En ese contexto, República Dominicana se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos del Caribe y de toda Latinoamérica para canalizar capital hacia desarrollos vinculados al turismo y al urbanismo.
República Dominicana cerró 2025 con un récord histórico de 11,6 millones de visitantes, según cifras oficiales del Ministerio de Turismo y el Banco Central del país. Solo por vía aérea recibió más de 8,8 millones de turistas, consolidando una tendencia en constante evolución. Punta Cana concentra además algo más del 60 % de dichas llegadas, reforzando su posicionamiento como principal destino turístico del Caribe. A ello se suma una economía que ha crecido a una media anual cercana al 5 % durante los últimos 25 años, situándose entre las más dinámicas de la región.
Ese crecimiento turístico no es coyuntural, sino que responde a factores estructurales como las buenas conexiones internacionales, la estabilidad política y económica, la seguridad jurídica para el inversor extranjero y los incentivos fiscales vinculados al turismo y al sector inmobiliario. República Dominicana ofrece, además, igualdad de trato al capital internacional y libertad para la repatriación de beneficios, elementos especialmente relevantes en un momento en el que los inversores priorizan mercados capaces de combinar rentabilidad y certidumbre.
En CLERHP entendemos que el Caribe, y concretamente República Dominicana, representan una oportunidad estratégica para diversificar y escalar nuestro modelo de negocio. Esa visión se materializa en Larimar City & Resort, un desarrollo concebido no solo como un proyecto inmobiliario, sino como una ciudad planificada de nueva generación.
Larimar City & Resort es la primera “smart city” del país y uno de los mayores desarrollos urbanísticos de la región caribeña. Su propuesta combina planificación urbana, integración tecnológica y una amplia diversidad de productos inmobiliarios, creando un ecosistema pensado tanto para residentes como para visitantes internacionales.
La ubicación del desarrollo en Punta Cana añade un elemento diferencial desde el punto de vista inversor, ya que el crecimiento turístico mantiene una demanda inmobiliaria asociada tanto a segunda residencia como a activos destinados al alquiler vacacional y turístico. En este contexto, el potencial de revalorización patrimonial y la posibilidad de generar ingresos recurrentes refuerzan la tesis de inversión.
Pero el verdadero valor diferencial de Larimar City reside también en su modelo de project management, orientado a operadores, promotores e inversores que buscan desarrollar activos dentro de un entorno integral ya planificado. A través de esta fórmula, CLERHP aporta gestión global del desarrollo, ingeniería, coordinación técnica y ejecución, permitiendo desarrollar edificios o torres completas destinadas a uso turístico, residencial o mixto dentro de una ciudad en expansión y con demanda internacional consolidada.
A ello se suma la posibilidad de invertir en la compañía y participar en la evolución de una compañía cotizada en BME Growth, con un activo de referencia en el Caribe. La evolución bursátil de la empresa refleja precisamente la transformación estratégica que ha supuesto Larimar City & Resort dentro del grupo. En la última década, CLERHP ha pasado de ser considerada únicamente una ingeniería internacional a convertirse en una plataforma con un vehículo inmobiliario de gran dimensión en el Caribe.
El mercado turístico dominicano continúa demostrando una enorme capacidad de adaptación y crecimiento incluso en contextos internacionales complejos. Para el inversor, esto significa operar sobre una demanda real y sostenida, base fundamental de cualquier proyecto sólido.
En CLERHP creemos que la inversión inmobiliaria unida al turismo pasa por proyectos capaces de integrar urbanismo, tecnología, servicios y experiencia de vida. Larimar City & Resort desarrolla una ciudad diseñada para responder a una demanda internacional creciente dentro de un mercado con fuerte proyección económica como República Dominicana.