En la jerga bursátil se denomina chicharros a cotizadas de pequeña capitalización y poca liquidez que en los momentos de fuertes subidas o bajadas pueden multiplicar la tendencia del mercado. Además, en muchas ocasiones se trata de valores que tienen o han tenido problemas en el pasado y por tanto se encuentran muy baratos y pueden presentar todavía mayores oscilaciones en sus cotizaciones.  

Un momento de zozobra en la Bolsa española como el actual, debido a la guerra de Irán, puede suponer incluso un aliciente adicional para los inversores más amantes del riesgo. Y en ese entorno surge un chicharro español que además está metido de lleno en un sector de defensa cada vez más en auge: Amper.

Las acciones de Amper acumulan una caída de un 6,37% en lo que va de año en el Mercado Continuo, tras haber corregido un 23,4% desde que el 7 de enero tocaron un máximo anual en 20,70 céntimos. No obstante, todavía suben un 40,35% desde sus mínimos de las últimas 52 semanas, situados en los 11,30 céntimos desde abril del año pasado. Los títulos vienen de subir un 54,5% el año pasado.

Du cara al futuro, los analistas fundamentales ven un potencial de casi un 20% para las acciones de Amper, con un precio objetivo medio de 19 céntimos de euro y una recomendación de ‘comprar’, según los datos recopilados por Reuters. Eso sí, hay que tener en cuenta que la agencia solo recoge dos consejos sobre la compañía.

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Amper comunicó la semana pasada que cerró 2025 con un beneficio de 4,4 millones de euros, un 4,3% menos que un año antes, debido a la salida del negocio de Servicios Industriales, que vendió en febrero del pasado año. Sin este extraordinario, las ganancias subieron un 50% hasta hasta los 1,2 millones de euros.

El EBITDA alcanzó los 46 millones de euros, un 19,6% más, mientras que los ingresos cayeron un 32,8% hasta los 282 millones.

Para 2026, las proyecciones de la empresa contemplan una cartera superior a los 800 millones de euros, con especial peso del área de Defensa y Seguridad, en la que augura un crecimiento del 15,1%. El grupo estima unas ventas orgánicas de 335 millones de euros, un 18,8% más, y un Ebitda orgánico de 55 millones, con un crecimiento del 19%.

La apuesta por el sector de defensa se muestra también en que Amper, a través de su filial de ingeniería Proes-OSL Iberia, acaba de entregar los reactores catalíticos de monóxido de carbono (CO) e hidrógeno (H) destinados a la tercera y cuarta unidad del programa S-80 de la Armada española.