Con casi todo el IBEX 35 habiendo ya rendido cuentas al mercado -solo queda una compañía por comparecer antes de que baje el telón de la temporada de resultados: Inditex, que presentará sus cifras el próximo 3 junio-, la penúltima en hacerlo ha sido Solaria. La energética renovable ha llegado a la cita con unas cuentas marcadas por un fuerte crecimiento del beneficio, más inversión y una decidida apuesta por el negocio de baterías y centros de datos.
La compañía cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio neto de 80,4 millones de euros, frente a los 53,4 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior. El salto, del 50%, consolida la mejora operativa del grupo en un contexto todavía condicionado por la debilidad de los precios eléctricos en Europa.
Pese a que el precio capturado de la energía descendió un 20%, Solaria logró compensar ese impacto gracias a la entrada en funcionamiento de nuevas plantas fotovoltaicas y a la aportación de negocios ligados al desarrollo de infraestructuras energéticas.
El crecimiento se extendió al resto de magnitudes financieras. El EBITDA avanzó un 53%, hasta los 113,2 millones de euros, mientras que el EBIT creció un 60%, hasta alcanzar los 100,4 millones. El beneficio antes de impuestos se situó en 89,8 millones, un 65% más que un año antes.
La rentabilidad también mejoró. El margen EBITDA sobre ingresos escaló hasta el 94%, frente al 91% registrado en el primer trimestre de 2025, mientras que el margen neto alcanzó el 67%.
Parte del impulso extraordinario de las cuentas llegó desde Italia. La compañía registró una plusvalía cercana a 37 millones de euros tras la entrada del fondo Stoneshield en el capital de Gravyx, filial dedicada a proyectos standalone en ese país. A ello se sumaron 49,6 millones de euros procedentes de servicios vinculados al desarrollo de infraestructuras para terceros.
Mientras las cifras crecían, también lo hacía el ritmo inversor. Solaria destinó más de 120 millones de euros a nuevas instalaciones en construcción durante los tres primeros meses del año.
En paralelo, la empresa intensificó su estrategia de almacenamiento energético. Durante el trimestre anunció la compra de 516 MWh de baterías para proyectos en España y obtuvo nuevas declaraciones de impacto ambiental que elevan hasta 3.280 MWh la capacidad aprobada ambientalmente.
Otro de los movimientos más relevantes del periodo fue el acuerdo alcanzado con Merlin Properties para suministrar energía y desarrollar infraestructuras eléctricas asociadas a centros de datos en la Comunidad de Madrid. El pacto incluye contratos PPA fotovoltaicos de 426 MWp a 40 años y acuerdos de almacenamiento energético por 600 MWh durante una década.
La expansión del grupo también tuvo reflejo financiero. Solaria ejecutó durante el trimestre una ampliación de capital y colocación de autocartera por cerca de 300 millones de euros, reforzando así su capacidad para acometer nuevos proyectos y acelerar su crecimiento internacional.