El Ibex 35 vive instalado en una paradoja difícil de ignorar: mientras la tensión geopolítica en Oriente Medio mantiene en vilo al precio del crudo y a los activos de riesgo, el selectivo español, al igual que el resto de bolsas europeas, se niegan a sucumbir a la debacle. Y es que, el miedo a quedarse fuera del mercado sigue empujando a los inversores y sostiene el tono alcista de las bolsas, apoyadas también en los avances —aún frágiles— de las negociaciones con Irán. Sin ir más lejos, el pasado viernes, el anuncio temporal de la reapertura del estrecho de Ormuz reforzó la idea de una posible desescalada, lo que impulsó subidas generalizadas en Europa, con sus índices recuperando gran parte de lo perdido. El Ibex 35, además, terminó en 18.484,50 puntos, a tan solo 12 puntos de los 18.496,60 de máximos históricos marcados a finales de febrero.

Este frágil equilibrio entre incertidumbre global y confianza en los fundamentales define el entorno de mercado y se traslada a compañías que combinan crecimiento estructural, exposición cíclica y carácter defensivo. En ese marco, ejemplos como Merlin Properties, IAG y Mapfre ilustran por qué la bolsa española mantiene su fortaleza.

Crecimiento estructural: Merlin y la economía del dato

En un mercado cada vez más condicionado por la tecnología y la digitalización, Merlin Properties ha encontrado una vía de expansión que trasciende el negocio inmobiliario tradicional: los centros de datos. Pero no se trata tan sólo de una diversificación: es un cambio de narrativa.

Según Manuel Pinto, director de análisis de XTB, "Merlin es una de las empresas que más puede beneficiarse de la demanda de centros de datos. La compañía está apostando por este nuevo negocio por varios motivos. El primero de ellos es que la demanda es tan alta que las grandes tecnológicas tratan de alquilar capacidad de centros de datos que aún no están en funcionamiento. Nuestro país tiene mucho espacio para construir centros de datos, así como un alto desarrollo en renovables que puede suministrar de energía dichas instalaciones. Además, se estima que el 70% del tráfico de datos entre Estados Unidos y la UE pasa por España. Se espera que la capacidad de los centros de datos en Europa se multiplique por 4 para 2035."

El atractivo no es únicamente temático. Desde el punto de vista fundamental, este negocio introduce ingresos más estables, contratos más largos y márgenes superiores. El propio Pinto subraya que "este negocio proporciona mayor diversificación a la compañía y una fuente de crecimiento de los ingresos muy atractiva y que puede estar algo menos correlacionada que el resto de líneas de negocio. Además, el periodo medio de arrendamiento es mayor y la rentabilidad bruta de momento también es más alta que la del resto de negocios. Aunque en el corto plazo las presiones en los tipos de interés pueden reducir el atractivo de la acción, creemos que pesará mucho más el potencial del negocio y la estabilidad de rentas".

El mercado respalda esa tesis: las acciones de Merlin acumulan una subida del 22,2% en el año y el consenso de Reuters mantiene recomendación de compra, con un precio objetivo de 16,48 euros que se traduce en un potencial del 8,5%.

En el plano técnico, la lectura refuerza el argumento fundamental. En su análisis técnico semanal de todas las acciones del Ibex 35, José Antonio González señala que la estructura de los títulos de Merlin en el el Ibex 35 es "claramente alcista, con máximos crecientes y volatilidad en contracción, una combinación que suele anticipar continuidad de tendencia". En cuanto a los niveles clave a corto-medio plazo, "la superación de los 15,36 euros abriría la puerta a nuevos tramos hacia 15,69 y 15,87 euros".

Exposición cíclica: IAG frente al shock energético

Si Merlin encarna el crecimiento estructural, IAG representa el impacto inmediato de la geopolítica en los mercados. El repunte del crudo, alimentado por el conflicto en Oriente Medio, ha penalizado con claridad a la aerolínea, cuyo coste de combustible supera el 20% de sus gastos operativos. El castigo es evidente: un 15% de caída desde finales de febrero. Pero el mercado, como casi siempre, descuenta tanto el riesgo como la oportunidad.

En palabras de Manuel Pinto, IAG "ha sido una de las empresas más perjudicadas por el conflicto en Oriente Medio. El coste del combustible es su principal gasto operativo, representando más del 20% total, y aunque en el corto plazo la compañía cubre con derivados la mayor parte de sus necesidades de combustible, al inversor le preocupa los vencimientos y el corte del tráfico aéreo en los países de la región". Sin embargo, el análisis introduce un elemento clave: la reversibilidad del escenario. "Una vez la paz se materialice la aerolínea puede conseguir rebotes importantes. Primero, las rutas más rentables para IAG son las que tienen como destino el continente americano, tanto norte como sur, no afectados por cierres aéreos. Segundo, IAG es uno de los operadores más eficientes del sector y gracias a la renovación paulatina de la flota, su consumo de combustible por trayecto también está descendiendo. Y tercero, el bajo endeudamiento de IAG le coloca en una posición mucho menos arriesgada que otros operadores del sector. Por todo ello, creemos que IAG será una de las favoritas del mercado cuando el panorama en Oriente Medio se aclare."

Aquí es donde encajan las valoraciones: el consenso de Reuters sigue recomendando comprar, con un potencial del 24,5% hasta los 5,7 euros. Es, en esencia, una apuesta a la normalización del contexto.

Técnicamente, el valor se encuentra en fase de espera. En palabras de José Antonio González, "IAG mantienen una estructura de corto plazo ligeramente constructiva —máximos y mínimos crecientes— pero frenada por resistencias clave entre 4,59 y 4,66 euros. La ruptura de ese rango será determinante para confirmar un cambio de sesgo".

Perfil defensivo: Mapfre y el viento a favor de los tipos

En el tercer vértice de este triángulo del Ibex 35 aparece Mapfre, una compañía que encuentra en el actual entorno de tipos elevados un aliado natural. Frente a la volatilidad de la energía o la disrupción tecnológica, el negocio asegurador ofrece visibilidad… siempre que los márgenes acompañen.

Según Manuel Pinto, "un entorno de tipos de interés más altos puede beneficiar a Mapfre. La base de clientes de la compañía suele tener un perfil conservador y el aumento de tipos permite a la empresa lanzar más productos de tipo garantizado, lo que probablemente suponga un espaldarazo para el negocio de vida-ahorro. Además, Mapfre ya ha salido del importante bache que encontraba en el ramo de autos y esto debería incrementar la rentabilidad global. Creemos que el impacto de la IA en el sector no será tan grave como se descuenta e incluso permitirá mejorar los modelos de riesgo de las compañías. Esto tendrá un impacto positivo en los beneficios a medio y largo plazo".

Sin embargo, el mercado introduce cautela. El consenso de Reuters recomienda mantener, con un precio objetivo de 3,86 euros, lo que implica un potencial de caída del 8,7%. Es, probablemente, el reflejo de un valor que ya descuenta buena parte de las mejoras operativas.

En contraste, el análisis técnico de Ei muestra una imagen más constructiva. José Antonio González cuenta que "el valor ha superado resistencias relevantes —como los 4,048 euros— y mantiene una secuencia de máximos y mínimos crecientes. El siguiente objetivo natural en el Ibex para la aseguradora se sitúa en los 4,322 euros, máximos de 2025".