Después de protagonizar buena parte de las subidas del Ibex 35, las seis entidades financieras del selectivo han comenzado octubre con importantes correcciones. El movimiento, como es lógico, ya plantea una pregunta entre los inversores: ¿estamos ante una recogida de beneficios o ante el final de uno de los grandes motores de la Bolsa española?
El pasado miércoles, el Ibex 35 terminó en 19.118 puntos, interrumpiendo tres sesiones consecutivas de avances. CaixaBank, BBVA, Unicaja, Bankinter, Santander y Sabadell cerraron con pérdidas, en una sesión nuevamente marcada por el encarecimiento del petróleo y las tensiones en los mercados de deuda. El castigo del miércoles fue especialmente intenso entre las entidades financieras con caídas de más del 3% en Caixabank, BBVA , Unicaja o Bankinter mientras Sabadell y Santander cerraron con caídas que rondaron el 2%. La importancia de estas caídas va más allá del comportamiento individual de cada banco. Su elevada ponderación en el Ibex 35 hace que cualquier movimiento coordinado tenga consecuencias inmediatas sobre el conjunto del índice.
Pese a la corrección, el selectivo todavía acumula una revalorización del 9% en 2026
Septiembre ya había anticipado señales de debilidad
Las dificultades no comenzaron en octubre. Durante septiembre, el índice sectorial Ibex 35 Banks mostró un deterioro progresivo.
El indicador pasó de 2.238,10 puntos el 7 de septiembre a 2.152,30 al finalizar el mes. Posteriormente, el 1 de octubre sufrió una caída del 4,16%, antes de recuperar parte del terreno perdido en las siguientes sesiones. El 7 de octubre volvió a retroceder un 2,85%, hasta 2.078,40 puntos.
Estos movimientos reflejan un cambio en el comportamiento de los inversores, aunque todavía no permiten confirmar un giro bajista prolongado.
Beneficios récord, pero valoraciones cada vez más exigentes
La corrección contrasta con la fortaleza de las cuentas bancarias. BBVA ganó 6.051 millones de euros durante el primer semestre, un 11,1% más, mientras Banco Santander obtuvo un beneficio ordinario de 7.328 millones, un 15% superior. Caixabank alcanzó 3.203 millones de beneficio y Bankinter ganó 605 millones, con un crecimiento del 11,7%. Los resultados siguen siendo sólidos sí, pero unas cotizaciones más elevadas exigen mayores expectativas de crecimiento.
La subida del petróleo, que alcanzó los 102 dólares por barril el 7 de octubre, añade incertidumbre sobre la inflación y la actividad económica. Una incertidumbre que, para nada, es nueva, al contrario. Y a eso se suma el incremento en las TIR de los bonos, especialmente americano, y los tipos de interés.
El Banco Central Europeo elevó sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos en septiembre, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,50%. La decisión respondió a las presiones inflacionistas vinculadas al encarecimiento de la energía y a la incertidumbre geopolítica. Para las entidades financieras, el efecto de este escenario no es necesariamente positivo en todos los frentes. Unos tipos más altos pueden contribuir a sostener los ingresos por intereses, pero también encarecen progresivamente la financiación de hogares y empresas, pueden moderar la demanda de crédito y elevan el riesgo de impago si la presión sobre los costes se prolonga
A esta ecuación se suma la evolución de la deuda pública y de los bonos estadounidense. La rentabilidad del bono estadounidense a 30 años llegó al 5,72%, su nivel más elevado desde 2002. Cuando la renta fija ofrece rendimientos más atractivos, los inversores pueden exigir una mayor rentabilidad a las acciones para asumir su riesgo. En consecuencia, incluso una entidad con beneficios crecientes puede experimentar ajustes en Bolsa si el mercado considera que su cotización ya descuenta buena parte de las perspectivas favorables.
La cuestión, por tanto, no es únicamente si los bancos seguirán ganando dinero, sino si serán capaces de mantener el crecimiento de sus resultados y justificar las valoraciones alcanzadas durante los últimos meses.
Aunque las seis entidades financieras del Ibex 35 comparten su exposición al mercado español, existen diferencias importantes en sus modelos de negocio que pueden condicionar su comportamiento bursátil. CaixaBank, Bankinter, Unicaja y Sabadell tienen una mayor vinculación con la evolución del negocio doméstico, mientras que BBVA y Santander cuentan con una presencia internacional más amplia, que diversifica sus fuentes de ingresos, aunque también les expone a los riesgos económicos y cambiarios de otros mercados. Esta diferencia resulta especialmente relevante en un escenario de desaceleración económica o de cambios en las expectativas de tipos de interés.
Los resultados del tercer trimestre marcarán el rumbo
El próximo examen llegará con las cuentas trimestrales. Bankinter tiene prevista su presentación para el 22 de octubre. JB Capital Markets estima que la rentabilidad sobre el capital tangible (RoTE) de la banca ibérica podría pasar del 19% en 2026 a superar el 21% en 2028. También proyecta crecimientos del beneficio por acción cercanos al 12% en 2027 y 2028. Estas previsiones apuntan a que todavía existe margen de mejora operativa, aunque no garantizan nuevas subidas bursátiles.
Banco Santander publicará sus cuentas el 28 de octubre, mientras que Unicaja tiene prevista la presentación de sus resultados para el 30 de octubre.
Más allá del crecimiento del beneficio, el mercado analizará la evolución del margen de intereses, la rentabilidad sobre capital tangible (RoTE), la morosidad y las previsiones para los próximos trimestres. También será determinante comprobar si las entidades mantienen sus planes de dividendos y recompras de acciones, uno de los principales atractivos del sector para los inversores. La reacción bursátil dependerá, en buena medida, de la distancia entre los resultados publicados y las expectativas previas: unas cuentas positivas podrían no ser suficientes para impulsar las cotizaciones si el mercado ya descuenta un escenario favorable, mientras que unas previsiones más débiles podrían prolongar las ventas. De este modo, la temporada de resultados permitirá evaluar si los fundamentales siguen respaldando las valoraciones alcanzadas por la banca o si el sector necesita una nueva corrección.
Por ahora, la corrección no demuestra que el ciclo alcista bancario haya terminado. La evolución de los beneficios, los márgenes de intereses y la remuneración al accionista determinará si las recientes ventas representan una pausa o el inicio de un ajuste más profundo.