A los bancos españoles les ha caído como un jarro de agua fría estos tres meses y medio que dura ya el conflicto de Oriente Medio. Y aunque hoy las bolsas están eufóricas con un Trump asumiendo el fin de la guerra que los mercados esperan, la andadura de Caixabank con foto fija hasta hoy, ya es claramente positiva a pesar de los vaivenes y la incertidumbre en lo que llevamos de 2026. 

Subida que roza el 10% en el acumulado del año, con un último mes de recuperación al 7%, que no está nada mal si tenemos en cuenta que se encuentra además en zona de máximos. 

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Pero lo mejor, según Oddo BHF, está por venir para la entidad que dirige Gonzalo Gortázar. Mantienen su recomendación de sobreponderar sus acciones con la vista puesta en la mejora de hasta un 20,26% más en lo que queda de 2026 para el valor. Y es que mejoran su precio objetivo hasta los 13,80 euros por acción desde los 13,10 precedentes para el valor. 

Además hoy hemos conocido que Caixabank ha obtenido una victoria legal en Portugal que le permitirá generar ingresos extraordinarios de 22 millones de euros, los cuales comenzará a reconocer a partir de 2025.

Este ingreso proviene del derecho de su subsidiaria BPI a recuperar el impuesto de solidaridad sobre el sector bancario portugués. Este impuesto fue considerado inconstitucional por el Tribunal Constitucional portugués.

En España, el gobierno de Pedro Sánchez implementó un impuesto temporal sobre los márgenes de interés, afectando a instituciones con un volumen de negocios superior a 900 millones de euros en 2019. A pesar de similitudes, no parece que ocurra lo mismo en nuestro país, por las diferencias legales que se plantean entre ambos países.

Eso si, existen posibles problemas con el impuesto en España que podrían llevar a un recurso ante los tribunales europeos. Se espera que en los próximos años se resuelvan casos similares en otros países europeos, lo que tendrá un impacto duradero en el sector.