuevas capacidades que permitan mejorar la calidad del diagnóstico y la atención al paciente.
Innovar desde Europa
Tanto el desarrollo de tecnologías farmacéuticas propias como la aplicación de la inteligencia artificial al diagnóstico comparten un mismo objetivo: generar innovación desde Europa y contribuir a reforzar su capacidad científica e industrial.
En un entorno global caracterizado por una intensa competencia tecnológica, preservar la capacidad europea para investigar, desarrollar y transformar el conocimiento en innovación constituye un desafío estratégico. La autonomía en salud no depende únicamente de la capacidad de producir medicamentos. También exige liderar la investigación, impulsar tecnologías propias y crear las condiciones necesarias para que la innovación llegue a los pacientes.
Lograrlo requiere invertir, una visión a largo plazo y un entorno que favorezca el desarrollo de proyectos con vocación transformadora. La experiencia de ROVI muestra cómo esta apuesta puede materializarse combinando investigación farmacéutica, plataformas tecnológicas propias y nuevas capacidades digitales.
En última instancia, el valor de la innovación no se mide únicamente por los recursos invertidos ni por el número de tecnologías desarrolladas. Su verdadero impacto reside en su capacidad para responder a necesidades reales, mejorar los resultados en salud y contribuir al bienestar de las personas. Ese seguirá siendo el gran reto de la industria farmacéutica en los próximos años y también la dirección que guía la apuesta de ROVI por la innovación.