No solo es impresionante lo que sabe, cómo lo ordena en la cabeza, lo que lee, o cómo hila conceptos. Lo más sorprendente es su capacidad de transmitir de una forma sencilla y adecuada lo que se le pregunta. Sirva como muestra que antes de realizar la entrevista del vídeo que veréis abajo, me ha preguntado por la duración de las respuestas. Ha adaptado el mensaje de la conferencia que ha dado más tarde de media hora larga a menos de 5 minutos. Pero la claridad ha sido la misma. Espectacular. Persona para seguir en redes y tener en el radar sin ninguna duda.
Perdonad esta larga introducción, pero lo considero necesario dada la talla de Donatella. Y ya entramos en faena de lo que nos ha contado, que es lo realmente interesante. Voy a tratar de hacer justicia a lo que me ha explicado. De hecho, lo mejor que puedes hacer es ir directamente al vídeo…
Los mercados bursátiles encaran 2026 en máximos históricos tras uno de los rallies más intensos y persistentes de los últimos años. Un movimiento que, lejos de apoyarse únicamente en el entusiasmo inversor, descansa —como subraya Donatella Principe— sobre tres pilares sólidos: un entorno macroeconómico todavía favorable, niveles de liquidez extraordinarios (máximos) y los beneficios empresariales. Y estos tres pilares resumen de forma sucinta pero nítida por qué el mercado ha sido capaz de resistir shocks geopolíticos y episodios recurrentes de volatilidad.
Sin embargo, este soporte no elimina la complejidad del momento actual. Al contrario: convivimos con un mundo crecientemente volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA, “We are living in a VUCA world: volatile, uncertain, complex and ambiguous”) que obliga a repensar profundamente la forma de invertir. De hecho, os cuento sotto voce que Donatella me decía fuera de micrófonos dos cosas que quiero compartir. La primera es que la diversificación y la gestión activa van a jugar un papel importante. La segunda es que el dólar va a seguir cayendo, pero que no me fíe de quien me diga cuánto. Me ha encantado esto, no porque coincida plenamente con esa visión -que lo hago-, sino por lo bien que lo ha explicado y justificado. Vuelvo con la entrevista tras este alto en el camino.
El rally iniciado en octubre de 2022 no es fruto de una única variable. Se sostiene en buena medida, según nos contaba Donatella, en la combinación de políticas monetarias y fiscales acomodaticias, unos precios de la energía relativamente contenidos y una liquidez sistémica que se sitúa en máximos históricos. Pero el elemento verdaderamente decisivo ha sido la recuperación de los beneficios empresariales, que ha devuelto coherencia fundamental a las valoraciones.
Ahora bien, el mensaje no es complaciente. Entrar en 2026 cerca de máximos históricos implica que el margen de error se reduce. El potencial alcista adicional exige que esas tres condiciones sigan vigentes y, en particular, que los beneficios continúen creciendo de forma suficientemente amplia y sostenible.
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es el cambio de foco que propone Donatella. En un entorno VUCA, la clave ya no reside tanto en identificar el activo ganador, sino en construir procesos de inversión robustos. El éxito pasa por equilibrar retorno y riesgo, no por maximizar uno a costa del otro. “What you buy is important, but maybe it's even more important how you invest. Balancing return with the risk management”.
En este contexto, Fidelity articula su enfoque en torno a tres pilares clásicos que recuperan plena vigencia:
- la diversificación, que vuelve a ser factible gracias a la mejora de la amplitud del mercado;
- la calidad, entendida como la capacidad de las compañías para resistir escenarios adversos;
- la valoración, que se convierte en un filtro imprescindible tras años de expansión múltiple.
El propio comportamiento del mercado refuerza esta idea. A diferencia de otros ciclos, el rally comenzó con una concentración extrema en los llamados 7 Magníficos. Hoy, esa concentración empieza a diluirse, ampliando el número de compañías y sectores que participan en la subida y devolviendo sentido a la diversificación real. Esta idea me ha parecido extremadamente certera. Quizá no lo hayas pensado nunca, pero me explicaba Donatella que los ciclos alcistas suelen comenzar con una revalorización de muchísimas compañías y poco a poco se va reduciendo a las mejores ideas. En este, ha sucedido lo contrario. ¿No es un out of the box buenísimo? Estoy casi seguro de que no habías escuchado esto antes.
Seguimos hablando de la inflación como uno de los grandes cambios estructurales del ciclo actual. Ya no se trata de un fenómeno transitorio ni exclusivamente monetario. La inflación de servicios se mantiene persistente, mientras que la inflación de bienes ha reaparecido impulsada por factores políticos y comerciales.
A ello se suman cuatro fuerzas estructurales —las 4 D— que presionan al alza los precios a largo plazo: descarbonización, demografía, desglobalización y deuda. Este nuevo régimen inflacionario tiene implicaciones profundas para la asignación de activos.
Donatella utiliza una metáfora que me ha sacado una sonrisa por lo inesperado y audaz: la inflación es la kriptonita de los bonos soberanos. “Inflation is like cryptonitis for Superman. It destroyed the two strongest superpower of a government bond: real yields and the power of diversifying risky assets”. Les arrebata su capacidad de ofrecer rendimientos reales positivos y debilita su papel histórico como diversificadores frente a la renta variable. Para el inversor, esto obliga a replantear el papel de la renta fija tradicional en cartera y a ser mucho más selectivo.
Otro de los mensajes clave es el creciente protagonismo de la política fiscal frente a la monetaria. Aunque los bancos centrales han iniciado recortes de tipos, el volumen de deuda pública y el uso activo del gasto fiscal se han convertido en factores determinantes para los mercados.
Y la lectura es claramente regional. “In Japan it's about depth... in Europe fiscal policy... while in United States is inflation”. En Japón, el foco está en unos niveles de deuda sin precedentes entre las economías desarrolladas, en un contexto de continuidad de políticas expansivas. En Europa, la recuperación económica descansa en gran medida en la capacidad —y voluntad— de Alemania para liderar una política fiscal más activa. Y en Estados Unidos, la inflación vuelve al centro del debate político y económico, especialmente con la vista puesta en las elecciones de mitad de mandato.
Pese a su aparente ausencia en los precios, la geopolítica sigue siendo un factor central. La directora de mercados de Fidelity desmonta la idea de que las tensiones comerciales son meras amenazas retóricas. “We have lived under a lie, the TACO lie: Trump always chickens out”. Los datos son claros: el arancel medio en Estados Unidos ha pasado del 2,4% previo a la era Trump al entorno del 17%. Es un cambio estructural que afecta a la inflación, a las cadenas de suministro y a la rentabilidad empresarial.
Que el mercado no esté reaccionando de forma inmediata no implica que el riesgo haya desaparecido. Más bien sugiere que está siendo infravalorado, especialmente en lo que respecta a las relaciones entre Estados Unidos y China y a la reorganización del comercio global.
Mirando al 2026 y algo más allá, los inversores deben afinar mucho más el radar macro. La evolución de los beneficios empresariales, la persistencia de la inflación de servicios, la deriva de la política fiscal y la gestión de la deuda pública serán variables clave para diferenciar entre un escenario de madurez controlada del ciclo y uno claramente más problemático.
Personalmente, la entrevista me deja una conclusión clara: las oportunidades siguen ahí, pero ya no se capturan con recetas simples. Los beneficios han vuelto, pero la incertidumbre ha llegado para quedarse.