En primer lugar, José Luis Cava expone una “maldad” que considera real: un soldado estadounidense habría operado en bolsa antes de la operación militar sobre Maduro, comprando acciones con antelación y vendiendo tras conocerse el éxito de la misión, logrando una elevada plusvalía. El experto afirma que “tenía información privilegiada” y subraya la desigualdad en su tratamiento legal. Mientras a este perfil “se le va a aplicar la legislación vigente” y “le van a dar un palo de cuidado”, sostiene que si fuese un político, esa misma conducta podría interpretarse como uso “legítimo”. Para el analista, esto refleja una “realidad asimétrica” que “entra como un puñal”.
En segundo lugar, el analista defiende su visión alcista estructural del mercado. Reconoce que invertir implica asumir “una enorme volatilidad”, con caídas recurrentes que denomina “rejones” destinados a generar miedo. Sin embargo, insiste en que “la tendencia de medio y largo plazo del S&P 500 es claramente alcista” y que “no puede caer porque el corcho flota”.
La clave, según Cava, reside en los “desequilibrios globales persistentes”: el superávit de China frente al déficit de Estados Unidos y Europa, junto con el elevado déficit fiscal estadounidense. Estos desequilibrios fuerzan a los gobiernos a sostener la demanda mediante gasto público y liquidez, ya que ajustarlos implicaría más paro y un gran coste político. Como resultado, “los banqueros centrales tendrán que inyectar liquidez y no pueden subir los tipos”.
Además, el experto destaca que el ahorro chino es “excesivo” y se dirige de forma “inelástica” hacia los activos financieros estadounidenses, reforzando las subidas. Por ello, concluye que, pese a correcciones puntuales, “las bolsas no pueden caer a medio y largo plazo”.