La inmunización debe formar parte del seguimiento habitual de los pacientes con enfermedades crónicas y no limitarse a campañas puntuales. Este fue uno de los principales mensajes del webinar “Inmunización del paciente crónico como herramienta”, recientemente organizado por el Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz para actualizar conocimientos y concienciar a los profesionales sanitarios sobre la importancia de revisar el estado vacunal de estos pacientes.
Las infecciones prevenibles mediante vacunación pueden desestabilizar gravemente la salud de una persona con una enfermedad crónica, agravar su patología de base, provocar nuevas complicaciones y aumentar el riesgo de hospitalización. “La vacunación actúa como un escudo protector adicional que evita complicaciones graves y contribuye a mejorar la calidad de vida”, explica la Dra. Helena Moza Moríñigo, especialista del citado servicio y organizadora de la jornada.
Los adultos con patologías crónicas presentan un mayor riesgo de sufrir formas graves de buena parte de las patologías inmunoprevenibles. Sin embargo, sus tasas de vacunación siguen siendo inferiores a las deseables, sobre todo por una escasa percepción del riesgo. Entre los perfiles que requieren una especial atención figuran las personas con enfermedades cardiovasculares, como hipertensión o cardiopatía isquémica; patologías respiratorias, como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o asma; trastornos metabólicos, como diabetes tipo 2 u obesidad mórbida; y enfermedades neurológicas o renales.
Pacientes estables que escapan del seguimiento vacunal
Una de las principales conclusiones del encuentro fue la necesidad de prestar una atención específica a pacientes relativamente jóvenes, con varias enfermedades crónicas bien controladas y una buena percepción de su propio estado de salud.
Al considerar que su patología se encuentra estable, estos pacientes acuden con poca frecuencia a las consultas de Atención Primaria o del especialista hospitalario. Como consecuencia, pueden quedar al margen tanto de las campañas de vacunación como de la revisión periódica del calendario vacunal del adulto. “Precisamente esa buena percepción de su estado de salud puede hacer que no sean conscientes de los riesgos asociados a determinadas infecciones y que no se sientan identificados con los llamamientos a vacunarse”, señala la especialista.
En cuanto a los virus respiratorios, como la gripe, la COVID-19, el virus respiratorio sincitial (VRS) o el metapneumovirus humano (hMPV), así como la infección neumocócica o la reactivación de virus latentes como el herpes zóster, pueden tener consecuencias que van más allá del proceso infeccioso agudo.
En pacientes con EPOC, insuficiencia renal, enfermedades metabólicas como diabetes u obesidad, o enfermedades cardiacas, una infección puede provocar descompensación, pérdida de autonomía, deterioro de su situación basal e ingresos hospitalarios. Mantener actualizado el calendario vacunal reduce el riesgo de estas complicaciones y de mortalidad por enfermedades prevenibles.
Entre las vacunas que pueden estar indicadas, siempre de acuerdo con la valoración individual y las recomendaciones sanitarias, se encuentran las de la gripe, la COVID-19, el neumococo, el herpes zóster y el virus respiratorio sincitial, aunque, en la medida de lo posible, debemos individualizar cada caso.
Aprovechar cualquier contacto con el sistema sanitario
Los especialistas en Medicina Preventiva consideran esencial aprovechar cualquier contacto del paciente con el sistema sanitario para comprobar su situación vacunal y actualizarla cuando sea necesario. “Cada consulta, ingreso o revisión con el médico de Atención Primaria o con un especialista hospitalario debe contemplarse como una oportunidad para revisar la inmunización y evitar oportunidades de vacunación perdidas”, afirma la Dra. Moza.
La demanda creciente de asesoramiento por parte de profesionales de Atención Primaria y de servicios hospitalarios como Neumología, Cardiología o Endocrinología y Nutrición ha permitido identificar un perfil de paciente con patologías crónicas estables que necesita una vía asistencial específica.
En respuesta a esta necesidad, Medicina Preventiva, la Unidad de Continuidad Asistencial y los demás servicios implicados en este objetivo trabajan en la creación de un punto de vacunación para pacientes crónicos. El dispositivo contará con profesionales sanitarios que revisarán el estado vacunal de los pacientes derivados por cualquier especialista, sin necesidad de cita previa y en coordinación con Atención Primaria. El objetivo es facilitar el acceso, eliminar barreras relacionadas con los horarios y convertir la inmunización en una actividad integrada en la atención global de la cronicidad.
Y es que “la vacunación debe dejar de contemplarse como una actuación puntual vinculada únicamente a determinadas campañas y pasar a formar parte del seguimiento y acompañamiento habitual de los pacientes crónicos”, concluye la especialista.