¿Cómo está evolucionando el sector biotech europeo y qué papel juega la epigenética en esta nueva ola de innovación?

El sector biotecnológico europeo se enfrenta a un gran reto, al igual que el conjunto de los sistemas de innovación en Europa. La academia europea, las universidades y los centros de investigación continúan produciendo ciencia de excelencia. Sin embargo, en estos momentos, el centro de gravedad de la innovación se está desplazando hacia China.

China se ha convertido en uno de los principales competidores mundiales en el ámbito de la producción y la innovación biotecnológica. Esto plantea un desafío importante para el sector biotecnológico europeo, que debe encontrar las economías de escala y la capacidad de crecimiento necesarias para competir con un actor que ha irrumpido con una fuerza formidable.

Dentro de este contexto de innovación, la epigenética constituye uno de los factores clave. Esta disciplina estudia cómo se regulan genes esenciales relacionados con el desarrollo de enfermedades. Por ello, está desempeñando, y continuará desempeñando, un papel fundamental en la innovación biotecnológica.

¿Por qué considera Oryzon Genomics que la medicina personalizada será el estándar en oncología y enfermedades del sistema nervioso?

La medicina personalizada se convertirá en el estándar para todas las áreas médicas en el futuro. El avance será más rápido en unas indicaciones que en otras, dependiendo, en gran medida, de nuestra capacidad para acceder a muestras biológicas, tumores y tejidos afectados.

En oncología ya estamos observando esta evolución. Antes se hablaba de unos pocos tipos de cáncer, mientras que hoy se reconocen centenares de subtipos, clasificados principalmente en función de los genes y las proteínas implicados en la proliferación maligna.

En las enfermedades del sistema nervioso avanzamos más lentamente porque, por razones evidentes, el acceso a los tejidos afectados es mucho más limitado. No obstante, la medicina personalizada representa también el futuro en este ámbito. En Oryzon estamos aprovechando este enfoque, especialmente en nuestros programas de oncología.

¿Qué ventajas competitivas ofrece centrarse en dianas como LSD1 frente a otros enfoques terapéuticos?

La epigenética constituye una de las grandes áreas de innovación biomédica. En un sentido amplio, abarca genes, RNAs y proteínas que actúan como reguladores maestros, es decir, elementos capaces de controlar la expresión de numerosos genes.

Estos reguladores pueden ser responsables de la activación y propagación de los programas tumorales o de la supresión de los mecanismos de defensa del sistema inmunitario. Desde esta perspectiva, LSD1 desempeña un papel central en determinados tipos de tumores y ofrece una ventaja terapéutica concreta.

Aunque no es una diana adecuada para todos los cánceres, en ciertos tumores la inhibición de LSD1 puede constituir una de las estrategias más eficaces para abordar la enfermedad.

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¿En qué punto se encuentran actualmente los principales programas clínicos como iadademstat y vafidemstat?

Los resultados que estamos obteniendo nos están dando muchas alegrías. En el caso de iadademstat, contamos con un programa de primera línea para pacientes recién diagnosticados de leucemia mieloide aguda que, debido a su edad avanzada o a un estado físico deteriorado, no son candidatos a un trasplante.

Con la combinación de azacitidina e iadademstat estamos observando una tasa de respuesta clínica del 100 %. Además, el 90 % de los pacientes presenta respuestas de alta calidad, como remisiones completas o remisiones completas con recuperación hematológica incompleta. Se trata de un resultado claramente diferencial, que nos permite plantear una estrategia específica de desarrollo acelerado en oncología con el objetivo de alcanzar una posible aprobación temprana.

En cuanto a vafidemstat, la FDA nos comunicó que no estaba plenamente convencida de que los criterios de valoración propuestos fueran los más adecuados. Por este motivo, estamos trabajando con expertos para demostrar que los criterios seleccionados para el protocolo de fase III son pertinentes. Esperamos mantener una nueva interacción con la FDA a finales de este año y confiamos en poder iniciar el estudio de fase III a comienzos del próximo.

Además, vafidemstat se está evaluando en otro ensayo clínico muy relevante en esquizofrenia. Actualmente, el estudio se encuentra en fase activa de reclutamiento en varios países de Europa del Este, entre ellos Bulgaria y Rumanía. En este ensayo analizamos la eficacia de vafidemstat sobre los síntomas negativos de la enfermedad y el deterioro cognitivo.

Esperamos disponer de los resultados a finales del próximo año. Si fueran positivos, supondrían un hito muy importante para el programa.

¿Qué hitos clínicos o regulatorios serán clave para la evolución de la compañía en el corto y medio plazo?

Como adelantaba en la respuesta anterior, uno de los principales hitos en leucemia será la finalización del estudio ALICE. Este ensayo, desarrollado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Oregón, en Estados Unidos, tiene como objetivo demostrar la seguridad de la combinación de iadademstat con el tratamiento estándar en pacientes con leucemia mieloide aguda no candidatos a trasplante.

El estudio también permitirá determinar la dosis recomendada para futuros ensayos regulatorios. Actualmente se están evaluando dos dosis, una más baja y otra más alta, así como las señales de respuesta clínica, que hasta el momento están siendo realmente espectaculares.

Esperamos que el estudio finalice en diciembre. Con esos datos, nuestra intención es mantener una reunión con la FDA a principios del próximo año y proponer un ensayo de fase II/III. Si los resultados son favorables, este estudio podría permitirnos optar a una aprobación acelerada en un plazo aproximado de dos años. Por tanto, iadademstat en leucemia sería el primer candidato de la compañía con perspectivas de aprobación.

Con este mismo fármaco también contamos con estudios complementarios en hematología, concretamente en anemia falciforme y trombocitemia esencial. Son programas muy interesantes cuyos resultados comunicaremos tanto a la comunidad científica como a los inversores.

En cuanto a vafidemstat, esperamos alcanzar dos hitos importantes a lo largo del próximo año. El primero sería obtener la conformidad de la FDA para iniciar el estudio de fase III. El segundo sería conocer, a finales de año, los resultados del estudio EVOLUTION en esquizofrenia.

Estos son, fundamentalmente, los principales hitos previstos para los próximos 18 meses. A ellos se sumarán los resultados de diversos estudios realizados por institutos y universidades estadounidenses, gracias a los acuerdos que mantenemos con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y con distintos grupos de investigación.

Estos centros están explorando el potencial de nuestros tratamientos en cáncer de pulmón de célula pequeña, síndromes mielodisplásicos y neoplasias mieloproliferativas. Por tanto, esperamos recibir durante los próximos 18 meses un flujo constante de resultados procedentes de estudios desarrollados por instituciones de prestigio y que, desde el punto de vista económico, representan para la compañía un coste prácticamente marginal.

¿Qué potencial terapéutico ve la compañía en oncología y hematología frente a otras áreas?

En oncología, el potencial es evidente. La leucemia mieloide aguda continúa siendo, a día de hoy, una enfermedad con una elevada mortalidad. Se realizan pocos trasplantes de médula ósea, no todos resultan efectivos y, actualmente, constituyen la única opción con intención curativa.

Con nuestro enfoque, basado en la combinación de iadademstat con el tratamiento estándar, estamos observando resultados muy prometedores. En la última comunicación que presentamos en Estocolmo, mostramos que el 50 % de los pacientes había podido acceder a un trasplante de médula ósea, pese a que inicialmente no eran considerados candidatos para este procedimiento.

Por tanto, existe un potencial terapéutico muy relevante y también una importante oportunidad de mercado. Estamos hablando de unas ventas potenciales superiores a los mil millones de dólares anuales únicamente en Estados Unidos.

En hematología contamos, además, con un programa en anemia falciforme que podría tener un potencial económico considerable. Hay más de 300.000 pacientes con esta enfermedad en los países desarrollados y, actualmente, muchos de ellos reciben tratamientos subóptimos. Existe, por tanto, una gran necesidad de nuevos fármacos.

El mecanismo de acción de iadademstat, basado en la inhibición de LSD1, ha mostrado actividad en modelos con primates y roedores, así como en células humanas en estudios de laboratorio. Ahora estamos evaluando este enfoque en un ensayo clínico, cuyo potencial terapéutico y económico también es muy significativo.

Lo mismo ocurre con la trombocitemia esencial. En conjunto, consideramos que nuestros programas de oncología y hematología ofrecen oportunidades terapéuticas y comerciales realmente importantes.

¿Qué papel juegan los biomarcadores en el desarrollo de terapias más precisas?

Los biomarcadores desempeñan un papel fundamental. En la práctica médica cumplen varias funciones: permiten anticipar qué pacientes responderán mejor o peor a un tratamiento y, además, facilitan la selección de los perfiles más adecuados para participar en un ensayo clínico.

En el caso de iadademstat en leucemia mieloide aguda, estamos observando actividad en el conjunto de los pacientes. Sin embargo, para nuestra estrategia de desarrollo clínico hemos seleccionado como biomarcador la mutación en TP53, que identifica a los pacientes con uno de los pronósticos más desfavorables en esta enfermedad.

Un paciente con una mutación en TP53 presenta una supervivencia media de aproximadamente cinco meses, frente a los 27 meses de aquellos con un perfil genético favorable. La diferencia es, por tanto, muy significativa.

Lo que hemos observado es que, en los pacientes con mutaciones en TP53, la respuesta a la combinación de iadademstat con el tratamiento estándar es especialmente potente. En los últimos datos publicados del estudio ALICE-2 registramos un 100 % de respuestas completas. En el estudio ALICE-1, realizado anteriormente, alcanzamos un 75 % de respuestas y conseguimos duplicar la supervivencia media de los pacientes, pese a que en aquel ensayo iadademstat no se combinaba con el régimen estándar completo, sino únicamente con azacitidina.

La capacidad de seleccionar a estos pacientes desempeña, por tanto, un papel esencial en nuestro plan de desarrollo clínico. Actualmente, se trata de pacientes sin una alternativa terapéutica eficaz y que, con frecuencia, deben recurrir a ensayos clínicos.

Además, debido a su reducida supervivencia media, es posible demostrar en un plazo relativamente breve si el tratamiento produce una mejora sustancial. Podemos comprobar, por ejemplo, si la supervivencia aumenta hasta los 10, 12 o 14 meses, frente a los cinco meses actuales.

En definitiva, los biomarcadores son una herramienta fundamental tanto para la industria farmacéutica como para la práctica médica, ya que permiten desarrollar tratamientos más precisos y dirigirlos a los pacientes que más pueden beneficiarse de ellos.

¿Cómo se integra la investigación en epigenética con el desarrollo clínico real?

La investigación en epigenética se integra de forma muy estrecha con el desarrollo clínico, ya que nos permite conocer con gran precisión el mecanismo de acción de los fármacos.

Existen muchos tratamientos en desarrollo cuya actividad se observa, pero cuyo funcionamiento exacto no se comprende por completo, debido a que actúan sobre distintas enzimas o genes. Este desconocimiento del mecanismo último de acción puede generar dificultades durante el desarrollo farmacéutico.

En nuestro caso, la investigación epigenética que hemos realizado, junto con los estudios desarrollados por la comunidad científica utilizando nuestros fármacos, nos permite analizar a escala genética y molecular cómo actúan estos tratamientos en diferentes enfermedades, tejidos y contextos fisiológicos o patológicos.

Este conocimiento resulta de gran ayuda para el desarrollo clínico, porque permite diseñar los ensayos, seleccionar a los pacientes y avanzar sobre un terreno mucho más seguro.

¿Cuáles son los principales catalizadores de valor para el accionista en los próximos 12–24 meses?

En primer lugar, vamos a completar el ensayo ALICE-2 y esperamos seguir observando unas tasas de respuesta muy elevadas. Creemos, por tanto, que este estudio puede convertirse en un claro éxito terapéutico. Está previsto que este hito se produzca en diciembre.

En segundo lugar, durante el primer trimestre del próximo año mantendremos conversaciones con la FDA para proponer un protocolo de fase II/III. Se trata de un diseño bastante estándar: no estamos inventando nada nuevo en oncología, porque las variables de valoración están muy bien definidas. Entre ellas se encuentran la supervivencia de los pacientes y la ausencia de células cancerosas tanto en la sangre como en la médula ósea. Son, por tanto, parámetros muy objetivos.

Esperamos mantener esta interacción con la FDA durante el primer trimestre y, hacia finales de ese periodo, podríamos obtener la autorización para avanzar a la fase II/III. Este ensayo podría conducirnos a la primera aprobación comercial de una molécula de Oryzon, lo que supondría un hito fundamental para la compañía.

En el área de hematología también conoceremos resultados tanto en trombocitemia esencial como en anemia falciforme.

Por otra parte, en el área del sistema nervioso central esperamos obtener, a finales de 2027, la lectura de resultados del estudio EVOLUTION en esquizofrenia. Asimismo, durante 2027 confiamos en recibir el visto bueno de la FDA para iniciar un ensayo de fase III en trastorno límite de la personalidad.

¿Cómo debe interpretar el inversor el riesgo vs. potencial en una compañía clínica como Oryzon?

Es una decisión muy personal que corresponde a cada inversor. Lo que nosotros podemos señalar es que operamos en un sector en el que existe un claro interés por parte de la industria farmacéutica.

He mencionado en otras ocasiones algún caso de otra farmacéutica, que adquirió recientemente una compañía que estaba desarrollando un anticuerpo para el tratamiento de la leucemia mieloide aguda, en combinación con el régimen terapéutico estándar. La operación se llevó a cabo cuando únicamente se disponía de datos de 37 pacientes y alcanzó un importe inicial de 450 millones de dólares, además de más de 1.000 millones en pagos posteriores condicionados al cumplimiento de determinados hitos.

Este tipo de operaciones pone de manifiesto el interés que existe en el sector. Trabajamos en indicaciones con una elevada necesidad médica no cubierta y que, al mismo tiempo, presentan un importante potencial económico.

En términos de valoración, compañías similares a Oryzon que cotizan en el Nasdaq alcanzan valoraciones entre tres y cuatro veces superiores a la nuestra. Esto indica que existe un potencial relevante de revalorización.

Evidentemente, invertir en biotecnología conlleva riesgos, tal y como se recoge en nuestro folleto de admisión al mercado. Existe el riesgo de que las moléculas no funcionen como esperamos, de que la compañía pueda encontrar dificultades para financiarse en algún momento o de que surjan otros obstáculos durante el desarrollo clínico.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que se produzca un salto cualitativo en la valoración de la compañía. Este podría materializarse cuando el mercado preste mayor atención a Oryzon, cuando alcancemos un acuerdo de licencia o, eventualmente, cuando recibamos una propuesta de adquisición.

Mientras tanto, seguimos trabajando. En estos momentos estamos plenamente centrados en generar valor mediante la obtención de nuevos datos clínicos que, a día de hoy, están siendo extraordinariamente positivos.

¿Qué mensaje clave le gustaría trasladar al mercado sobre la posición actual de la compañía?

El mensaje es claro: Oryzon cuenta actualmente con varios desarrollos clínicos que están ofreciendo resultados muy positivos y competitivos frente a otros programas de la industria.

Además, trabajamos en áreas terapéuticas con una elevada necesidad médica no cubierta y con un importante potencial económico. A ello se suma que la compañía dispone en estos momentos de una posición financiera razonablemente cómoda, sin una situación de estrés de liquidez.

Por tanto, creemos que Oryzon presenta un potencial de creación de valor muy significativo. Los fundamentales de la compañía, que serán los que determinen su evolución durante los próximos trimestres, se encuentran actualmente en una posición muy favorable.