¿Qué compañías han sorprendido positivamente en esta temporada de resultados?

La gran protagonista de la campaña de resultados ha sido, sin duda, la banca. Entidades como Santander han vuelto a batir récords de beneficios, impulsadas por el buen comportamiento de sus negocios en Latinoamérica y Estados Unidos, una sólida generación de ingresos y una mejora de la remuneración al accionista. También BBVA ha presentado unas cifras muy robustas, con una elevada rentabilidad sobre el capital (ROTE) y una notable capacidad para seguir aumentando sus beneficios.

Junto al sector financiero, Indra continúa consolidándose como uno de los valores más destacados gracias al impulso del negocio de defensa y a unas perspectivas de crecimiento muy favorables. En el ámbito de las utilities, Iberdrola y Endesa han vuelto a demostrar la fortaleza de sus modelos de negocio, mientras que Naturgy también ha presentado unas cuentas sólidas.

En Estados Unidos, la temporada de resultados mantiene un balance claramente positivo. Es cierto que algunas grandes tecnológicas, como Meta o Microsoft, no han logrado superar las expectativas del mercado y han sido castigadas en bolsa. Sin embargo, en términos generales, las compañías estadounidenses siguen mostrando una elevada capacidad para generar beneficios.

Europa presenta un panorama similar. Aunque el crecimiento económico es más moderado que el estadounidense, también lo eran las previsiones de los analistas. Esa menor exigencia ha permitido que la mayoría de las empresas hayan cumplido o incluso superado las expectativas, dando lugar a una campaña de resultados razonablemente positiva.

En España, el balance también puede calificarse de sólido. Sin ser una temporada espectacular, los resultados han estado ligeramente por encima de lo esperado. El gran motor vuelve a ser la banca, que en el primer semestre ha obtenido más de 20.000 millones de euros de beneficio, cerca de un 18% más que un año antes. Dado el elevado peso del sector financiero en el Ibex 35, esta evolución explica buena parte del mejor comportamiento de la bolsa española frente a otros mercados europeos.

A ello se suman las buenas cifras de las utilities, especialmente Iberdrola y Endesa, así como el buen momento de Indra. En cambio, los sectores más ligados al consumo y al ciclo económico han mostrado una evolución más desigual, condicionados por la debilidad del crecimiento europeo y por la incertidumbre geopolítica.

En conjunto, los beneficios empresariales siguen respaldando unas valoraciones razonables para la bolsa española, que además continúa ofreciendo una rentabilidad por dividendo cercana al 3%-4%, un atractivo adicional para los inversores.

Turismo: crecimiento más moderado, pero con buenas perspectivas

El sector turístico seguirá siendo uno de los principales motores de la economía española, aunque probablemente con un ritmo de crecimiento más moderado que en los últimos ejercicios.

La evolución dependerá en buena medida del contexto geopolítico. Cualquier episodio de inestabilidad en destinos competidores como Turquía o Egipto podría desviar parte del flujo turístico hacia países como España, Portugal o Italia. Sin embargo, más allá de estos factores externos, la demanda continúa siendo sólida.

Entre las compañías cotizadas, IAG mantiene unas perspectivas favorables gracias a una elevada ocupación, tarifas resistentes y una demanda que sigue mostrando fortaleza. Además, si el precio del petróleo continúa moderándose durante los próximos trimestres, la reducción de los costes de combustible supondrá un importante impulso para sus márgenes.

Amadeus también parte de una posición muy favorable. Su modelo de negocio está mucho más diversificado y no depende exclusivamente del tráfico aéreo, lo que le permite ofrecer un perfil de crecimiento más estable. Aena, por su parte, continúa beneficiándose del incremento del número de pasajeros y de la expansión de sus ingresos comerciales.

En el lado opuesto se sitúa Repsol. Una caída prolongada del precio del crudo reduciría sus beneficios y podría penalizar su evolución bursátil. Sin embargo, ese mismo escenario favorecería claramente a la mayoría de las compañías vinculadas al turismo, al disminuir uno de sus principales costes operativos.

Inteligencia artificial: el mercado empieza a distinguir entre ganadores y perdedores

La inteligencia artificial sigue siendo el gran eje de inversión del mercado, pero la euforia inicial está dejando paso a un análisis mucho más selectivo.

Cuando las cotizaciones subían de forma generalizada, el mercado descontaba un escenario prácticamente perfecto, en el que las enormes inversiones en inteligencia artificial acabarían traduciéndose automáticamente en mayores beneficios. Sin embargo, la última temporada de resultados ha demostrado que no todas las compañías están en la misma situación.

Mientras Amazon ha convencido a los inversores con unos resultados muy sólidos, otras compañías como Meta, Microsoft o Apple han sufrido una acogida mucho más fría. La diferencia no reside únicamente en los beneficios obtenidos, sino en la capacidad financiera para afrontar los enormes planes de inversión (capex) que exige el desarrollo de la inteligencia artificial.

El mercado está premiando a aquellas empresas que cuentan con balances sólidos y suficiente generación de caja para financiar estas inversiones sin incrementar significativamente su deuda o diluir a los accionistas mediante ampliaciones de capital.

Por el contrario, las compañías cuya estructura financiera ofrece menos margen están siendo castigadas con dureza. Aunque sus resultados actuales sean positivos, los inversores temen que tengan que financiar ese esfuerzo inversor en un entorno de tipos de interés elevados, especialmente en Estados Unidos, donde la Reserva Federal todavía no muestra intención de iniciar un ciclo de bajadas de tipos a corto plazo.

En definitiva, el mercado está estableciendo una clara diferenciación entre las empresas capaces de rentabilizar el enorme esfuerzo inversor que exige la inteligencia artificial y aquellas cuyo balance podría verse tensionado por ese proceso.

¿Habrá rotación sectorial en el Ibex 35?

Todo apunta a que sí, aunque no se tratará de un abandono masivo de los valores tecnológicos, sino de una rotación mucho más selectiva.

Los inversores probablemente dirigirán sus compras hacia las compañías que han demostrado una mayor fortaleza durante esta temporada de resultados. En ese grupo destacan la banca, con Santander y BBVA al frente; Indra, por el crecimiento del negocio de defensa; las utilities, especialmente Iberdrola, y el sector turístico, con compañías como IAG, Amadeus y Aena.

En cambio, podrían quedar más rezagadas aquellas empresas cuyos fundamentales presentan mayores dudas. Entre ellas figuran Repsol, si continúa la caída del petróleo; Telefónica, cuya evolución internacional sigue siendo discreta; Grifols, todavía condicionada por su elevado endeudamiento; y compañías industriales como Acerinox o ArcelorMittal, muy dependientes de un ciclo económico que continúa mostrando síntomas de desaceleración.

En definitiva, más que una rotación entre sectores, el mercado parece dirigirse hacia una selección cada vez más exigente de compañías, premiando a aquellas que combinan crecimiento, fortaleza financiera y capacidad para cumplir las expectativas del mercado.