En España, las principales fortunas siguen confiando en la inteligencia artificial, aunque están ampliando sus inversiones más allá de los grandes gigantes tecnológicos. Alberto Palatchi ha reforzado posiciones en compañías vinculadas a los semiconductores como Micron, TSMC, ASML o AMD; Alicia Koplowitz combina sus posiciones en Microsoft y Nvidia con nuevas apuestas por AMD, Micron, blockchain y Berkshire Hathaway; mientras Joaquín del Pino ha incrementado su exposición a tecnología, defensa, salud y materias primas, con inversiones en compañías como Rheinmetall, Leonardo o Freeport-McMoRan.

La familia March también ha aumentado el peso de la tecnología estadounidense en su cartera, con posiciones en Nvidia, Apple, Microsoft, Amazon y Alphabet, además de fabricantes y proveedores de semiconductores como TSMC, ASML y Micron. El denominador común entre buena parte de los grandes patrimonios españoles es claro: la inteligencia artificial continúa siendo una de sus grandes apuestas, pero ya no se concentra únicamente en las grandes tecnológicas, sino que se extiende a toda la cadena de valor y se combina con sectores capaces de aportar una mayor diversificación.