Parece que el verano le ha sentado de maravilla al Bitcoin y sobre todo el mes de agosto cuando ha llegado a tocar los 81.000 dólares, un nivel que no se veía desde enero. Pero es más, en apenas tres días, el mayor activo del mercado por capitalización avanzó más de un 20%, el mayor incremento en tres días consecutivos para el activo que no se veía desde 2023.

GRÁFICO BITCOIN

Y ¿por qué pasó esto? Sobre todo por las renovadas entradas de capital hacia los ETF al contado y el mayor apetito por el riesgo que llegó después de que el Tesoro estadounidense anunciara que, como mínimo, duplicaría el tamaño de sus operaciones de recompra de liquidez, por lo que habría más dólares en circulación. Esto provocó que el rendimiento de la deuda cayera temporalmente y reavivó la demanda de activos alternativos. Y también se sumaron las preocupaciones en torno a la inflación y la deuda estatal, que incrementaron el interés por activos escasos como el oro y Bitcoin. Un cóctel perfecto para la moneda digital. Pero detrás de esas entradas de dinero hacia los ETF hay una cuestión más de fondo: ¿estamos viendo ya una incorporación estructural de bitcoin a las carteras tradicionales o estos flujos siguen dependiendo demasiado del precio y del momento de mercado?

Para Oriol Blanch, Affiliate Marketing España de Bitvavo, la respuesta está a medio camino entre ambas ideas. Los ETF han resuelto un problema real de acceso: gestoras y fondos que antes no podían tener exposición directa a bitcoin ahora pueden hacerlo a través de un vehículo regulado. Eso es un cambio estructural en la infraestructura”, explica.

Ahora bien, eso no significa que el comportamiento del capital que entra a través de estos productos sea ya completamente estructural. Como señala el experto, “los flujos de entrada y salida que hemos visto siguen respondiendo en gran medida al momentum de precio”, lo que indica que una parte importante de ese dinero continúa teniendo un carácter táctico.

En definitiva, ambas dinámicas pueden convivir al mismo tiempo. En palabras de Oriol Blanch, el canal es estructural, pero el comportamiento del dinero que lo usa todavía no lo es del todo. La clave estará en comprobar si, con el tiempo, bitcoin logra consolidarse como una posición más estable dentro de las carteras institucionales, también en periodos en los que el precio no acompañe.

¿Qué aporta hoy el Bitcoin en las carteras?

Las criptomonedas siguen llamando a la puerta de los inversores menos conservadores, el Bitcoin continúa siendo “goloso” para los más arriesgados, pero la volatilidad extrema e incertidumbre siguen estando ahí; y por eso muchos de esos inversores se hacen la misma pregunta: ¿Qué puede aportar hoy en Bitcoin en mi cartera?

Para Toni Moral, emprendedor y desarrollador del ecosistema Bitcoin desde 2013, la corrección no invalida su papel dentro de una cartera diversificada porque bitcoin aporta características que no están presentes de la misma forma en los activos tradicionales. “Una acción representa la participación en una empresa, un bono es esencialmente deuda y el oro es un activo escaso con miles de años de reconocimiento como reserva de valor. Bitcoin introduce algo distinto: un activo global, digital, líquido y programáticamente escaso, con una oferta máxima de 21 millones de unidades”. Una diferenciación en la que coincide Oriol Blanch de Bitvavo, quien destaca precisamente su oferta fija y verificable en la cadena de bloques, aunque recuerda que su correlación con el resto del mercado no es estable y puede variar notablemente dependiendo del ciclo.

Toni Moral añade además una segunda dimensión a esa tesis: bitcoin no solo como activo, sino como infraestructura. A su juicio, la red puede convertirse en una “raíz de confianza” sobre la que representar y transferir otros activos y derechos digitales, mientras tecnologías como Lightning permiten hacerlo de forma prácticamente instantánea y con costes reducidos. “Bitcoin es simultáneamente un activo escaso y la base potencial de una infraestructura financiera y de propiedad digital global”. Es precisamente esta combinación entre escasez e infraestructura lo que, en su opinión, le permite ofrecer algo que no pueden replicar de la misma manera una acción, un bono o el oro.

Eso sí, ninguno de los dos considera que estas características eliminen el riesgo. Toni Moral advierte de que “bitcoin sigue teniendo una volatilidad muy elevada” y que nuevas correcciones importantes son perfectamente posibles, aunque defiende que una caída de precio no altera necesariamente sus propiedades fundamentales. Por su parte, Oriol Blanch introduce aquí un matiz especialmente relevante para el inversor: esa diferenciación tampoco convierte a bitcoin “automáticamente en una cobertura infalible”. Por ello, su inclusión en una cartera debería depender del perfil de riesgo y del horizonte de cada inversor, y no de la expectativa de que vaya a comportarse siempre de una determinada manera frente a la bolsa, los bonos o el oro.

Una postura que defienden ambos expertos, ya que los dos descartan que exista un porcentaje válido para todos los inversores. “Depende del patrimonio, horizonte temporal, tolerancia al riesgo y, sobre todo, de cuánto entiende el inversor aquello que está comprando”. Para un inversor que busque simplemente diversificar, Toni Moral considera que una exposición del 1%-2% puede ser suficiente, mientras que Oriol Blanch apunta que muchos análisis institucionales manejan rangos de entre el 1% y el 5% cuando bitcoin se incorpora con esa finalidad.

Ahora bien, todo cambia cuando esa posición empieza a tener un peso relevante en el conjunto de la cartera. Y aquí Toni Moral lo resume diferenciando entre “tener exposición a Bitcoin y apostar por Bitcoin”: a partir de niveles del 5%, 10% o superiores, deja de ser una mera herramienta de diversificación y pasa a convertirse en una apuesta activa que exige mayor convicción y tolerancia a la volatilidad. Y Oriol Blanch coincide en que esa frontera se cruza cuando bitcoin empieza a “mover de forma relevante la volatilidad total de la cartera o a concentrar el riesgo en un solo activo”, momento en el que deja de diversificar y pasa a asumir un riesgo más concentrado.

El futuro del Bitcoin bajo el prisma de los expertos

Durante años se ha vendido bitcoin como “oro digital” y cobertura frente a la pérdida de valor de las monedas. El debate sobre deuda pública, tipos y depreciación de divisas ha reforzado el argumento narrativo de bitcoin como reserva de valor alternativa, y hay más gestores institucionales hablando de ello en público que hace unos años. Pero hay que tener clara una cosa, y es que en los episodios de estrés de mercado vividos, bitcoin también ha caído junto a los activos de riesgo, rompiendo así esa independencia como se esperaría de una cobertura clásica como el oro. Por ello,  Oriol Blanch de Bitvavo recalca que hoy convive con las dos narrativas: gana terreno como activo de reserva a largo plazo mientras sigue comportándose como activo de riesgo en el corto plazo. Todavía es pronto para decir que una ha sustituido a la otra”.

Toni Moral se muestra claramente optimista sobre el futuro de Bitcoin, aunque evita vincular ese potencial a un precio concreto. Su tesis pasa por dejar de verlo únicamente como un activo monetario y entenderlo también como una infraestructura digital global, abierta y descentralizada sobre la que puedan construirse nuevos usos. Bitcoin puede evolucionar desde una red asociada fundamentalmente a la transmisión y almacenamiento de valor hacia una infraestructura capaz de registrar, verificar y transmitir múltiples formas de propiedad y derechos digitales”.

A su juicio, esa evolución, sumada a la creciente adopción institucional y al mayor interés de empresas, inversores e incluso Estados, puede reforzar sus efectos de red y aumentar su utilidad a largo plazo. Toni Moral asume que seguirán existiendo ciclos y fuertes correcciones, pero cree que en la próxima década veremos “más usuarios, más capital institucional y, sobre todo, muchas más cosas construidas sobre Bitcoin”. En ese escenario, considera que el precio sería una consecuencia de la adopción y no la principal medida de su éxito.

Por lo que desde el prisma de los expertos: sí hay que tener Bitcoin en cartera y sí queda criptomoneda para rato. Confianza, futuro y paciencia para ello.

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