Redeia cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio consolidado de 292,5 millones de euros, un 2,7% más que un año antes. Del total, el beneficio atribuido a la sociedad dominante —la magnitud que refleja el resultado correspondiente a los accionistas de la compañía— alcanzó los 280,4 millones de euros, un 4% más que en el mismo periodo de 2025. La mejora estuvo impulsada por el crecimiento del negocio regulado de transporte eléctrico en España, que permitió compensar el incremento de los costes operativos y de las amortizaciones asociado al intenso ritmo inversor del grupo.
El grupo destaca que el crecimiento del beneficio se produce en un semestre marcado por el incremento de la actividad inversora para reforzar la red de transporte eléctrico y avanzar en la transición energética, uno de los principales ejes del actual periodo regulatorio.
El EBITDA alcanzó los 672,6 millones de euros, un 5,8% más que en junio de 2025, gracias principalmente al mayor volumen de ingresos procedentes del transporte de electricidad.
Por negocios, la gestión y operación de infraestructuras eléctricas nacionales elevó su EBITDA hasta 554,5 millones de euros, un 10% más que un año antes, consolidándose como el principal motor de los resultados del grupo. En cambio, la transmisión eléctrica internacional redujo ligeramente su contribución hasta 57,7 millones, mientras que el negocio de fibra óptica registró un EBITDA de 51,1 millones, por debajo de los 57,8 millones obtenidos en el primer semestre de 2025 como consecuencia de menores ingresos y un aumento de los costes operativos.
El EBIT se situó en 422,6 millones de euros, un 1,6% superior al registrado un año antes. La mejora fue más moderada debido al incremento de las amortizaciones, afectadas por el cambio de vida útil regulatoria de determinadas repotenciaciones y por la entrada en explotación de nuevos activos.
Más costes, pero mejora el resultado financiero
Los gastos operativos crecieron durante el semestre por el aumento de la plantilla y el avance de los proyectos de inversión.
En concreto, los gastos de explotación aumentaron un 8,9%, impulsados por el desarrollo de infraestructuras, mientras que los gastos de personal se incrementaron un 11,5%, hasta una plantilla media de 2.100 empleados, frente a los 1.976 del mismo periodo del año anterior.
Pese a ello, el resultado financiero mejoró un 7,4%, situándose en -45 millones de euros. El gasto financiero descendió hasta 61,9 millones, favorecido por una mayor activación de intereses vinculados a proyectos de inversión, aunque parcialmente compensado por un mayor volumen de deuda y un incremento del coste medio de financiación, que pasó del 2,20% al 2,35%.
En materia financiera, Redeia mantiene una estructura de financiación sólida. Al cierre del semestre, el 100% de la deuda estaba contratada a largo plazo, con un 81% a tipo fijo y un coste medio del 2,35%. La compañía mantiene además su objetivo de que la totalidad de su deuda tenga criterios ESG antes de 2030.
En cuanto a la remuneración al accionista, Redeia recuerda que el pasado 1 de julio abonó el dividendo complementario de 0,60 euros por acción correspondiente al ejercicio 2025, lo que eleva el dividendo total distribuido con cargo al pasado ejercicio a 0,80 euros por acción, en línea con la política anunciada por la compañía.