Los gestores de fondos afrontan el verano con un elevado optimismo sobre la economía y las bolsas, aunque mantienen importantes dosis de cautela ante el riesgo de una inflación más persistente y unos tipos de interés elevados durante más tiempo. Así lo reflejan las dos encuestas de agosto de Bank of America (BofA), tanto la europea como la global, que muestran un fuerte apetito por la renta variable, pero también una elevada preocupación por las valoraciones y los principales riesgos del mercado.

Europa se aleja de la recesión

En Europa, el mensaje es especialmente claro: el 97% de los gestores no espera una recesión en los próximos doce meses, el porcentaje más elevado desde 2007. Además, un 35% neto de los encuestados prevé una aceleración del crecimiento europeo durante los próximos meses.

El escenario que gana fuerza ya no es el de una combinación de bajadas de tipos y desinflación, sino el de un régimen de higher for longer. El 65% de los inversores espera ahora este escenario, frente al 23% del mes anterior, ante la perspectiva de un crecimiento resistente acompañado de una inflación más persistente.

La evolución de los precios de la energía y de la inflación aparece como uno de los principales factores que pueden determinar el comportamiento de la economía. Un 53% de los inversores considera que una caída de los precios energéticos y una menor inflación serían el principal riesgo al alza para el crecimiento global, mientras que un 41% identifica como principal amenaza un shock energético y un repunte de las presiones inflacionistas.

Optimismo en bolsa, pero con efectivo en cartera

Pese a este escenario, los gestores siguen apostando por las bolsas europeas. Un 53% neto espera que la renta variable europea suba durante los próximos uno a tres meses y calcula un potencial de revalorización del 5,7% para los próximos doce meses.

Sin embargo, el posicionamiento refleja una importante dosis de prudencia. Un 42% neto de los inversores mantiene una posición de sobreponderación en efectivo, el nivel más elevado desde febrero de 2023.

Además, un 56% espera que el tipo de depósito del BCE sea más elevado dentro de doce meses, mientras que un 38% prevé mayores rentabilidades en la deuda pública de la eurozona. Un 41% considera que una respuesta más agresiva de los bancos centrales ante sorpresas inflacionistas sería el principal detonante de una corrección bursátil.

Los beneficios, el gran argumento alcista

La mejora de los beneficios empresariales es el principal soporte de las expectativas positivas sobre la bolsa europea. Los gestores esperan un crecimiento del 7,4% del BPA (beneficio por acción) forward de las compañías europeas durante los próximos doce meses.

Además, el 76% considera que las revisiones al alza de los beneficios serán el principal motor de nuevas subidas de las bolsas. En este contexto, un 47% espera que la renta variable europea lo haga mejor que la estadounidense durante los próximos doce meses, frente a un 26% que apuesta por una mejor evolución de Wall Street.

Aun así, las asignaciones globales continúan favoreciendo a Estados Unidos.

Bancos e industriales, entre los favoritos

El posicionamiento sectorial también refleja esta visión selectiva. Los bancos continúan siendo la principal sobreponderación de consenso, mientras que los industriales registran la mayor mejora en posicionamiento. La percepción sobre las pequeñas compañías también se fortalece de forma significativa.

En el lado contrario, los automóviles continúan siendo el sector con mayor infraponderación. Viajes y ocio también ha empeorado hasta situarse en terreno de infraponderación.

Francia es el mercado menos preferido, con una posición neta del -56%, un mínimo histórico, pese a que aumenta la preferencia por los mercados de la zona euro. La energía tampoco convence a los gestores: mantienen una infraponderación neta del 18% y, por tercer mes consecutivo, ningún inversor considera que vaya a ser el sector europeo con mejor comportamiento durante los próximos doce meses.

La encuesta global: un mercado extremadamente alcista

El optimismo también domina la encuesta global de BofA. La entidad señala que la encuesta de agosto es la tercera más alcista desde 2022. La asignación neta a renta variable mundial alcanza el 56% de sobreponderación, su nivel más elevado desde noviembre de 2021, mientras que el nivel de efectivo cae hasta el 3,5%, frente al 3,6% anterior.

El 56% de los gestores espera un escenario de no landing, es decir, un crecimiento económico que no desemboque ni en recesión ni en una desaceleración significativa. Además, un 43% prevé un escenario de fuerte crecimiento económico, el porcentaje más elevado desde febrero de 2022, y un 37% espera un crecimiento de doble dígito de los beneficios por acción.

En materia de política monetaria, el 72% considera que la Reserva Federal no subirá los tipos antes de las elecciones legislativas estadounidenses de mitad de mandato.

La inteligencia artificial sigue siendo el gran riesgo

La inteligencia artificial continúa ocupando un lugar central entre las preocupaciones de los gestores. El 53% identifica la posición larga en semiconductores globales como la operación más concurrida, aunque el porcentaje se ha reducido desde el 82% anterior.

La burbuja de la inteligencia artificial es considerada el principal riesgo extremo por el 32% de los encuestados, mientras que un 38% señala el gasto de capital de los grandes hyperscalers como la fuente más probable de un evento de crédito.

Sin embargo, los gestores siguen sin anticipar un frenazo de la inversión en IA: el 71% cree que no habrá un recorte del gasto de capital relacionado con inteligencia artificial en 2026. Además, el 58% considera que la IA no tendrá un impacto disruptivo sobre el mercado laboral hasta 2028 como mínimo.

En cuanto a la asignación de activos, los inversores mantienen posiciones largas en bolsa, especialmente en mercados emergentes y Estados Unidos, así como en materias primas, mientras permanecen cortos en bonos. El oro, por su parte, es considerado el activo más infravalorado desde marzo de 2023.

Pese al elevado optimismo, BofA apunta a una estrategia de retirada o rotación dentro de los activos de riesgo, en lugar de seguir aumentando la exposición. Entre sus operaciones contrarias al consenso destacan ponerse largos en bonos y cortos en materias primas, largos en valores de consumo y cortos en tecnología, largos en consumo discrecional y cortos en bancos, y largos en bolsa británica frente a posiciones cortas en Estados Unidos.