Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, considera que la confianza regresa a los mercados financieros, aunque matiza que quizá nunca llega a desaparecer por completo. A pesar de la elevada volatilidad y de los constantes cambios de signo en las bolsas, observa una renovada entrada de dinero impulsada, sobre todo, por las grandes compañías tecnológicas y por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial.
García explica que, después de varias semanas marcadas por las dudas sobre los bonos, las valoraciones y la capacidad de las empresas para mantener el ritmo de crecimiento de sus beneficios, los resultados de Meta Platforms vuelven a activar el optimismo. La fuerte acogida de sus nuevas herramientas de inteligencia artificial, con Muse, refuerza la percepción de que el sector tecnológico mantiene un elevado potencial. Ese impulso se traslada a otras grandes compañías vinculadas a los semiconductores y a la IA, con fuertes subidas bursátiles y nuevas cotas de capitalización. Como consecuencia, el Nasdaq vuelve a situarse en zona de máximos históricos.
El directivo señala que la tecnología continúa siendo el principal motor del mercado estadounidense. Cuando las grandes compañías comienzan a subir de forma coordinada, aparece el denominado FOMO, el miedo de los inversores a quedarse fuera de las subidas. Ese sentimiento provoca nuevas entradas de capital y amplifica los movimientos al alza, incluso en empresas que no están directamente relacionadas con las noticias que desencadenan el optimismo.
Sin embargo, García advierte de que el comportamiento del mercado es muy desigual. El dinero se concentra en un número limitado de grandes compañías y sectores, mientras muchas empresas permanecen cerca de mínimos. En Europa identifica cuatro áreas especialmente fuertes: tecnología, banca, metales y minería y petróleo, además de determinadas compañías industriales favorecidas por la inversión vinculada a la inteligencia artificial y los centros de datos. En cambio, sectores como consumo, automóvil e inmobiliario continúan mostrando debilidad.
A este escenario se suman varios riesgos macroeconómicos y políticos. Pablo García menciona la situación de la deuda, el estancamiento de la economía alemana y, especialmente, las dificultades de Francia para reducir el gasto público en un contexto político complejo. Estas tensiones afectan al comportamiento de índices europeos como el DAX y el CAC 40 y mantienen una clara diferencia entre Europa y Estados Unidos.
En cuanto a oportunidades de inversión, García mantiene una posición favorable hacia tecnología, bancos, metales y minería y petróleo. Tras reducir parcialmente la exposición tecnológica para recoger beneficios, vuelve a incrementar su peso ante la recuperación del sector. Además, destaca las tierras raras como una temática que gana atractivo.
Considera que las negociaciones entre Estados Unidos y China pueden devolver este asunto al primer plano, debido a la relevancia estratégica de estos materiales y de su procesamiento para la industria tecnológica, la inteligencia artificial y los centros de datos. Por ello, ve en las compañías estadounidenses ligadas a las tierras raras una oportunidad que empieza a recuperar protagonismo en el mercado.