En esta vuelta del verano, hoy tenemos toda la atención puesta en las declaraciones que haga el presidente de la Reserva Federal en Jackson Hole a las 16:00, hora española. Esto ocurre precisamente después de que ayer dos responsables del organismo advirtieran de que la inflación en Estados Unidos sigue sin estar bajo control y que los tipos de interés actuales pueden ser insuficientes para contenerla. Todo ello con una deuda histórica en Estados Unidos y una escalada en la rentabilidad de los bonos. ¿Es este el principal problema al que se enfrentan los mercados de cara a las próximas sesiones?
Parece que durante el verano ha surgido una nueva temática que teníamos algo olvidada: los tipos de interés altos prolongados en el tiempo. A esto se asocia la tremenda deuda que existe a nivel global, pero especialmente en Estados Unidos, donde alcanza los 40 billones de dólares. Los tipos de interés a largo plazo están muy condicionados por la inestabilidad macroeconómica y de deuda, así como por las compras que el Tesoro americano esté dispuesto a realizar a finales de agosto.
Por su parte, los tipos a corto plazo se centran más en las políticas monetarias de los bancos centrales. La inflación en Estados Unidos sigue lejos del 2% y no han logrado reducirla a ese nivel pese a las bajadas de tipos. Por lo tanto, las palabras de hoy cobran especial relevancia ante la nueva política comunicativa de la Reserva Federal y su empeño en que los mercados financieros no descuenten anticipadamente sus movimientos.
Además de la preocupación por la deuda y los tipos altos, existen dos grandes focos de incertidumbre que arrastramos este año: el conflicto de Irán con Estados Unidos y el desarrollo de la inteligencia artificial. Aunque las compañías de IA presentan buenos resultados y beneficios al alza, persisten las dudas sobre su financiación en un entorno de tipos altos. El dilema a medio plazo, de cara a final de año, es determinar hasta dónde subirán los tipos a largo plazo en la renta fija y si el aumento de beneficios compensará la inversión en renta variable.
A pesar de estos factores, los mercados tampoco se alejan demasiado de sus máximos. ¿Qué movimientos han hecho en cartera en las últimas semanas y dónde están encontrando alternativas de inversión?
No hemos realizado grandes cambio dentro de la cartera de España en Alhaja Inversiones. Seguimos confiando en el sector tecnológico, focalizados en la inteligencia artificial y, como derivada, en las infraestructuras necesarias para su desarrollo. Esto incluye a las compañías eléctricas, cuyo suministro de energía es vital para el avance de la IA.
En cuanto al sector financiero, creemos que todavía tiene recorrido, pero mantenemos una posición más neutral en los bancos debido a las incertidumbres macroeconómicas. En el núcleo de la cartera no hemos introducido recomendaciones significativas de cambio.
Hablando de cambios de cartera, esta semana hemos conocido que Bloomberg Línea (la cartera de Donald Trump) compró en junio acciones de tres compañías estadounidenses: Berkshire Hathaway, Visa y Mastercard. Comentábamos que algunas de estas posiciones también están en la cartera de Alaja. ¿Qué le parecen estas compras y las perspectivas de estas compañías a medio y largo plazo?
Efectivamente, estas tres compañías están presentes en la cartera de Alhaja Inversiones y seguimos confiando en que tienen recorrido a medio y largo plazo. Como comentábamos, mantenemos una postura neutral en los bancos tradicionales, pero somos más positivos respecto a los medios de pago, concentrándonos en compañías líderes como Visa y Mastercard. Teniendo en cuenta las perspectivas de tipos de interés altos y un crecimiento en Estados Unidos que aún no muestra signos de debilidad, consideramos que Visa y Mastercard son un componente cíclico sólido dentro del sector financiero.