Los inventarios de crudo en el país aumentaron en 6,10 millones de barriles a fecha de 10 de abril, muy por encima de las previsiones del mercado, que apuntaban a una caída cercana a 1,3 millones.

Este crecimiento se suma al incremento de 3,7 millones registrado la semana anterior, consolidando una tendencia al alza que contrasta y mucho con el contexto internacional.

En realidad, la acumulación de crudo en Estados Unidos tiene una doble lectura. Por un lado, un ajuste en la demanda interna. Y una estrategia de almacenamiento en un entorno de incertidumbre geopolítica.

La Reserva Estratégica sigue perdiendo volumen

Sin embargo, mientras los inventarios comerciales crecen, la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos continúa reduciendo su volumen. En la misma semana, salieron 4,1 millones de barriles de esta reserva, situando el total en 409,2 millones.

Este nivel está aún muy por debajo de su capacidad máxima, con una diferencia superior a 300 millones de barriles.

La liberación de crudo de la reserva busca aliviar tensiones en el mercado y contener los precios, aunque también limita el margen de maniobra ante futuras crisis.

Producción elevada, pero con señales de ajuste

La producción estadounidense sigue en niveles históricamente altos, aunque muestra signos de ligera moderación.

Según la Energy Information Administration, la producción cayó hasta 13,596 millones de barriles diarios en la primera semana de abril, tras un descenso de 61.000 barriles.

Aun así, la cifra sigue siendo superior en 138.000 barriles diarios respecto al mismo periodo del año anterior.

Este nivel de producción mantiene a Estados Unidos como uno de los principales actores del mercado global, con capacidad para influir en el equilibrio entre oferta y demanda.

Caída de precios pese al exceso de inventario

El aumento de reservas no ha evitado una caída significativa de los precios del crudo. El Brent llegó a cotizar en torno a 95 dólares por barril, con descensos superiores al 4% en una sola jornada, acumulando una bajada cercana a 14 dólares en apenas una semana.

El WTI, referencia en Estados Unidos, siguió una tendencia similar, situándose por debajo de los 92 dólares tras perder más de un 7% en el mismo periodo.

Esta caída responde a varios factores, entre ellos las expectativas de diálogo entre Estados Unidos e Irán, que podrían aliviar tensiones en el suministro global.

Combustibles con comportamientos divergentes

El comportamiento de los productos refinados refleja una dinámica más compleja. Los inventarios de gasolina aumentaron en 626.000 barriles durante la semana analizada, situándose aproximadamente un 3% por encima de la media de los últimos cinco años, según datos de la propia Energy Information Administration.

Por el contrario, los destilados, que incluyen diésel y combustibles industriales, registraron una caída de 3,4 millones de barriles. Este descenso se suma a la reducción de la semana anterior y sitúa estos inventarios un 5% por debajo de su media histórica.

O lo que es lo mismo: el crudo se acumula y determinados productos clave para la actividad económica comienzan a escasear.

Cushing, indicador clave del mercado

El centro logístico de Cushing, en Oklahoma, considerado el punto de entrega del contrato de futuros del WTI, también muestra señales de reducción. Sus inventarios cayeron en 1,7 millones de barriles, tras descensos previos.

Este indicador es especialmente relevante porque refleja la disponibilidad real de crudo para el mercado financiero. Una caída en Cushing suele interpretarse como una señal de tensión en el suministro, incluso cuando los inventarios generales aumentan.

Un mercado global con señales de escasez

A nivel internacional, la situación es distinta. La Agencia Internacional de la Energía ha advertido de que la destrucción de la demanda ya ha comenzado en algunas economías, en parte como consecuencia de los altos precios y la incertidumbre.